
En la primera jornada de la huelga de hambre encarada por las mujeres autoconvocadas de Puerto Piray se multiplicaron las reuniones de los distintos actores involucrados en el conflicto de la Planta Celulósica Piray.
Hoy se espera un nuevo encuentro entre los obreros y el grupo empresario donde podría consensuarse una propuesta. La huelga de hambre de las mujeres cambió el escenario habría reconocido el propio intendente municipal.
La medida extrema forzó a que empresarios, sindicalistas, concejales y hasta el propio intendente municipal se involucraran directamente en las negociaciones para garantizar el pago de los salarios atrasados y la continuidad laboral de los más de 200 obreros.
"Estamos todavía vital, con muchas ganas, porque notamos que nuestro reclamo esta teniendo repercusión, logramos que se abra una mesa de dialogo, ahora queremos que los obreros, participen de las asambleas del gremio, que se junten para reclamar todos juntos así no se pierde nuestro esfuerzo", sostuvo Ramona Bóveda una de las cuatro ayunantes.
En tanto durante la mañana de ayer se reunieron en asamblea los trabajadores de la planta y según transcendió estuvo presente Hernán Ramírez, uno de los accionistas de la empresa quien anticipó que el conflicto podría solucionarse hoy si logran acordar con retomar a la brevedad la actividad de la fábrica y discutir después el tiempo y la forma de pago de los más de 6 meses de salarios adeudados. La reunión paso a un cuarto intermedio hasta hoy miércoles a las 9.
Paralelamente las mujeres en huelga de hambre recibieron la visita del intendente municipal Oscar Lezcano y de los concejales Ricardo Biñuela y Eduardo Bishof con quienes discutieron la situación de la empresa en una reunión que contó además con la participación de referentes de la CTA local. La misma pasó a un cuarto intermedio hasta las 20.00 cuando se sumó a la reunión Mario Escurra, secretario General del Gremio de los papeleros de Piray para brindar un informe de las negociaciones que se realizaron en los últimos días con los administradores de la planta.
"Nos parece muy importante la síntesis colectiva que cobro el reclamo de la familia papelera tras la medida extrema de las compañeras. Ahora hay que empezar a apuntar a la cabeza de los verdaderos responsables que son los empresarios de PCP y el gobierno provincial que debería estar intercediendo para resolver este conflicto" sostuvo Alejandro Carballo, secretario Adjunto de la delegación local de la CTA,
En tanto para Rubén Ortíz, secretario General de la CTA de Montecarlo, "tiene que quedar claro que ésta es una práctica empresarial que desde hace muchos años explota los recursos con un método que roza lo delictivo. Empresarios que llegan al lugar, se apropian de la planta, compran, alquilan o arriendan, explotan a los trabajadores, se endeudan con el Fisco y con los proveedores para tener rentabilidad y cuando ya no la tienen simplemente se van. Esto se hace con la anuencia de las leyes laborales y la mirada cómplice de la clase política que viene garantizando -desde la dictadura militar- el saqueo de las industrias pasteras que en nuestra zona monopolizan y extranjerizan la tierra además de explotar y estafar a los trabajadores".
"En términos generales estamos bien, con algunos signos de cansancio, dolor de cabeza y el nerviosismo propio de la situación pero con una gran fuerza y entereza moral" destacaron en el lugar del ayuno. Ayer en tanto fueron atendidas por un medido local quien constató que dos de las manifestantes presentaban además cuadros de hipertensión arterial por lo que debieron ser medicadas.
"Esperamos que nos den alguna solución, que se junten los empresarios, queremos la presencia de ellos si es posible. A mis hijos no les gusta que esté acá, y mi esposo cedió porque no quedaba otra, además él está enfermo", explicó Teresa.
Entre charlas, sólo toman agua, y de a ratos leen la Biblia. "Estamos cargándonos de la presencia de Dios que es nuestra ayuda para salir adelante", dijo Celsa, quien tiene siete hijos, y uno de ellos trabaja en la fábrica.
"Mi hijo tiene dos niños, y si esto sigue así deberá emigrar a otro lugar, es un problema para toda la familia, y estoy haciendo la lucha también por mi pueblo, porque nos conocemos todos", expresó la abuela, que nunca pensó que algún día se encontraría en una situación así. Pero saca fuerzas de donde sea.
"Uno tiene que estar preparado para cualquier situación que la vida le depara, y lo hago con gusto, por mi hijo”, dijo la viuda, quien también tuvo a su padre y a su suegro como trabajadores de la fábrica. “Tengo mis raíces ahí", expresó esperanzada.
Pero a la vez indicó que la situación es crítica. "Lo más triste es que a muchas mamás les está faltando qué poner en la olla, mamás que tienen hijos estudiando y no podrán mandarlos. Tenemos que luchar, además los hombres están pidiendo lo que es de ellos".
Ramona es madre de seis hijos, tres están en edad escolar, también tiene un nieto y su esposo es empleado en la fábrica. "Las mamás siempre tenemos alguna estrategia para salir adelante pero ahora es insostenible, es demasiado tiempo, a los funcionarios que vinieron les expusimos la situación, y queremos una solución".
La vecina también mostró su preocupación por el inicio de las clases, debido a que en esta situación será difícil mandar a estudiar a los más grandes.
"No estamos reclamando nada injusto, lo que pedimos se ganaron con el sudor de la frente, queremos que nos expliquen y paguen", resumió Ramona.
Esta vecina, al igual que sus compañeras de grupo nunca se imaginó que un día estaría en una situación así. "La impotencia, las necesidades y la inseguridad que uno tiene lo lleva a hacer esto. Este es un pueblo chico y entre los vecinos nos conocemos todos, y también las necesidades que tenemos. Es luchar por nuestra fuente de trabajo", resumió.
Fuente: Diario El Territorio de Posadas, Misiones
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