
Por Martín Fedele. El viernes por la noche, luego de la convocatoria de banderazo, paro y movilización convocada por la CTA en todo el país, el secretario general de la Central, Víctor De Gennaro realizó un balance de la jornada en el programa radial “Reincidentes”, conducido por Mauro Federico y Raúl Dellatore. ACTA presenta aquí la entrevista.
- ¿Cuál es su balance sobre la Cumbre de los Pueblos?
Fue una semana espectacular. Hubo 118 foros y talleres sobre distintos temas: salud, educación, justicia, sindicalismo, entre tantos otros. Estas expresiones fueron conformando la base del programa y el plan de acción para los próximos tres años. Este trabajo de la Cumbre de los Pueblos culminó el jueves 3 de noviembre, en el Polideportivo de Mar del Plata, donde alrededor de 7 mil compañeros y compañeras de todo el continente fuimos aclamando fervorosamente cada una de las resoluciones.
- Comparada con las cumbres anteriores, ¿cuánto se ha evolucionado en este último encuentro realizado en Mar del Plata?
La Cumbre de los Pueblos surgió como una firme oposición al proyecto del ALCA, como una alianza social continental contra el ALCA. Fue una reacción que nos unificó para frenar la consolidación definitiva del proyecto neoliberal impuesto en la década del 90 en casi toda Latinoamérica. El objetivo del ALCA era poner el broche de oro a un proyecto integral, hipotecando la soberanía de las naciones latinoamericanas.
En aquel entonces era mucho más lo que nos unía “contra” lo que no queríamos, que la “propia” existencia alternativa. Pero a partir del 2001 comienza a afianzarse otro camino, nuestro camino, el camino de los pueblos latinoamericanos: el Foro Social Mundial, las grandes movilizaciones en Argentina, la estrepitosa caída de Fernando De la Rúa y Domingo Cavallo, la elección de Lula en Brasil, la consolidación de Chávez en Venezuela, el Frente Amplio en Uruguay, los nuevos vientos en Bolivia y Ecuador. Todo esto fue cambiando la realidad de la Cumbre de los Pueblos. Y ahora son muchos más los “sí” que nos unen que los “no”. Porque los NO están muy claros: NO al ALCA, NO a la militarización, NO a la deuda, NO a la pobreza. Pero ahora hemos comenzado a construir poder propio, políticas concretas en el marco de las nuevas relaciones de fuerzas que tienen lugar en el continente. Y esto quedó evidenciado en los profundos debates que se dieron en la última cumbre.
- ¿Podemos hablar, entonces, de una nueva alternativa latinoamericana?
Sí, así es; como lo expresó claramente el presidente de Venezuela Hugo Chávez en el acto de cierre que realizamos en el Estadio Mundialista de Mar del Plata, ante más de 50 mil compañeros. Podemos afirmar que existe un nuevo tiempo; aunque esto no quiera decir que neguemos el poder imperialista que continúa presionando para defender sus intereses, que sigue teniendo sus cómplices y sus beneficiarios en el continente. Pero sí es evidente que el ALCA está enterrado y que los pueblos latinoamericanos rechazan de manera contundente cualquier proyecto similar. Esa es nuestra gran satisfacción: no pudieron firmar el acuerdo del ALCA en Argentina... se quedaron con las ganas. Y ese debe ser un motivo para que todos estemos orgullosos.
- Uno de los ejes del Foro Sindical de la cumbre fue la propuesta para la creación de una plataforma laboral-continental. ¿De qué se trata esta iniciativa?
Primero, terminar con ese verso de las inversiones como generadoras de empleo genuino: esto está demostrado que no es así, en todos los países latinoamericanos. El trabajo genuino lo promueven las políticas estatales, es decir, otro tipo de políticas estatales a las aplicadas durante las últimas décadas. Además hace falta una distribución del ingreso distinta y una democratización sindical que permita generar el trabajo que existe y sobra en nuestros países. También hace falta regular la tremenda rentabilidad de las empresas transnacionales en toda la región.
- ¿Qué opinión le merecen los incidentes del viernes 4 que tanta difusión merecieron en los medios hegemónicos de comunicación? ¿Cree usted que fue una maniobra para opacar las repercusiones políticas de la Cumbre de los Pueblos?
Eso es inevitable: los medios hegemónicos de comunicación forman parte de los mismos grupos económicos que defienden las políticas impuestas en la década del 90. Pero a pesar de la campaña mediática montada por los grupos económicos, fue posible mostrar otra realidad: la masiva movilización de la Cumbre de los Pueblos marchando pacíficamente por la ciudad de Mar del Plata. Así demostramos que más allá del terror que trataron de imponer algunos, el pueblo rechazó a Bush y al ALCA de manera pacífica. Cada vez somos más los que queremos otro país, otra Latinoamérica, y eso ya no lo pueden ocultar tan fácilmente, ya no pueden seguir mintiendo impunemente.
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