Dos caras de una misma moneda
Jueves 26 de febrero de 2009, por Horacio Fernández *

Los trabajadores y el conjunto de los sectores populares, en la provincia y en el país, enfrentan hoy una nueva agresión de clase por parte del capital más concentrado. Agresión centrada en mantener su brutal tasa de rentabilidad con una súper explotación de la mano de obra.



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Secretario General de la CTA Neuquén.

Hoy los grupos dominantes en nuestro país sobreactúan las consecuencias de la crisis económica global. Mientras su rentabilidad, de la mano del crecimiento de la economía argentina de los últimos años, duplica la que obtuvieran en la década del 90; los salarios en su conjunto no recuperaron los niveles anteriores a la crisis del 2001.

Las petroleras en Neuquén son un claro ejemplo. Con el barril de petróleo a 40 dólares y un costo total de producción de 8 no pierden como dicen para justificar achiques de personal o disminución de las inversiones. No la juntan a paladas como cuando superaba los 100 dólares: el barril todavía hoy lo venden a cinco veces el costo total de producción.

No podemos aceptar la extorsión que ya vivimos en la década del 90, cuando con la promesa de conservar los puestos de trabajo querían que se tolerara cualquier tipo de precariedad laboral, baja salarial y disminución de las condiciones de trabajo.

Menos aún los planes truchos de reactivación propuestos por el gobierno nacional y aplaudidos por los gobiernos provinciales. De la crisis no se sale subsidiando grupos empresarios y bancos. El mercado interno y la economía avanzan si lo que se subsidia es la demanda. Es decir, hay que poner los recursos en los bolsillos de los sectores populares. Asignación Universal para nuestros pibes. Aumento en serio de jubilaciones, no el miserable 11,69% que para la mayoría de nuestros jubilados no son más que 80 pesos por mes. Aumento de Salarios que supere lo perdido por la escalada inflacionaria.

En este sentido impulsamos que en el Congreso de nuestra Central se discutan dos ejes, dos caras de una misma moneda:

- Cómo resolver la emergencia social que viven los sectores populares de nuestro país y,

- Cómo dar cuenta de lo que fuimos capaces de poner en marcha en Jujuy, que no es otra cosa que la expresión de la voluntad y la decisión política de construir un nuevo modelo de organización político, social y cultural, que desde una nueva institucionalidad posibilite que los representados estén presentes al momento de tomar las decisiones.

Y son dos aspectos o dos caras de la misma moneda porque la agresión a la clase no se enfrenta solamente desde una actitud defensiva. Hoy para poder dar cuenta de esta emergencia hay que ir por todo: tenemos que decidirnos a gobernar nuestro propio destino.

El conjunto de los militantes populares y sociales que nos dimos cita en Jujuy reconocimos, entre otras prioridades: enfrentar el hambre y ser capaces de discutir una nueva institucionalidad. Hoy estas dos prioridades van a manifestarse durante todo el 2009, y por lo tanto, son los lineamientos políticos que deben estar presentes para organizar toda la discusión de nuestro congreso.

Por que no habrá una nueva matriz distributiva que termine con la pobreza, si lo que no se discute es un nuevo modelo productivo para el país. Y eso significa que simultánea y solidariamente debemos construir un nuevo modelo de sociedad, donde se privilegie qué se produce, para quien se produce y en manos de quienes están los recursos. Pero un nuevo modelo de sociedad no se podrá discutir si no es desde la construcción de una nueva experiencia política global en nuestro país.

Experiencia que se traduce en el Movimiento Político Social y Cultural de Liberación que aprobamos en distintos congresos previos y del que la Constituyente fue una clara expresión de nuestra voluntad de construirlo. Una manera de decir, que estamos en ese camino, esto somos. Lo que implica discutir como cambiar aquello de que los dueños de la plata votan todos los días y a nosotros nos quieren hacer creer que política es votar cada dos o cuatro años.

Por eso son dos caras de la misma moneda. Porque no hubiese habido marcha contra el hambre si no existía la convocatoria hacia la Constituyente Social en Jujuy, y la construcción que hoy se plantea es la de hacernos cargo de las convocatorias hacia las constituyentes en cada una de las localidades y en las provincias, pero al mismo tiempo construir medidas de acción directa que enfrenten y permitan no solo frenar, sino ganar frente a la emergencia social que vive nuestro pueblo.

Hemos afirmado muchas veces que no habrá distribución de la riqueza si no se recuperan los recursos naturales hoy en manos de los grupos económicos cada vez más concentrados. Por eso planteamos la necesidad de un nuevo modelo de país, pero para ello hay que ganar. Y hay que ganarle al hambre, nada menos.

Y si hicimos una marcha por la Asignación Universal por hijo, y ahora nos vienen a decir que bajarnos el salario es bueno para no perder el lugar de trabajo, entonces nuestro Congreso debe decidir un paro a lo largo y a lo ancho del país que sea capaz de expresar toda la potencialidad de un pueblo que no está dispuesto a delegar más, sino que por el contrario, quiere hacerse cargo de la construcción de un modelo de sociedad que le permita terminar con la cachetada que significan para nosotros 13 millones de pobres.

Este nuevo modelo de sociedad exige que la CTA se haga cargo de una etapa de crecimiento cotidiano en nuestra capacidad de organizar a los trabajadores al interior de los lugares de trabajo. Capacidad potenciada a partir de la legalidad del fallo de la Corte Suprema de Justicia que democratiza las relaciones al interior del mundo del trabajo.

Porque hoy no está permitido elegir delegados, ni siquiera está permitido decir que se quiere organizar democráticamente a los trabajadores, como ocurrió hace pocos días con los compañeros de subterráneos en la ciudad de Buenos Aires. Pero te permiten disputar candidaturas, es más, te preguntan si querés ser candidato. Pero lo que no te van a preguntar es sí, como trabajador, querés organizar otro sindicato que permita que los trabajadores constituyan fuerza organizada allí, donde se produce la riqueza. Este debe ser el verdadero objetivo de la organización de los trabajadores. Aquello -precisamente – que no se nos quiere permitir.

Por eso el desafío entonces de las dos caras de una misma moneda: vencer la emergencia y poner de pie esta nueva experiencia política.
En ese camino la discusión política pasa –fundamentalmente- por conocer con precisión cuáles son las fuerzas que nuestra Central, con el conjunto de las organizaciones con las que parimos la Constituyente e hicimos la Marcha Contra el Hambre, ponemos para construir hoy ese conjunto de acciones nacionales que derroten el hambre y convocar para que en cada lugar del país la Constituyente haga realidad esto de que nos constituimos.

Es tiempo de ofensiva, el proceso en América Latina nos habla de la potencialidad de la lucha de nuestros pueblos. La lucha de nuestro pueblo a lo largo y a lo ancho de nuestro país es parte de ese proceso. Neuquén con la condena a Poblete por el asesinato material de Fuentealba, y la condena a los represores genocidas expresa claramente ese curso. Las condenas son resultado de no aceptar el lugar de victimas. La verdad y la justicia son bases ineludibles en el proceso de construcción de ese nuevo modelo de sociedad.

Hoy se trata de gestar los espacios de unidad del campo popular para construir la posibilidad cierta de una experiencia integral que dé cuenta de la nueva etapa que estamos viviendo.

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