
La mañana del lunes 17 de noviembre de 2008, un operario de la contratista Limpieza Total murió dentro de la planta de celulosa de la empresa Alto Paraná S.A (APSA), en Puerto Esperanza (Misiones). El trabajador se llamaba Hugo Carballo y prestaba servicios dentro de la pastera desde hacía 8 años.
Carballo murió en circunstancias sumamente dudosas, mientras intentaba destrabar una cinta con chips (tronco trozado en pequeñas astillas) subido a una torre de más de 15 metros de altura. Su cuerpo cayó por un hueco y según el testimonio anónimo de sus compañeros de tareas, el motivo del accidente fue que no estaban puestos los precintos de seguridad necesarios para evitar este tipo de caídas. La empresa en cambio, prefirió responsabilizar al trabajador.
El accidente se produjo a las 8.00 y el cuerpo recién fue entregado a la familia a las 16.00 del mismo día, tiempo durante el cuál la empresa Alto Paraná realizó movimientos a puertas cerradas en el lugar del hecho, demorando incluso el ingreso del médico forense. El aviso de lo sucedido fue efectuado a la policía local también con varias horas de demora.
Carballo tenía a su cargo el personal de limpieza de la pastera, y era conocido entre sus compañeros por su estricto desenvolvimiento y sus exigencias en materia de seguridad. Esta es una de las principales causas por la cuál todos sospechan de la escueta versión esgrimida a los familiares del fallecido, ante quienes representantes del área Recursos Humanos de APSA aludieron que Carballo “subió a una torre sin tener puesta su faja de seguridad”.
La empresa chilena ni siquiera dio aviso a la esposa de Carballo, una mujer llamada Delia Benítez. “Me entero de lo sucedido por medio de mi hermana, que me avisó que mi marido había fallecido porque a ella se lo contó su marido, que también es empelado de la planta. Eran las 9:20 de la mañana y yo estaba trabajando en una tienda de otra hermana. La empresa ni siquiera fue capaz de avisarme. Entonces fui a lo de mi madre, y horas después recién llegaron representantes de Recursos Humanos de Alto Paraná S.A y la dueña de Limpieza Total. Me dijeron que subió a una torre en una escalera, y que no tenía puesto su cinturón de seguridad. Que fue un accidente. Eso es imposible, él era muy estricto con el tema de la seguridad, no iba a subirse a un tanque sin cinturón, no podía dar un mal ejemplo. Yo estaba en estado de shock y casi no pude hablar con ellos” contó Delia.
Horas después del accidente, y ante el hermético silencio de los directivos de la planta de celulosa, los familiares de Carballo se hicieron presentes en el lugar demandando la extracción del cuerpo. “El médico de la empresa, incluso nos llegó a decir que había sido un paro cardiaco. Un disparate total. Luego de muchas horas de presión, ya a la tarde, nos entregaron el cuerpo de Hugo” contó uno de los hermanos de la víctima.
“Los empleados me contaron que alcanzaron a ver a Hugo ya en el suelo. Y que tuvieron que dar aviso al Jefe de Seguridad de la empresa. Ahí la planta se revolucionó y a los compañeros de Hugo les advirtieron y amenazaron que dijeran una sola palabra sobre lo acontecido” dijo la viuda de Carballo.
El Jefe de Seguridad de Alto Paraná, hasta entonces era Martín Constanzo, hombre que días después de la muerte de Carballo fue removido de la empresa.
Las maniobras de Alto Paraná S.A en torno a este tema y su manejo mediático fueron muy eficaces: ningún medio de la provincia publicó nada acerca de los sucedido.
Esto obedece a que la enorme mayoría de los medios de comunicación de alcance masivo, gozan de fuertes pautas publicitarias destinadas más que a promocionar la actividad forestal de la empresa, a ocultar o distorsionar las severas irregularidades que envuelven a Alto Paraná desde su llegada misma a Misiones: muertes de trabajadores, generación de enfermedades en zonas dónde operan sus fábricas, monopolio de tierras, destrucción y contaminación del medio ambiente, etc.
La muerte de Hugo Carballo se suma a la de otros dos trabajadores también fallecidos puertas adentro de Alto Paraná, en condiciones más que dudosas.
El 7 de octubre de 2005, murieron Luis Duarte (35 años) y Plácido Galeano (49 años), empleados también de la contratista Limpieza Total. Estos hombres murieron en los piletones de depuración de efluentes altamente contaminantes, de la planta de celulosa.
Fuente: Sergio Alvez, Revista Superficie de Misiones
recibir ACTA en tu correo electrónico
Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar
sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar