Hacia una Constituyente Social en la Argentina
Giuliani: "Ya no queremos elegir lo menos peor de los otros, si no elegir lo mejor de lo nuestro"
Lunes 25 de mayo de 2009, por Corresponsalía Paraná *

El secretario de Comunicación y Difusión de la CTA nacional, Juan Carlos Giuliani, estuvo en Paraná donde presentó su libro “Pensamiento propio. Lo nuevo estaba entre nosotros”.

Juan Carlos “Pipón” Giuliani habló de la historia del movimiento obrero que él rescata, se refirió a la traducción política de los objetivos de la CTA y marcó la importancia del debate por la Ley de Radiodifusión.

¿Cuál es la idea del libro?

Pretende seguir una línea argumental en la que los trabajadores vayamos contando nuestras propias historias, desde nosotros mismos, sin la necesidad de intermediación. Nos hemos propuesto desde nosotros, desde los trabajadores, reconstruir lo que somos. Y lo que somos es aceptar, primero, que antes que llegaran los inmigrantes a la Argentina acá había un pueblo que fue sofocado a sangre y fuego por el colonialismo español. Fueron los primeros trabajadores, los pueblos originarios, a los que sacrificaron en el altar de las minas de oro y plata. Y saber que las primeras huelgas que hubo en el país la hicieron los criollos, los aguateros del Río de la Plata y del Paraná pidiendo por más salarios y mejores condiciones laborales; y que antes de la primera huelga que está registrada en la historia oficial, que es la de los tipógrafos en 1878, diez años antes, acá cerca, en Corrientes, hubo una huelga de los trabajadores de los astilleros correntinos que se negaron a construir las barcazas para que el Ejército de Mitre masacrara a los hermanos paraguayos.

Después vinieron del otro lado del mar los que fueron echados por anarquistas, socialistas o comunistas y hubo fusión, allí, entre el criollaje y esos dirigentes que luego se convirtieron en el sindicalismo revolucionario. De ahí venimos. Y de los trabajadores del 17 de octubre que rebautizan la Plaza de Mayo. Somos hijos del Cordobazo, de la CGT de los Argentinos, de los 26 puntos de la CGT de Brasil. Y somos hacedores de algunas cosas: del Grito de Burzaco, del Congreso de la Producción y el Trabajo, del FRENAPO y ahora de la Constituyente Social. Comentar esta historia nos parecía que era tarea que teníamos que asumir y es lo que intentamos hacer en este libro.

¿Cómo se aborda, en tu libro, la historia que cuentan otras voces del movimiento obrero como las que hacen la historia de la CGT?

No desconocemos esa historia. Pero decimos que ese modelo es el que decidimos dejar cuando fundamos la CTA. Reivindicamos la CGT de los Argentinos, no la CGT de Augusto Vandor.

Hay dos historias del movimiento obrero.

Siempre ha habido en la historia argentina distintos posicionamientos en el seno del movimiento obrero como los participacionistas o colaboracionistas con el régimen y los combativos. Siempre. Estuvieron Triaca y Baldassini que en el Juicio a las Juntas Militares responsables del terrorismo de Estado se olvidaron de que hubiera algún trabajador desaparecido. Y estamos nosotros. Con Víctor De Genaro, Marta Maffei y otros dirigentes que viajaron a España a declarar ante el juez Baltasar Garzón, para decir que más del 60% de los desaparecidos eran trabajadores, activistas fabriles, delegados o dirigentes sindicales. Reivindicamos esa lucha del movimiento de los trabajadores. No reivindicamos el sindicalismo empresarial, rechazamos a los sindicalistas millonarios con trabajadores pobres; reivindicamos la coherencia de la CTA que afirma que el trabajador no es sólo el trabajador formal, con recibo en blanco si no que hay trabajadores informales, cuentapropistas, precarizados, al que le han inventado que tiene que hacerse del monotributo o el compañero nuestro que tiene que ir a buscar avisos de publicidad para tener un programa de radio.

Restos del crecimiento

La CTA cuestiona que no haya derrame, pero hay sectores, trabajadores en blanco, que sí han visto beneficios.

Obviamente que el crecimiento a tasas chinas de la economía argentina en los últimos cinco años produjo algún derrame focalizado.

¿Qué sectores se vieron beneficiados?

Los metalúrgicos, los mecánicos, el transporte, los trabajadores de la carne, algún derrame hubo porque el crecimiento fue monumental. Pero el derrame no llegó a lo profundo. Es más, se crearon fuentes de empleo pero hay que decir que el empleo que se creó es de malísima calidad. La mayoría de los pibes que están trabajando lo están haciendo con condiciones de precarios, a destajo, sin horarios, se pagan la obra social, se tienen que pagar la jubilación. No sólo en el sector privado si no también en el Estado. Un joven que trabaja en el SENASA está contratado por una agencia que se llama Argeninta, ni siquiera es el Estado. Debe facturar como monotributista. Tenemos que avanzar hacia un nuevo modelo de acumulación económica. Ponemos en tela de juicio a esta democracia restringida que en 25 años no ha sabido dar respuestas a los problemas fundamentales de la sociedad y avanzamos a partir de la Constituyente Social hacia una construcción política democrática, más participativa, más plebiscitaria que esté en consonancia con lo que sucede en América Latina, en Venezuelva, Bolivia, Ecuador.

Trabajadores y política

¿Cómo se traducen las consignas de la Constituyente Social el 28 de junio?

El 28 de junio vamos a seguir constituyendo masa crítica que siga apuntando el concepto de que los trabajadores no tan sólo reclamamos por el tema del salario, por las condiciones de trabajo, si no que también queremos construir un nuevo proyecto de país. Y nos estamos autoconvocando en una Constituyente Social que tuvo su primer encuentro nacional en Jujuy y está haciendo 600 asambleas en distintas localidades para confluir en 2010, cuando no hay elecciones, para una nueva autoconvocatoria. Como hicimos en diciembre de 2001 con el FRENAPO, cuando le dijimos a De la Rúa: ‘¿Ustedes van a hacer el plebiscito? ¿No van a hacer el plebiscito? Bueno, lo hacemos nosotros’. ‘Ningún hogar argentino bajo la línea de pobreza’ dijimos y votaron 3 millones 200 mil argentinos. Votó más gente que en las elecciones legislativas de octubre de ese año. Hay que tomar dimensión de lo que fue aquello.

Si se hubieran presentado candidatos…

Si, hubiéramos festejado. Pero la idea es convocar a la Constituyente Social el año que viene. Se llama Constituyente Social porque somos los actores sociales del campo popular los que nos estamos juntando para definir cuáles son las diez prioridades para cambiar la historia, revertir esta situación, para determinar con qué acciones vamos a sustentar estas prioridades y la estrategia que nos damos. La idea es avanzar en un programa de gobierno, en lograr que en 2010 salga el programa para que en 2011 no tengamos que elegir lo menos peor de los otros, si no elegir lo mejor de lo nuestro.

Ley de Radiodifusión

¿Que hay que hacer con el debate de la Ley de Servicios de Comunicación cuando todo está atravesado por el contexto electoral, la pelea con Clarín, etcétera?

Hay que dar el debate siendo orgullos y diciendo que a este debate lo venimos dando desde hace más de 20 años los trabajadores. Que esto no lo inventó el Gobierno. Hay que decir que en 2004 integramos la coalición de más de 100 organizaciones populares que dictamos lo 21 puntos para una radiodifusión democrática y le pusimos 21 puntos porque se cumplían 21 años de la recuperación de la democracia. Si la tuviéramos que escribir hoy habría que ampliarlo a 25. En primer lugar, hay que enfatizar que acá hay una buena noticia con la reinstalación de esta discusión. El tironeo con el grupo Clarín y demás no debiera ser el árbol que nos tape el bosque. El mejor homenaje que le podemos hacer a los más de 100 periodistas desaparecidos durante la dictadura es derogar ese decreto firmado por los genocidas Videla, Harguindeguy y Martínez de Hoz y crear una nueva legislación que, además, esté a tono con el avance impresionante que han tenido las nuevas tecnologías en los medios de comunicación. Aparte están los intereses subalternos, la pelea por los negocios, esa es otra historia. Como trabajadores de la comunicación tenemos que participar firmemente, tratar de que salga la mejor ley posible, que se ponga tope a los monopolios. Habrá que tener en cuenta que no se legisla para atrás por lo cual el formato monopólico, que en gran medida fue favorecido por el ex presidente Néstor Kirchner con el Decreto 527 del 2005 que prorrogó por diez años las licencias de los canales de televisión, seguirá de algún modo en pie. Subyace un negocio multimillonario como es la digitalización de la televisión y el triple play y la gran disputa está dada entre Clarín y Telefónica.

Con la digitalización se logrará que, por el caño donde hoy transmiten una señal se van a transmitir cinco. Y la discusión es si esas cinco señales van a seguir siendo manejadas por Telefé, Clarín, Canal 9 o si se va a lograr la participación de otros actores sociales o económicos que generen competencia.

En definitiva, a estos temas hay que discutirlos. Es una reivindicación nuestra y esperamos que tome estado parlamentario porque, por ahora, lo único que hay es un anteproyecto. Y queremos participar activamente para que no sean cuatro tecnócratas los que nos digan qué comunicación queremos. Les guste o no les guste, el sujeto de la comunicación seguimos siendo los trabajadores. Esto es irremplazable y hay que hacerlo valer.

Fuente: www.paginapolitica.com


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