
Agencia PrimeraFuente. El viernes pasado los trabajadores de los talleres ferroviarios de Tafí Viejo recordaron el aniversario de la reapertura de la planta fabril. Su funcionamiento aún se debate entre las indecisiones políticas y los lobbys empresarios. Mientras tanto, los obreros siguen desarrollando tareas de mantenimiento y arreglo de vagones.
A un año de la reapertura de los Talleres ferroviarios de Tafí Viejo, la esperanzadora llama encendida por el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, parece languidecer. Sus 66 trabajadores sufren la incertidumbre de la falta de decisión política para reactivar definitivamente la planta y las presiones de los lobbys empresarios que buscan quedarse con lo poco que queda del sistema ferroviario nacional.
En medio de un nuevo llamado a la reprivatización del Belgrano Cargas, los trabajadores de los talleres Ferroviarios de Tafí Viejo conmemoraron el viernes pasado el primer aniversario de su reapertura con más dudas que certezas que ni las bendiciones de monseñor Luis Villalba pueden alejar, por ahora. Miguel Herrera, subcoordinador de la planta ferroviaria, se resiste a pensar que los talleres puedan convertirse en un mega monumento del desastre y la entrega menemista. Es por eso que se convirtió en el portavoz de los “recuperadores” de la memoria y del trabajo de lo que supo ser la planta fabril más importante de América Latina.
En sus manos carga todavía la carpeta del proyecto de reapertura original que preveía el ingreso de unos 200 trabajadores, y que hoy cuenta con apenas 66. Mientras tanto, rememora las 3.000 solicitudes que se amontonan en las oficinas del taller con planillas con firmas familiares: amigos y vecinos, jóvenes y adultos, hombres y mujeres, todos esperando una oportunidad, todos habitantes del golpeado pueblo taficeño.
A pesar de todo, Herrera cree en la voluntad de la gente: “Hoy están reclamando el tren y que el Estado vuelva a tomar posesión de los ferrocarriles; es por eso que ante todo somos optimistas”, dice. Sin embargo, reconoce que los anuncios de hace un año atrás “no están a la altura de la realidad”.
La política nacional en materia ferroviaria conmovió el tablero de los servicios ferroviarios concesionados cuando se decidió quitarle la concesión al privatizado ramal de la Línea San Martín. Sin embargo, al embate por la recuperación de lo público le corresponde la reacción de los sectores concentrados de la economía que controlan buena parte del sistema ferroviario argentino.
Es por eso que los trabajadores de Tafí Viejo saben bien que hay intereses representados en los actuales concesionarios de las vías argentinas, herencia de la década menemista, que “no se retiran del juego” y hacen sentir su influencia. “Esa complejidad de intereses está repercutiendo en la reactivación de los talleres”, asegura Herrera.
“Nos opusimos a la privatización de los talleres y lo mismo insisten en el desembarco de empresas como Materfer o el grupo Taser, responsables del desmantelamiento de los ferrocarriles argentinos. No puede ser que los mismos que destruyeron el tren ahora quieran explotar los talleres”, se lamenta. “Algunos desde adentro y otros desde los portones del taller, han sido testigos de cómo, en tiempos de Bussi y Miranda, se producía el desguace de vagones que realizaba la empresa Taselli, a través de su subsidiaria Aceros Zapla, con la colaboración de algunos trabajadores locales”, relata.
Desde hace algún tiempo, los talleres cuentan con el apoyo de su comunidad: las Fuerzas Vivas de Tafí Viejo, el Intendente de esa ciudad y sus Concejales. Pero estas mujeres y hombres, vecinos taficeños, sólo pueden sumar su reclamo y solidaridad con los trabajadores de la planta. Falta sumar a aquellos que puedan influir en la política nacional, aunque la convocatoria a los representantes del pueblo de Tucumán, al parecer resultó infructuosa. “Los diputados o senadores nacionales están ausentes de esta lucha -comenta Herrera-, pero no sólo ellos, todos los de la región, inclusive los gobernadores”. “El Ferrocarril Belgrano pasa por 14 provincias y cada uno de sus gobernantes sólo muestran indiferencia, eso es lo que más duele, esa indiferencia”, resalta.
Hace poco más de un mes, una delegación de trabajadores viajó a Buenos Aires para entrevistarse con el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel. El funcionario, en una fugaz visita por Tucumán, se había comprometido a interceder ante el Gobierno nacional para hacer llegar directamente al presidente Kirchner un petitorio elaborado por los trabajadores. “Le pedimos al Gobierno nacional la reactivación tal como se señalaba en el proyecto original; le señalamos que se cumpla con el inventario que no se hizo para determinar qué es lo que quedó, qué se sacó y quién lo sacó, porque es necesario esclarecer quiénes son los responsables del desguace de los talleres”, pero el viaje hasta ahora, no entregó los resultados esperados.
Luego de la reparación del Tren Alma, que todavía no pudieron cobrar, los obreros de la planta se encuentran trabajando sobre cuatro vagones graneleros y tres de pasajeros. Pero el desafío sigue siendo más grande. Mientras tanto, los mejores calificados realizan esfuerzos por recuperar parte de las herramientas necesarias con las que contaba el taller y que fueron destruidas o desarmadas en los años de abandono y desguace material y moral.
Sin embargo, y a pesar de las preocupaciones que les plantea el presente, los trabajadores y las habitantes de Tafí Viejo confían en sus propias fuerzas seguros de que, como dice el refrán, no hay peor gestión que la que no se hace.
*Noticia publicada en la Agencia Primera Fuente, de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA)
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