
Cuarenta años habían pasado desde el último día en que estuvieron juntos y hoy se volvieron a encontrar. Distintos, pero iguales. Intactos en sus sueños. Vigentes sus utopías (las mismas que las nuestras). Sus protagonistas: el reconocido escritor Guillermo Saccomanno y "Nano" Balbo.
Con mucha vida en la piel, pero con los corazones latiendo con la misma fuerza que cuatro décadas atrás, los amigos se reencuentran. Se abrazan. Se miran a los ojos y seguramente miles de pensamientos (y recuerdos) pasan por sus mentes.
Sus miradas son algo especiales. Pícaras, cómplices, cándidas. Y porque no decirlo, tienen mucho de ternura.
Santiago y Guillermo. Mejor dicho, "Nano" y "Sacco" tuvieron casi tres días de charlas y anécdotas. Se contaron partes de sus vidas, sin importar el lugar ni los escuchas, que es preciso aclarar fuimos pocos. Y es ahí donde uno termina entendiendo el término “privilegiado”.
También tuvieron sus momentos de intimidad. Y da un poco de envidia el no saber sobre que y quienes hablaron. Pero si uno se aprecia de tener amigos, y por lo tanto sabe y honra esa amistad, debe entender y respetar esos momentos y porque al fin de cuentas, no conozco a muchos que lo merecieran más que ellos.
Se reunieron y trabajaron con escritores y poetas para el Concurso de Relatos y Cuentos organizado por la CTA Neuquén.
Visitaron distintos programas de radio y hablaron de todo y para todos.
Viajaron a Chos Malal con la misma alegría que tiene un pibe de secundaria en su viaje de egresado.
Y hablaron mucho. Y se contaron cosas risueñas y no tanto. Recordaron sus andanzas de colimbas en Junín de los Andes. Y también a sus compañeras y compañeros que ya no están. Pero que sí están.
El viernes por la noche dieron una charla en el CPEM Nº 80 de Chos Malal. El tema era “Los medios de comunicación en la dictadura”. Ante una muy nutrida concurrencia, "Nano" y "Sacco" terminaron hablando de lo que quisieron, y que en realidad era lo que todos habían ido a oír.
Los aplaudieron ante cada respuesta. Y se pusieron de pie, y los volvieron a aplaudir al finalizar las casi dos horas de charla. Y los pibes se les acercaban para saludarlos. Apretones de mano y abrazos para los compañeros. Y para las compañeras besos, porque son galantes.
Y la vuelta a Neuquén con más charla, mas anécdotas y un libro en mente.
Repitieron una foto tomada en el cuartel de Junín de los Andes y luego, casi al unísono dijeron “qué bueno es encontrarse para hacer algo, para trabajar”.
"Sacco" volvió a su barrio de Mataderos, donde lo esperaba una raviolada a la que era imposible –e imperdonable- faltar.
"Nano" viajó a Villa la Angostura, invitado para una actividad por el 24 de marzo.
No se despidieron. Sólo se dijeron “chau”.
Usted se preguntará el porqué del “Gracias Rafa”, título que lleva esta pretenciosa crónica. Es que este reencuentro es fruto del olfato del Rafa Urretabizkaya, quien hizo que muy pocos, pero muy pocos, fuésemos testigos de todo lo contado y mucho mas.
Lástima que te lo perdiste Rafa. Los “privilegiados” te lo agradecemos.
Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA Neuquén
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