Impacto de la crisis en el Gran Rosario
Mapa del avance contra los trabajadores
Martes 5 de mayo de 2009, por Corresponsalía Rosario *

La situación por la que atraviesan los trabajadores del cordón industrial del Gran Rosario está pasando de castaño a oscuro. La Central de Trabajadores de la Argentina viene acompañandodando la respuesta colectiva para que los trabajadores no paguemos la crisis.

El mapa del conflicto social en el Gran Rosario por la puja redistributiva y la defensa de los puestos de trabajo está al rojo vivo. A continuación brindamos un informe del cuadro de situación existente respecto al orígen, desenvolvimiento y perspectivas de los conflictos más importantes que se verifican en la zona.

Mahle

El viernes 24 de abril, la autopartista multinacional Mahle anunció el cierre de su planta local. Ante esto, los 520 trabajadores que empleaba decidieron tomar la industria situada en Avenida Presidente Perón 5601.

Mahle Group es una multinacional con base en Alemania, y se define como uno de los 30 mayores fabricantes de autopartes de todo el planeta. Entre su producción se cuentan pistones, aros, cojinetes, componentes de motores y otras piezas. Tiene siete plantas en Brasil y en 2007 fueron adquiridos los activos operacionales de Dana Industria Ltda. Mahle provee así a grandes automotrices como Volkswagen, Audi, BWM, Toyota, Ford, General Motors, entre otras. El 50% de su producción es exportada para montadoras en Estados Unidos y Europa.

Según afirman en su página oficial, "desde 1950 en Brasil, MAHLE se transformó en un modelo empresarial que consiguió se destacar en un mercado altamente competitivo, concentrando esfuerzos en tecnología de calidad y en la formación de recursos humanos, contando con la participación real y efectiva de una sólida estructura financiera". No obstante, parece que no es el caso de su sede local donde hoy 520 trabajadores están ocupando una planta que se dice cerrada.

Los obreros denuncian que los problemas con Mahle se iniciaron en el mismo momento en que compraron la planta, dos años atrás. Según señalan desde la comisión interna, la empresa llevó adelante un "procedimiento de crisis totalmente mentiroso" que contó con los precedentes de quita de beneficios que tienen algunos operarios por antigüedad y la unificación de horarios, entre otras.

Además, denuncian el vaciamiento de la planta. Mahle se ha estado llevando parte de la producción a sus plantas en Brasil, y la causa que encuentran a esto es la mayor flexibilidad de leyes sindicales en el país vecino, que les permite a la multinacional altos niveles de explotación laboral.

Dada la crítica situación, se hicieron presentes en el lugar el Ministro de Trabajo provincial, Carlos Rodríguez, la Viceministra de Trabajo Alicia Ciciliani, el Intendente de Rosario, Miguel Lifschitz y una comitiva estatal que recorrió la planta anunció el dictado de una Conciliación Obligatoria por el tiempo que sea necesario. También informaron que el gobierno nacional iniciará acciones diplomáticas con la empresa de origen alemán.

General Motors

El conflicto duró 76 días, empezó el 17 de octubre de 2008 cuando la empresa suspendió a un trabajador y se fue al paro por tres días.

A partir de esto, el Ministerio de Trabajo dicta la conciliación obligatoria y la empresa anuncia que ingresará en un período de una semana de receso. El 24 de octubre, envía 435 telegramas de despido, entre 200 obreros efectivos y 135 contratados.

El Ministerio de Trabajo ordenó al día siguiente a la empresa retroceder con la medida y acatar la conciliación obligatoria en vigencia, que tuvo que ser extendida en repetidas ocasiones. En las largas negociaciones que se sucedieron, la empresa, que argumentaba crisis, confesó luego que se quería sacar de encima a los empleados con mayor antigüedad.

Entre tanto, la situación al interior de planta era tensa. La patronal trasladó a los obreros que quería despedir -un conjunto de trabajadores combativos, junto con otros con problemas de salud debido a accidentes laborales- a un sector aparte de sus compañeros, donde supuestamente se les iba a dar cursos que nunca se efectuaron.

Se sucedieron medidas de fuerza, en tanto que los delegados realizaban asambleas internas constantemente para informar y decidir.

Esta etapa del conflicto llegó a su fin el 29 de diciembre, cuando el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y la empresa General Motors acordaron en el Ministerio de Trabajo de la Nación que no habría despidos en la fábrica de Alvear por lo menos hasta julio próximo.

El acuerdo, también firmado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, la viceministra Noemí Rial y el funcionario laboral Adrián Caneto, abarcaba el modo de aplicación de las suspensiones que la empresa planteó como imprescindibles, debido a "los efectos de la crisis financiera internacional".

Los 435 despedidos pasaron a estar suspendidos, los efectivos por un año y los contratados por seis meses, manteniéndoles el sueldo en bruto al principio en un 100%, el mes siguiente 80% y así sucesivamente bajándoles el sueldo mes a mes.

En la planta, este acuerdo firmado por la dirección de SMATA despegada de la base, fue vivido como una derrota que dejó desmoralizados a los obreros. El tiempo le dio la razón a su pesimismo.

El 12 de enero, la empresa hizo ingresar 80 nuevos contratados a planta para reemplazar a los "suspendidos por la crisis". Los obreros fueron al paro y la patronal retrocedió.

También se demostró que las suspensiones fueron un modo de realizar despidos encubiertos: de los 435 suspendidos, solo quedan 50. La mayoría terminó solicitando la indemnización y desvinculándose de la empresa.

Paraná Metal

El 10 de diciembre pasado, los obreros de Paraná Metal, empresa autopartista de Villa Constitución, Santa Fe, se encontraron con que la patronal había iniciado un “concurso preventivo de acreedores” y la planta iba a estar cerrada un mes, desde el 16 de diciembre hasta -aparentemente- el 15 de enero, con el personal suspendido sin goce de sueldo.

Con ese escenario planteado, la patronal inició negociaciones exigiendo la reducción del salario y de los derechos laborales de los trabajadores. Entre efectivos y contratistas, suman 1.200 los obreros que iniciaron medidas de lucha, con una masiva marcha en Villa Constitución el 19 de diciembre e instalando la Carpa de la Resistencia frente a la fábrica.

El jueves 15 de febrero, tras un mes de acampe frente a la planta, los trabajadores de Paraná Metal realizaron una protesta masiva en Empalme Villa Constitución, a la que se sumaron gran cantidad de sectores, y realizaron un corte de ocho horas sobre la autopista Rosario-Buenos Aires. En ese acto hubo duras críticas a la Viceministra de Trabajo de la provincia, Alicia Ciciliani, por sus dichos de que la empresa “necesita ajustar”. Por su parte, Pablo Micheli de la Central de Trabajadores de la Argentina anunció que se “ha empezado a construir un paro nacional”.

Luego de finalizado el corte hubo contactos con el gobierno nacional. El 19 de febrero, el Ministerio de Trabajo de la Nación le propuso a las partes una propuesta de acuerdo basada en el congelamiento de salario respetando los acuerdos vigentes y un régimen de suspensiones rotativas. Días más tarde, se realizó una votación secreta en la que los trabajadores de Paraná Metal S.A. aceptaron el acuerdo por amplia mayoría.

El conflicto siguió, sin embargo. La planta no reinició sus actividades hasta los últimos días de marzo, cuando la mayoría los trabajadores de planta permanente y contratada cobraron 1.500 pesos de la deuda que sostenía con ellos la patronal de Paraná Metal. El 12 de febrero hubo un nuevo paro porque todavía había obreros a los se les adeudaba parte de su salario.

Actualmente continúa el régimen de suspensiones y la fábrica sigue con bajo nivel de producción.

ATILRA Rosario

La seccional Rosario del sindicato de los trabajadores lecheros ha sufrido sucesivos ataques de la conducción nacional ATILRA, encabezada por el secretario general Héctor Ponce. Esto está vinculado a la decisión de Sancor, en connivencia con la burocracia de Atilra Nacional de cerrar la planta de COTAR en Rosario, en los hechos “fasonada” por Sancor.

El hecho más conocido es el intento de ocupación violenta de la sede sindical de ATILRA Rosario ocurrido el pasado 3 de diciembre. Ese gravísimo hecho, en el que dramáticamente perdió la vida un trabajador lácteo, fue desencadenado por Ponce que condujo personalmente a una patota con mercenarios y barras bravas, seguidos por cientos de trabajadores que fueron llevados mediante engaños a Rosario: les hicieron creer que iban a una asamblea. La agresión fracasó y la patota fue rechazada en las puertas del sindicato a manos de los trabajadores lácteos de Rosario y de un conjunto de militantes sindicales y sociales que se habían convocado para un acto de repudio a la violencia del 27.

Pocos días antes, el 27 de noviembre, ya había ocurrido otra agresión, cuando la misma patota ingresó al centro de distribución local de Sancor, con el objetivo de buscar y golpear al secretario adjunto de ATILRA Rosario, Ariel Chávez, y a los delegados de la empresa, que se encontraban trabajando.

A pesar de la condena pública por los hechos del 3 de diciembre, la conducción nacional siguió avanzando. Primero dispuso la intervención de la delegación local, posteriormente intentó disolverla -lo cual desde el punto de vista legal es poco claro y ha sido impugnado legalmente por los delegados rosarinos- e intenta expulsar a todos los integrantes del secretariado local.

A lo largo de este proceso, los compañeros de ATILRA Rosario siguen contando con el apoyo mayoritario de los trabajadores de la industria láctea de la seccional, puesto de manifiesto en las acciones de defensa. Los compañeros de las bases crearon una agrupación sindical para seguir llevando adelante la labor gremial más allá de todas las contingencias.

Ruedas EB

Ruedas EB es una fábrica de llantas de aleación liviana ubicada en la localidad de Fighiera, al sur de Rosario, cuenta con una planta de 103 empleados y tres hornos de fundición, trabaja centralmente para la Ford y casi no ha sufrido de baja en sus ventas en los últimos meses.

Durante 2008, los trabajadores realizaron medidas de fuerza para lograr la representación gremial en la empresa, ya que la UOM Rosario se negaba a convocar elecciones de delegados, y logran que el Ministerio de Trabajo de la provincia reconozca a un grupo de siete obreros como "representantes", designados por sus compañeros para negociar con la empresa.

A partir de ese momento, se lograron algunas mejoras salariales, de categoría y en cuestiones de salubridad e higiene. Pero entrado el 2009, la patronal avanzó despidiendo a los cuatro obreros más activos. Se iniciaron medidas de fuerza y el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria.

Con la conciliación en vigencia, la patronal fue agudizando las medidas intimidatorias, instalando cámaras de video en cada vez más sectores de la planta -también hay una apuntando directamente a la carpa de protesta-, reubicando a los obreros en distintos sectores, y en los últimos días, haciendo pasar de a uno a los obreros a una habitación en el interior de la planta, donde en presencia de un policía uniformado, un capataz los amenazaba verbalmente. Finalmente, el 16 de abril, un día antes del vencimiento de la conciliación, la empresa envió 20 telegramas adicionales de despido, de los cuales se "retractó" al día siguiente.

El 17 de abril, se realizó una reunión en el Ministerio que duró diez horas y en la que solo se logró la extensión de la conciliación obligatoria. A esa reunión, Oscar Biglieri, el propietario de la firma, llegó acompañado de un grupo de directivos, capataces y administrativos de la firma. De actitud prepotente, los “leales” provocaron incidentes en el interior del Ministerio, agrediendo a los obrero.

Finalmente, el 22 de abril, los obreros de Ruedas EB que participaban de la Jornada Nacional de Lucha de la CTA, recibieron un llamado del Ministerio de Trabajo según el cual la patronal quería negociar nuevamente. Luego de una nueva ronda, se llegó a un consenso.

Aunque los cuatro obreros despedidos quedaron fuera de la planta, negociaron a cambio una serie de conquistas para los restantes trabajadores, siendo los puntos destacados el pleno respeto del Laudo 29 que reglamenta las categorías y adicionales, y el que la Unión Obrera Metalúrgica de Rosario quedó obligada a convocar elecciones de delegados en la planta, en el plazo de un mes y bajo supervisión del Ministerio de Trabajo.

No obstante, los cuatro trabajadores despedidos van a continuar su reclamo de reincorporación por la vía legal. Y no están desmoralizados: “Quizás, se podía avanzar un poco más”, evalúan, “pero también era el momento de aflojar un poco, para no llegar al desgaste total. Y para que los compañeros puedan ver que con su lucha se pueden conseguir mejoras”.

Fuente: Equipo de Comunicación de la CTA Rosario

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