La obra de amor debe continuar
Tristeza en la CTA por el deceso del Padre Carlos Cajade
Martes 25 de octubre de 2005, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Duilio Ferro*. Ayer, un multitudinario cortejo fúnebre trasladó los restos de “Carlitos” desde el hogar de Villa Garibaldi hacia el cementerio municipal de La Plata. Dirigentes de la CTA bonaerense y de la conducción nacional despidieron al sacerdote. Fue el primer secretario de Derechos Humanos de la CTA provincia de Buenos Aires.

La mañana del lunes amaneció tan triste como los ojos llorosos de los miles de pibes que se educaron y crecieron al calor de la obra del “Hogar de la Madre Tres Veces Admirable” creada por el Padre Carlos Cajade. Y no es para menos: debieron despedirse de él para siempre.

El Padre Cajade, “Carlitos”, como lo llamaban todos, dedicó su vida a ganar a los chicos de la calle para darles un hogar, una educación, un empleo donde realizarse y una vida libre y digna. “Se trata de construir una familia” señalaba a su entorno.

Y así, una caravana de miradas tristes y palabras de bronca despidió a un hombre que supo ganarse el cariño, el respeto y la admiración de todos. Consideraciones que traspasaron las fronteras de la ciudad de La Plata y lo hicieron reconocido en todo el país.

La CTA despidió a un compañero, uno de los mejores hombres que han sabido iluminar el camino de la paz, la solidaridad y hermandad y que luchó codo a codo por una justa distribución de la riqueza, por generación de trabajo genuino y, junto al Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo para que no haya un sólo chico en la calle.

Además, como secretario de Derechos Humanos de la CTA bonaerense, allá por 1994 cuando daba sus primeros pasos, Cajade supo contener las ansiedades de los compañeros y volcar su experiencia en favor de la construcción de una sociedad más justa para todos.

De este modo, dirigentes sociales y sindicales que asistieron al velatorio durante el fin de semana y al entierro del pasado lunes, reflejaron su opinión en esta nota, intentando mostrar un pequeño resumen de la vasta obra de Cajade.

Así, Hugo Yasky, secretario general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la Argentina (CTERA) y de formación y capacitación de la CTA nacional, señaló que “más allá del dolor personal, la muerte de Carlos representa una pérdida invalorable para el movimiento popular”.

“Además -continuó el docente- construyó una obra solidaria absolutamente nueva y transgresora del molde tradicional del asistencialismo. Incluso superadora al de la propia Iglesia. Uno siente que se fue uno de los mejores hombres que durante muchos años fue puente entre la militancia de los ’60 y las nuevas generaciones”. Y agregó: “Lo que más distingo de Carlitos fue la humildad. Él convertía en cotidiano lo que para otros eran actos de entrega”.

Por otra parte, Hugo “Cachorro” Godoy, secretario adjunto de la CTA Buenos Aires y titular de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de esa provincia, destacó que “uno trata de sobrellevar el agujero en el alma que nos dejó la pérdida de Carlitos”.

Y -visiblemente conmovido- indicó que “tuve el privilegio de ser su amigo y compartir muchos momentos juntos. Quizás lo único que me calme el dolor sea saber que, de acuerdo con su religión, él va hacia otra vida, hacia una mejor vida y lo segundo es que sé que los chicos del hogar van a continuar con la obra y la van hacer más grande aún”.

Para Roberto Baradel, secretario de Organización de la CTA bonaerense y secretario general del Sindicato Unificado de los Trabajadores de la Educación Bonaerense (SUTEBA), se trata de “una pérdida irreparable, fue un hombre que dio sobradas muestras de amistad y solidaridad y marcó un camino en donde nos mostró que la transformación del país es posible”.

“Ahora -aseveró el dirigente bonaerense- nos toca a todos poner un granito de arena para ayudar a que la obra de Cajade siga adelante, especialmente por los chicos, que sin duda fueron quienes más sufrieron la pérdida”.

Con lágrimas en los ojos, Carlos De Feo, secretario general de la Asociación de Docentes Universitarios de La Plata (ADULP) dijo que “me dolió tanto la muerte de Carlitos que tuve miedo de ir a la misa y al entierro”. Y agregó “prefiero recordarlo con la sonrisa de siempre: fue un tipo que en los momentos más duros de nuestra militancia siempre se hacía un espacio para hablar de nuestros problemas cotidianos”.

Por último, Carlos Martínez, secretario de Organización de la CTA bonaerense y dirigente de la Asociación Judicial Bonaerense (AJB) manifestó que se fue un “gran amigo de la CTA y del campo popular. Se nos fue un hombre de gran valor, un referente importante para la ciudad de La Plata, un hombre maravilloso”.


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