10 años del Hogar para menores Ruca Hueney
La contracara de la criminalización de la infancia
Viernes 17 de abril de 2009, por Carlos Saglul *

El hogar Ruca Hueney, históricamente vinculado a la CTA, está ubicado en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, y este domingo cumple diez años. Se trata de un centro de producción y capacitación para niños y adolescentes donde aprenden la dignidad de un oficio.

Los chicos que en general vienen de historias de marginalidad y violencia, empiezan a verse en el otro, a vivir la solidaridad, y aprenden que pueden ser parte de un proyecto de país distinto.

Los hijos de los trabajadores perciben que estar unidos por la clase es la única posibilidad de vivir dignamente y tener un futuro distinto al que le proponen las vejaciones en los internados o las balas policiales del "gatillo fácil".

ACTA habló de estos y otros temas con Omar Giuliani, el iniciador del proyecto. He aquí lo que dijo:

¿Cómo empezó Ruca Hueney y quienes viven y se capacitan en la granja?

Hacíamos apoyo escolar en el barrio La Fraternidad de Luján. Las situaciones de los pibes eran terribles y no había donde recurrir. Decidimos comenzar a trabajar en un local de la Central de Trabajadores de la Argentina, donde los pibes podían venir a hacer distintas actividades. Con el tiempo, vimos la necesidad de otro lugar y con esfuerzo, surgió la Granja que en principio era una quinta abandonada.

¿Y ahora?

Ahora tenemos 65 chicos, aunque los que pasan por aquí haciendo distintas actividades son por lo menos 250. Reciben educación primaria y ahora empezó a funcionar la Escuela Agrotécnica.

¿De qué forma se financian?

Tratamos de disputarle algo al Estado aunque en general nos autofinanciamos a través de la venta de alimentos. Tenemos un criadero de cerdos. Producimos huevos, miel y otros productos.

¿De donde provienen los pibes?

Son hijos de familias trabajadoras desmembradas. Vienen de la zona donde trabajamos, los traen otros chicos. También nos los mandan tribunales de menores.

Muchos sectores de la sociedad parecen mas preocupados en meter presos estos pibes que a darles alguna contención.

Eso es lo terrible. Aún algunos que se dicen progresistas transforman este tema que debía ser un debate social en una cuestión policial. Para que un chico de 14 años empuñe un arma tienen que pasar muchas cosas antes. En la Argentina, cuando había pleno empleo no había chicos en la calle, tampoco estos casos de violencia.

El punto central es la desigualdad social.

Claro, llo que pasa es responsabilidad de todos. No lo soluciona la policía ni los jueces. Sin un reparto más justo de la riqueza la violencia va a empeorar: familias destruidas, chicos en la calle no pueden significar otro resultado.

Una jueza de la Corte dice que es mejor dejar a los pibes presos para que no los mate la policía. ¿Está admitiendo que el sistema no tiene otra alternativa que ésa, meterlos presos o matarlos?

Cuando abrimos La Granja, a la vuelta estaban poniendo un destacamento de Infantería. Todo un símbolo. Para algunos, son ellos y no nosotros lo que se deben encargar de los menores. No creo que haya salida para este tema dentro de este sistema que produce cada vez más miseria y desigualdad social, es decir: violencia. Estos chicos son los portadores de una violencia de la que no son autores.

Ha recrudecido la cantinela de la mano dura.

Los que piden bala para ellos no son sólo los ricos. Es mucha gente del barrio porque los medios de comunicación han contribuido a que se origine una guerra de pobres contra pobres. Hasta el ex presidente Kirchner dijo anoche en el conourbano que “la policía debe hacer lo que tiene que hacer”.

¿Qué se supone que tiene que hacer?

No seamos hipócritas. En muchos casos es la misma policía la que manda a robar a los pibes.

Por más que los pibes estén bárbaro en La Granja ¿qué pasa cuando vuelven a la calle y se ven en una sociedad igual de violenta a aquella que los empujó a delinquir?

Por eso decimos que los hogares no sirven sino le das a los chicos la posibilidad de pensar en algo distinto. Aquí aprenden a ser solidarios, a verse en el otro y que es posible hacer algo distinto en común. En definitiva entienden a que estar unidos por la clase es la única salida. Acá tenemos un cartel que dice: Ya no eres tú, eres nosotros.

Los grandes medios de la prensa hegemónica demonizan a los pibes.

Claro, lo que pasa es que arman un relato para que la gente no pueda reflexionar que es el modelo social el que genera violencia. Los chicos son un síntoma, un producto de este modelo. Lo que hay que cambiar es el modelo.

¿Cómo?

Con organización popular, cambiando la relación de fuerzas.

¿Qué te dejan los pibes?

Nada menos que la esperanza de un mundo mejor. La familia los rajó, los mataron a golpes, se los garcharon y todavía creen en el futuro. ¿Cómo no me voy a animar a pensar en un proyecto de país distinto si ellos se animan?

La pregunta de Omar -preñada de esperanza- queda flotando en el aire. Es una invitación a seguir con la lucha, la organización y la solidaridad para hacer realidad el sueño colectivo de que otro país y otras sociedad son posibles.

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