
Eran las nueve, la ciudad dormía, lenta y calma la mañana se hacía día. Mati y Martín salieron para el barrio desde la casa de Juan -lugar de reunión- con las mochilas cargadas de comida. La llegada fue rápida pese al sol que preanunciaba un día caluroso.
En el barrio, el Pelado y César nos esperaban fuera de sus ranchos, mientras Cobani a un costado armaba el suyo.
Entre risas, comentarios y preguntas llegó Geri. Con la mesa en la sombrita del rancho comenzaron las tareas de cocina. Mati y Martín se abocaron a la misma: primero pelaron papas, después zapallos, luego cebolla y zanahoria, y más tarde se encargaron de la carne.
Dentro de la casa del Pelado, Geri preparaba la salsa y Abelino comenzaba con la masa de las tortas fritas. Con el guiso armado y la masa hecha, Mati y Geri junto a los hermanitos Okon -primeros en llegar- salieron de recorrida por el barrio en busca de los demás vecinitos. Martín y Abelino se encargaron de la cocina.
El reloj marcó las 13.00, bajo el techo de nuestra copa-comedor nos reunimos y almorzamos un rico guisado. Luego de lavar los platos, nos relajamos en la fresca sombrita del “siempreverde” y aprovechamos a jugar unos trucos: Juventud CTA contra CTA Villa Sur Oeste. El resultado no fue el mejor, pero luchamos dignamente.
Con la radio de fondo, Mati preparó la leche mientras Franco -que había llegado un rato antes- cortaba el pan dulce. Nuevamente la sombra del “siempreverde” fue lugar de reunión de grandes y chicos. Juntos compartimos la leche y los mates, el pan dulce y las tortas fritas.
Con la llegada de Juan, Walter y su papá, la charla entró en otro ritmo. La mesa se agrandó y los temas variaron: religión, catolicismo, estrellas, astros, universo y anécdotas personales coparon la parada de una tarde calurosa. Cerca de la mesa Martín y Mati acomodaban el cajón de útiles, papeles, dibujos y otras realizaciones de los niños de nuestra copa de leche.
Cuando el reloj marcó las 19.30 y, con la llegada de algunos vecinos, comenzó la reunión. Los primeros temas en entrar en debate fueron los tres ejes-luchas planteados desde el incio de la organización: Agua potable, Tarjeta Social y Planes Trabajar. Distintos objetivos por los que luchamos junto a los vecinos. Por ello nos organizamos. Porque tenemos derechos y porque juntos hacemos más fuerza.
Terminados los informes y debates acerca de estos tres ejes, seguimos conversando por otros sueños. Las horas pasaban y los sueños crecian. La escuelita de fútbol, la nueva infraestructura del comedor-copa de leche, la limpieza de los terrenos linderos fueron los temas-objetivos-sueños más debatidos junto a los vecinos.
La tarde caía y en el horizonte una enorme luna alumbraba el barrio. Otra vez los sueños, los objetivos, la importancia de la lucha, la lucha con el otro, el reconocernos en los otros. La historia, Yrigoyen, el Peronismo y las masas, las resistencias, el enorme caudal de luchas llevadas a cabo por el Pueblo Argentino a lo largo de su historia y las actuales. Propias y ajenas. Locales, nacionales y regionales.
Fueron los temas que cerraron un nuevo domingo en el Villa Sur Oeste, dándonos la necesaria esperanza para forjar una conciencia nacional y de clase que nos permita ser dueños de nuestro futuro, ser sujetos y no objetos de la historia, para que podamos llevar adelante la consigna que nos legó Germán Abdala “hay un país para cambiar, una sociedad nueva para reconstruir y un camino para alumbrar”.
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