Libertad y democracia sindical
Jorajuría: "Un bastión del neoliberalismo que no se modificó"
Viernes 24 de abril de 2009, por Carlos Saglul *

El fallo de Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró la inconstitucionalidad del artículo de la Ley de Asociaciones Sindicales que permitía ser delegado de los trabajadores sólo a quienes estuvieran afiliados a gremios con personería.

La resolución de la Justicia emitida en noviembre del año pasado, significó un aliento para los trabajadores que buscan canales válidos de organización y para las propias organizaciones de base que exploran su espacio de representación gremial.

Esta realidad vinculada con la libertad y democracia sindical, se reflejó en decenas de entidades gremiales que comenzaron a surgir en sectores como plásticos, transporte, personal de seguridad, porteros de edificios, subterráneos, sanidad, etc.

Daniel Jorajuría, secretario general del Nuevo Sindicato Gastronómico, secretario de Finanzas de la CTA y responsable de nuevas organizaciones de la Central dialogó extensamente con ACTA acerca del nuevo impulso que están tomando los flamantes sindicatos.

Lo que sigue ex un extracto de esa charla mantenida en nuestra redacción:

¿Ya se puede hacer una evaluación de lo que significó en la práctica el fallo de la Corte?

Su importancia hay que medirla en que el modelo sindical significó una forma de control social de los conflictos a través del monopolio de representación que tienen las organizaciones con personaría gremial. La construcción gremial cuando cumple su rol se transforma en poder popular que tiende al reparto de la riqueza.

¿Cómo describe en pocas líneas al viejo modelo sindical?

El sindicalismo al que afecta el fallo es una forma de organización que no defiende a la clase que dice representar sino justamente a la que debe enfrentar. No es la contratacara de los empresarios sino que peor aún, adaptó sus estatutos para hacer negocios con los patrones. No sirvió para evitar despidos sino para controlar el conflicto y disciplinar a los trabajadores.

El problema es que muchos trabajadores no creen en ese modelo sindical pero como al mismo tiempo no conocen otro, se terminan desmovilizando.

Las encuestas demuestran que el 86 por ciento de los trabajadores responde a sus jefes inmediatos y no a los delegados. Se da el contrasentido que los que le informan a los trabajadores sobre despidos son los delegados.

Existe, entonces, un modelo sindical que encorseta a los trabajadores y le es funcional a los patrones y de alguna manera al Gobierno.

No le quepa duda. El modelo sindical que enfrentamos colabora con los patrones y el Gobierno para ponerle techo a los salarios. La ley 25877 garantiza la participación de los delegados en la negociación colectiva. Esto jamás se cumple. La idea es que la participación de los trabajadores les sale cara a los patrones.

¿Cómo se termina con esta situación?

Todo esto se rompe con la organización real de los trabajadores que es el paso necesario y fundamental para el reparto de la riqueza, allí desde donde se produce.

¿Por eso la resistencia a que se formen comisiones internas?

La mayoría de los trabajadores desaparecidos durante la dictadura conformaban esas comisiones internas exitosas a la hora de pelear salarios y disputar las ganancias con los patrones. En la década del 90 lejos de dar vuelta atrás, el modelo sindical se consolida.

La ley de Asociaciones Sindicales nunca se modificó. Fueron las patronales con Daniel Funes de Rioja al frente quienes la defendieron en la Organización Internacional del Trabajo. ¡Los empresarios defienden el modelo sindical!. Ellos y sus intereses son los principales interesados en este modelo gremial.

Más allá de fallo, el fuego siempre empieza desde abajo.

Este modelo sindical antijurídico, inconstitucional tiene eficacia para los trabajadores? Los compañeros del transporte que se organizan en la CTA, se cansaron de organizaciones que toleraban muertes y accidentes diarios debido a las jornadas extenuantes impuestas por las patronales. Los vigiladores que también se están organizando trabajan 12 y 16 horas sin cobro de horas extras. Los mineros de Barrick Gold tienen los salarios más bajos de los 14 países donde está la empresa. Ejemplos: cobran la mitad que en Africa y la tercera parte de lo que perciben en Chile. Los compañeros del plástico que se acaban de organizar en Mendoza se desempeñan en condiciones insalubres y les pagan salarios bajísimos. La compañía del ramo que acabo de visitar en esa provincia, por sus ganancias ha podido extenderse a Ecuador y varios países. Claro, para aumentar los salarios no hay un peso. El otro día asistí a la reunión de los trabajadores de edificios que militan en la Central y me entere de algunas cosas. Aquel portero que todos conocíamos y tenía su casa en el edificio, está siendo suplantado por compañías de limpieza que todos los días te mandan personal distinto. La gente se da cuenta de estas cosas y por eso, crecen las nuevas organizaciones.

Los trabajadores están en la trinchera. El fallo de la Corte alumbra un camino enorme que se va a desarrollar en los próximos diez años.

Desde algunos sectores se dice que terminar con el sindicato único debilita a los trabajadores.

Tomemos un ejemplo: Subterráneos. Los compañeros que ya tienen más de 1.800 afiliados y van a trabajar en unidad de acción con nuestra Unión de Conductores de la República Argentina que tiene jurisdicción en Capital Federal y Gran Buenos Aires, Río Cuarto, Salta y Chaco. ¿A quién debilita esto, a los trabajadores que tienen los mejores sueldos y condiciones laborales que el resto de su gremio, gracias a una conducción independiente?. No, debilita a la Unión Tranviarios Automotor. Son las patronales las que no quieren organizaciones nuevas.

¿Intencionalmente muchos presentan este tipo de conflicto como una pelea entre trabajadores?

Por eso decimos, no tenemos nada en contra de la CGT. No nos metemos en sus internas. Hay que tenerla clara, nuestra disputa es con el poder económico. No se crea un nuevo sindicato por una pelea entre dirigentes sino porque se ha escogido otro modelo de organización, esta vez al servicio de los trabajadores.

Y esa necesidad de los trabajadores, sobre todo de los jóvenes, hoy en día es absolutamente palpable, ¿no es cierto?

Como será la necesidad de organización de los trabajadores que el 85 por ciento de los despidos son de trabajadores que piden por sus derechos. Apenas el 12 por ciento de las empresas tienen organización sindical. Solo el 7 por ciento de las empresas tiene representación sindical y sólo hubo rotación de representación en el tres por ciento. Los datos son contundentes en ese aspecto.

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