
Hay despidos pero se ocultan los nombres, las identidades de los despedidores. Eso no importa. No tiene una mayor significación en la Argentina del tercer milenio.
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* Periodista. |
Es que la lógica del capitalismo es aumentar la tasa de ganancia a costa de la explotación del medio ambiente y los trabajadores.
Una verdadera lógica de hierro.
En los últimos veinte años, la especulación financiera sirvió para disfrazar semejante naturaleza y multiplicar riquezas en pocas manos.
Hasta que los bancos quebraron.
Reapareció la palabra tapahuecos por excelencia: crisis.
Palabra tapahuecos y justificadora de lo mismo de siempre, aquella lógica implacable del sistema.
Por la crisis internacional financiera, los empresarios de estos arrabales del mundo -tal como lo hicieron en los años noventa del siglo veinte- comenzaron a despedir trabajadores.
Reducir costos para mantener sus tasas de ganancias.
Despedir por las dudas, pero siempre, siempre, aumentar o mantener sus tasas de ganancias y, de paso, planchar aún más el valor del trabajo humano, físico o intelectual.
Y como la matriz de aquella década sigue invicta, nadie preguntó o cuestionó la situación de los inmaculados empresarios, simplemente hubo condolencias para los arrojados al agujero negro de la desocupación y -eso si- subsidios a grandes industrias y firmas para mantener los puestos laborales.
El Estado o los estados ayudando a los más poderosos.
Curiosa interpretación de la realidad.
Los despedidores serán ayudados por los estados.
Una vez más, en los últimos meses de 2008, entre noviembre y diciembre para ser más exactos, volvieron las cifras que esconden historias de carne, sueños y huesos.
Para el asesor de la Central de Trabajadores Argentinos, Horacio Meguira, en esos sesenta días finales de 2008, "se han perdido 47.000 puestos de trabajo y otros 14.700 estuvieron en riesgo".
Al mismo tiempo que anticipó que los principios de 2009 no apuntan a mejorar la situación de los trabajadores: "De enero ya hay cifras oficiales del Ministerio de Trabajo sobre procedimientos de crisis y se propusieron modificaciones a 8.700 puestos".
Para Meguira, el Ministerio de Trabajo de la Nación, "no ha variado su estrategia y sólo intenta preservar la gobernabilidad de los conflictos...
La estrategia de algunas patronales es suspender a sus empleados para desconectar el conflicto, ya que al momento de despedir, echarán a trabajadores que no están en la fábrica. Así como la crisis internacional comenzó en el ámbito financiero pero continuó en los seguros y el sector productivo, con el empleo ocurrirá lo mismo. Empezó en los sectores periféricos e indefectiblemente llegará al trabajo formal", afirmó el asesor de la CTA.
Detrás de cada número, una historia humana queda mutilada de futuro y ausente de sentido para el presente.
Como en los años noventa, la lógica de hierro del capitalismo se florea con toda impunidad en estas pampas: sacrificar seres humanos en el altar del dios riqueza.
Mantener la tasa de ganancia sea como sea.
De eso se trata la famosa lógica de hierro.
Castigar a los ya castigados.
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