
En el marco de la política de formación e integración que lleva adelante la Secretaría de Relaciones Internacionales el antropólogo y especialista en asuntos africanos de la CGT de Francia, Olivier Blamangin, dictó una completa charla sobre la situación histórica y actual del continente africano.
En la apertura del ciclo de conferencias 2009, que se llevó a cabo el 27 de marzo en la sede nacional de la CTA, el secretario de Relaciones Internacionales, Adolfo Aguirre, expresó que el objetivo de este ciclo de conferencias es “ahondar la integración y las relaciones entre las centrales sindicales y, en este caso, profundizar el conocimiento y la CGT de Francia tiene un trabajo muy bueno, y el objetivo es que en el ámbito de esta secretaría se forme un equipo que profundice el conocimiento sobre Africa”.
Luego, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, dijo que “es un orgullo hacer un seminario para aquellos compañeros que quieran indagar sobre el tema y no quedarnos con esa frase que es común escuchar que se califica a Africa como `el continente perdido´”.
Blamangin explicó en la apertura fue claro en que la charla “es la visión de la CGT de Francia, no es objetiva y está basada en los países del centro y occidente del continente, donde estuvo la ocupación francesa”.
La charla se dividió en cuatro partes: un panorama del contexto africano, la mutación del movimiento sindical; Africa en la globalización; y la solidaridad y cooperación internacional, que fue acompañada por un power point y con la traducción de Helen Bouneaud, secretaria de Relaciones Internacionales de la CGT de Francia.
Blamangin señaló que Africa “aún conserva resabios de la herencia colonial en la economía de renta, como plantaciones, explotación minera y productos básicos sin procesar; también en las cadenas de exportación controladas por empresas transnacionales, la relación exclusiva con las antiguas colonias que denota en una debilidad en el mercado internacional y una vulnerabilidad extrema a los golpes exteriores como las fluctuaciones de la economía mundial”.
En referencia al “modelo independentista” que se instaló luego de las guerras por la independencia habló de “un fracaso del modelo, por motivos externos e internos, que buscó romper sin éxito la economía de renta”. Eso redundó en el “descreimiento de la población hacia el Estado en reclamo de más democracia y hacia fuera en repudio a la ofensiva neoliberal, lo que tuvo consecuencias malas para los movimientos sociales y el sindicalismo”.
Para el especialista francés, “al igual que en América Latina, la crisis de la deuda externa y el modelo de ajuste ahondó esta situación debido a la reducción del gasto público, las privatizaciones, los pagos de intereses de la deuda, con esta situación entra en su fin el modelo independentista”
Para un continente que en 2003 tenía una participación de apenas el 2% del comercio mundial la llegada de China fue muy valioso. “Es un actor fundamental en el continente”, explica Blamangin. “Hace cinco años era mínima su participación, pero en los últimos años se transformó en un actor clave por las inversiones públicas que está haciendo. El intercambio comercial se multiplicó por seis y le otorgó el estatus de nación más favorecida a 41 estados africanos, exoneró derechos aduaneros a las importaciones de 190 productos procedentes de una veintena de países africanos”.
En el período 2004-2007, por el aumento de los precios de las materias primas se creyó que Africa iba a entrar en una nueva fase de crecimiento económico, pero la crisis alimentaria de 2008 golpeó aún más a la población por la caída de los ingresos de los Estados. “En la República Democrática del Congo, solo en la provincia minera de Katanga se perdieron 350.000 puestos de trabajo según la OIT y la industria podría perder en la región un promedio de 250.000 empleo en los próximos meses”, ejemplificó el antropólogo.
“El movimiento sindical desempeñó un papel fundamental en las luchas por la independencia a pesar de ser débil numéricamente y de estar calcada su organización sindicales de la metrópoli”, apunta Blamangin; al tiempo que destaca que “numerosos líderes políticos antes fueron líderes sindicales”.
“En los `80 –continua– el movimiento sindical se debilita y pierde representatividad y en los ´90 el ajuste estructural lo debilitó aún más porque el neoliberalismo atacó su base social. En muchos países el 50% del empleo público se perdió, y, en contrapartida, crece la presencia de ONGs, organizaciones de mujeres, habitantes de villas, movimientos religiosos, jóvenes y pequeños productores”.
En el 2000 “se recompone el movimiento sindical que estuvo ausente en la lucha por la democracia e implosionan las antiguas centrales sindicales de carácter único y emerge paulatinamente un nuevo sindicalismo independiente”, subraya. Y agrega: “El movimiento sindical sigue débil, los trabajadores siguen siendo pobres, al igual que sus organizaciones y los gobiernos y patrones conservan viejas prácticas que dificultad la organización gremial. El 2005 fue un año de quiebre donde se abre un nuevo período de luchas sociales, en donde el sindicalismo tiene un rol central y se destacan las organizaciones independientes”.
Africa es un país de contrastes: está compuesta por 57 países, en donde se hablan 2011 idiomas. La mayoría participa en la Unión Africana. Tiene un PBI promedio de 1291US$, pero en Africa de Sur es de 5614US$ y en Guinea de 506US$. Nigeria tiene 172 millones de habitantes y las Islas Comores 600.000.
También se habla de un continente joven porque en 1945 apenas 4 países eran independientes: Egipto, Etiopía, Liberia y Sudáfrica, justamente las elecciones en este país en 1994 marcan el último hito de la descolonialización.
En el Africa subsahariana el 63% de la población vive del empleo de subsistencia, especialmente agrícola y cuentapropista. El 26% de los niños entre 5 y 14 años trabaja y el 86,3% de la población subsiste con 2 dólares por día. Al tiempo que las cargas sociales solo la recibe el 10% de la población.
En el sur de Africa se producen 10.000 contagios diarios del VIH-Sida
La inmigración es básicamente en el interior de Africa y motivado por los conflictos bélicos y en segundo lugar van hacia Europa, también ha crecido el éxodo hacia América, en especial la llamada “fuga de cerebros”.
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