Acabar con la ignominia
Miércoles 24 de junio de 2009, por Carlos O. Suárez *

En junio de 2007, dando una vez más muestras de su miopía histórica y política, un importante sector de la ciudadanía porteña votó para Jefe de Gobierno al heredero de empresas Mauricio Macri.



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Periodista y escritor

Y nos referimos a su condición hereditaria, porque dentro de ese híbrido conjunto que constituye el empresariado argentino, ni siquiera alcanza la categoría de aquellos que, como su padre, demostraron capacidad para usufructuar a un Estado por muchas décadas al servicio de los intereses privados.

Esto se acentúa en el caso de Mauricio Macri en tanto su visión del gobierno se reduce a buscar las formas de favorecer a los grupos económicos ligados al capitalismo especulativo, o sea los grupos de asalto que en las décadas del 80 y el 90 arrasaron con las empresas estatales, dejando un saldo devastador de pobres e indigentes.

La deliberada indiferencia del actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en relación a la educación y salud pública, como así a la asistencia social y los proyectos de vivienda comunitaria, se torna en actitudes nazis cuando de los sectores más marginados se trata.

Un reportaje aparecido el pasado 22 de junio en el matutino Página 12, en el que fue entrevistado un sin techo durante varios años, Horacio Ávila, nos conduce a ese submundo que gran parte de la sociedad porteña ignora o soslaya, tal como sucede con las visiones molestas: la vida infrahumana de muchos miles de familias y personas abandonadas que vagan por las calles. Sobre el particular, Ávila brinda detalles sobrecogedores cuando refiere que en los últimos dos años murieron abandonados más de cien de esos seres que las buenas conciencias se esfuerzan por ignorar.

¿Cómo es posible que en una ciudad con el presupuesto y las posibilidades de Buenos Aires pasen cosas semejantes? Nadie puede ni podrá explicarlo, máxime cuando la casi exclusiva respuesta del gobierno porteño es el envío de grupos de choque para desalojar y golpear a los indigentes.

Es entonces que ha llegado la hora de asumir responsabilidades y no sólo conmoverse ante artículos y reportajes que reseñan la orfandad a la que condenan a un sector de la población un miserable reaccionario como Mauricio Macri y su corte de alcahuetes depredadores del Estado.

Tengamos de ahora en más muy presentes a los nadies no sólo para lagrimeos de ocasión sino reaccionando frente a la injusticia.

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