Golpe de Estado en Honduras
Cientos de hondureños ingresan a Nicaragua para apoyar a Zelaya
Domingo 26 de julio de 2009, por Mariano Vazquez *

Por Mariano Vázquez, desde Nicaragua. A través de la montaña, esquivando retenes policiales y la dura represión que las fuerzas militares han desatado en Honduras, unos 400 ciudadanos de ese país centroamericano han logrado atravesar la frontera y llegar a Nicaragua para expresar su apoyo al presidente constitucional Manuel Zelaya.

El viernes el presidente Manuel Zelaya llegó a esta zona para intentar regresar a su tierra. Un joven manifestante apareció muerto en la mañana del sábado con signos de tortura y 35 puñaladas en su cuerpo. Las fuerzas represivas han sembrado el terror y detienen a mansalva.

Unos 400 hondureños lograron entre el viernes y el sábado pasar, a través de “puntos ciegos”, las fronteras que unen Nicaragua con Honduras. Luego de esquivar una decena de retenes policiales y militares apostados en los 112 kilómetros que hay entre Tegucigalpa y el puesto limítrofe, estos hombres y mujeres, muy jóvenes en su mayoría, mostraban los signos de una agotadora marcha que promedió entre las 10 y las 20 horas de caminata.

La magnitud de la represión que está viviendo se observa en que entre los marchantes estaban los diputados nacionales por el partido Unificación Democrática de la Izquierda, César Hame y Silvia Ayala, el primero de ellos además candidato a presidente.

Esta actitud patriótica fue catalogada por el dictador Roberto Micheletti como “un acto de traición a la patria”; en contrapartida el presidente constitucional Manuel Zelaya recibía a estos hombres y mujeres con los brazos abiertos. Escenas conmovedoras se vivieron entre los presentes con cada arribo. También es de destacar la solidaridad del pueblo nicaragüense quien puso a disposición toda su infraestructura en la zona de frontera para alojar y alimentar a los recién llegados. Muchos campesinos de la zona se han ofrecido voluntariamente como guías para buscar a aquellos que arriesgando su vida cruzan la tupida montaña jugándose la vida.

“Unos tiene que darle un legado de libertad a sus hijos”, dice Avelino, quien fue uno de los primeros en cruzar el día viernes. Este hombre llegado desde la localidad bananera de Colón, tiene 46 años, y ya se ha internado varias veces en la montaña para rescatar a sus compatriotas. “Está en juego la democracia, no sólo la nuestra, sino también la de América Latina. Los ojos del mundo están acá. No podemos flaquear, estamos en la mera lucha hasta el final”, afirma a ACTA.

“Esos hijoeputas no tienen perdón de Dios. Nos han amenazado, nos han apaleado, nos balearon con balas de verdad, nos dicen que `nos van a matar y que no importan los testigos’ porque ellos son el poder”, cuenta un hombre al borde del agotamiento pero temeroso de decir su nombre: “soy un ciudadano de Honduras”.

Lenny tiene toda la ropa desgarrado, sin zapatos, llegaron sin guía, y por zonas que “ni los caballos entran” por eso no pudieron seguirlos los militares: “nos tiraban los reflectores de luces y decían que nos iban a matar, pero aquí estamos para apoyar a Mel (apodo de Zelaya) y volverlo al gobierno”. Estos testimonios se multiplicaron por cientos y un dato elocuente es que la mayoría contó que no votó a Zelaya. Esto demuestra que se ha convertido en un ícono, en un emblema de la democracia.

ACTA pudo dialogar con el coronel Luis Recalde, a cargo del retén militar en Las Manos, quien con cinismo negó que Zelaya no pudiera entrar al país. En un diálogo con ribetes cinematográficos este militar le dijo al presidente legítimo en la llamad “tierra de nadie” que él podía ingresar a Honduras pero que no le garantizaba entrar. Numerosas fuentes ratificaron que si entra hay órdenes de asesinarlo.

“Seguiremos aquí”

Al mediodía del sábado, vestido con su clásico sombrero, pantalón y botas negras, Zelaya se dirigió a los presentes y dijo que “una élite económica de diez familias se han apropiado de toda la riqueza nacional; tienen un brazo armado que son los miliatres, y un brazo político que se han prestado al juego los dos candidatos presidenciales de los tradicionales partidos políticos".

"Estamos decididos a ir hasta las últimas consecuencias para defender la democracia y los derechos humanos", contó el Presidente, al tiempo que aseguró: “Sepan que la victoria es nuestra y está en nuestras manos" y que "Dios los condena, el mundo los ha condenado y el pueblo hondureño no los acepta, tienen que irse a pagar las penas de los golpes que le han dado al pueblo".

"Vamos detrás de los golpistas hasta amarrarlos y sacarlos de Honduras. Vamos por la democracia y la presidencia", aseveró Zelaya, a lo que los presentes respondieron con un “¡Fuera Micheletti!” y “el pueblo unido jamás será vencido”.

El mandatario alavó el esfuerzo y la lucha de los hondureños porque “es un derecho que nadie nos lo puede quitar, no se humilla ante nadie ni ante los fusiles o un dictador. Están logrando con su fuerza establecer una nueva sociedad para que el futuro de nuestro hijos, de las nuevas generaciones tengan suficientes garantías para que nadie vuelva a pretender humillarlos. Los derechos del pueblo no se rinden ante nadie".

"No vamos a permitir -aseveró- que nadie nos diga a los pueblos qué es lo que tenemos que hacer. Aquí han dicho que van a meter gente para provocar. Hoy vamos a poner aquí campamentos con agua, comida y vamos a estar hoy en la tarde, en la noche, mañana en la mañana esperando a los compatriotas que vienen y a mi familia".

Muerte, represión y detenciones

Pedro Muñez, un joven carpintero, oriundo de Tegucigalpa, de 23 años, casado y con un hijo, apareció muerto el sábado a las 6.45 en un baldío de la localidad de El Paraiso, a 12 kilómetros de Las Manos. Este tenía 35 puñaladas y tenía todas sus pertenencias. Testigos afirmaron que lo vieron en la tarde de ayer en una manifestación portando una camiseta del Che Guevara y encendiendo neumáticos para detener la represión.

Por otras parte, el dirigente de Vía Campesina, Rafael Alegría, fue detenido hoy junto a 35 personas en el último retén en territorio hondureño cuando buscaba encontrarse con Zelaya. En horas de la noche fue liberado gracias a la presión de la prensa internacional en el lugar.

La madre del presidente Zelaya, su esposa Xiomara; y sus hijos durmieron el viernes por la noche en la zona de El Paraíso gracias a la hospitalidad de los vecinos, hoy pretendía también llegar a la frontera pero el gobierno golpista decretó un un toque de queda indeterminado.

recibir ACTA en tu correo electrónico

Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina

(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar


sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar