Schiaretti no tiene vergüenza
Martes 7 de abril de 2009, por Oscar Mengarelli *

Está claro quién debe pagar la crisis para el gobernador Juan Schiaretti. Comenzó aprobando una ley confiscatoria de los derechos previsionales de los empleados públicos cordobeses, con la Legislatura cerrada al pueblo y sitiada por la policía, reprimiendo brutalmente.



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Secretario General de la CTA de Córdoba

Seguidamente, como parte de este colchón, ideó vender patrimonio público como la Casa de Gobierno de la provincia. A todo esto se sumaron significativos aumentos en servicios, tarifazos que han golpeado a los sectores más vulnerables.

Simultáneamente perdonó el pago de la última cuota del Impuesto Inmobiliario Rural a los propietarios de la tierra, por un valor aproximado a los 50 millones de pesos. Es decir que a los patrones de la soja los compensa por lo que dejan de ganar, mientras la pobreza y la indigencia trepan a nivelers alarmantes. Así de "clasista" es el Gobierno de Schiaretti.

En ese marco, el Gobernador continúa manteniendo su política de exención impositiva a los grandes grupos económicos, a los dueños de Córdoba, mientras condena a los estatales provinciales a un aumento insignificante para todo el año.

Está claro que subsidia la oferta y restringe la demanda. Está claro que este Gobierno favorece al capitalismo concentrado y avasalla a los trabajadores.

Ahí están los compañeros de IVECO peleando por recuperar sus puestos de trabajo, los de Volskwagen entregados por una burocracia sindical cómplice de la patronal, los metalúrgicos, los del frigorífico Río Segundo, los de la empresa Bertotto de Río Tercero. Todos acuciados por el temor a quedar fuera del mercado laboral, sin que el Estado muestre una convicción neta de parar la voracidad empresarial.

Son esos mismos patrones que se beneficiaron con una feroz acumulación capitalista durante estos años de crecimiento. ¿Que hace el Gobierno para controlar los balances de estas empresas?

Seguro que no dirá nada del aumento permanente de la canasta familiar. Tampoco detendrá el Ersep (Ente Regulador de Servicios Públicos de Córdoba, manejado con mayoría oficialista) los futuros aumentos tarifarios como no lo hizo en el pasado.

También está claro que no es cierto que no haya plata, lo que no hay es vergüenza. Aferrado a una distribución injusta de los ingresos públicos que cada día produce mayor desigualdad social. Es visible la política de privilegio para los ricos y de ajuste permanente para los pobres.

Por eso es imprescindible dar vuelta la tortilla. El campo popular sólo podrá inclinar la balanza con unidad y lucha. ¿Estarán estos temas en la agenda electoral de los políticos del sistema? ¿O lo pronunciarán al pasar, sin convicciones de cambiar la realidad?

Como pueblo no debemos delegar más; la crisis la tienen que pagar los responsables y los que se benefician con ella. Es necesaria la unidad por encima de banderías y de egoísmos secundarios, lucha y movilización para terminar con el hambre, los despidos y suspensiones, para que la crisis la paguen ellos.

En ese camino es importante la Jornada Nacional de Lucha con paros y movilizaciones en todo el país dispuesto por el Congreso de la CTA para el 22 de abril. Una jornada que no debe reconocer dueños ni tampoco indiferentes o distraídos.

Esta es la verdadera agenda del campo popular.

Ese es el camino de la lucha.

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