
Un grupo de cuarenta trabajadores de la firma automotriz Iveco, perteneciente al grupo Fiat, se encadenaron ayer en el hall de la Secretaría de Trabajo de la Provincia de Córdoba para reclamar que el gobierno de Juan Schiaretti dé una respuesta a su reclamo por puestos de trabajo.
El grupo integra una tanda de trabajadores contratados que cobran un porcentaje del sueldo tras un acuerdo entre la empresa y el gobierno nacional, que finalizará el 30 de junio.
Guillermo Morcillo, integrante del grupo de manifestantes, señaló que esperarán que el gobierno dé alguna respuesta después que el secretario de Trabajo, Omar Sereno, “nos estuviera dando vueltas desde hace meses para encontrar una solución que garantice la continuidad de los puestos de trabajo de todos los compañeros en conflicto”. Unos 87 trabajadores se encuentran en la misma situación.
Anoche, el ministro de Producción, Roberto Avalle escuchó los planteos de una delegación de cinco trabajadores y les prometió recibirlos el viernes, a las 17.00, en la sede del Ministerio a condición de que desocuparan la dependencia de Trabajo.
Anoche, los casi 80 contratados de Iveco aceptaron la propuesta de Avalle y desocuparon la dependencia provincial. No obstante, uno de los operarios dijo que si no tienen una respuesta adoptarán “medidas mucho más fuertes”. Desde las 10 de la mañana los trabajadores se instalaron en el lugar.
Durante la jornada una delegación de la CTA, encabezada por su secretario General a nivel provincial, Oscar "Cacho" Mengarelli y María Teresa Romero, secretaria General de la Asociación Trabajadors del Estado (ATE-CTA) de Córdoba, se presentó en el lugar para hacer llegar la solidaridad de la Central.
“Estamos aquí para reafirmar nuestra solidaridad y el compromiso con los trabajadores en lucha. Esta situación demuestra una vez más que el gobierno pretende que seamos los trabajadores quienes paguemos el precio de una crisis que no generamos. Son los empresarios quienes deben absorber los costos porque ellos fueron quienes se enriquecieron con ganancias a tasas chinas durante los últimos seis años”, dijo Mengarelli.
Por su parte, María Teresa Romero reclamó que los candidatos para las próximas elecciones tengan en cuenta la realidad de los trabajadores. “Dicen que son ‘lo que quiere Córdoba’, pero nuestra provincia quiere que se detengan los despidos y aumentos salariales. No queremos ni ajuste ni desocupación”.
Por otra parte, el intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Giacomino, vetó ayer por la tarde la ordenanza que había sancionado el Concejo Deliberante que proponía declarar de utilidad pública la autopartista Cive, a los fines de permitir que una cooperativa de trabajadores se hiciera cargo de la fábrica.
No obstante, la fábrica ubicada en Vélez Sársfield al 4300 continúa tomada por los empleados que conformaron una cooperativa para hacerse cargo de la planta, cedida por la Justicia provincial al empresario Hugo Ardiles tras la quiebra.
En la Secretaría de Trabajo, mientras duró la protesta de los trabajadores de Iveco, también estuvo presente una comisión de representantes de los trabajadores de la fábrica de vidrios para automóviles Cive.
Ayer en la madrugada 8 trabajadores que se encadenaron frente al despacho del jefe comunal fueron desalojados a los golpes por la policía. Los trabajadores señalaron que hoy podrían desalojarlos de la fábrica, medida que ya fue evitada en dos oportunidades.
Equipo de Comunicación de la CTA Córdoba
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