
La Federación de Profesionales de la Salud de la República Argentina y la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (CICOP-CTA) se movilizaron para exigir la restitución del servicio de medicina preventiva del hospital de San Isidro y el cese de la persecución contra los médicos que denunciaron la utilización como cobayos de pacientes de ese hospital.
En dialogo con ACTA el titular de FESPROSA, Jorge Yabkowski, explicó que “con los pacientes afectados reclamamos la restitución del área de Medicina Preventiva y Social y Primaria que fue desplazada de la sede del Hospital de San Isidro como represalia a una denuncia realizada por los médicos respecto a la aplicación de un protocolo ilegal para tratar la Gripe Porcina".
He aquí parte de la charla mantenida con el dirigente de la Mesa Nacional de la CTA:
¿Para decirlo claramente estuvieron experimentando con los pacientes como cobayos?
Por indicación del director del nosocomio y con el visto bueno del intendente Gustavo Posse se empezó a practicar en el hospital “Dr Miguel Angel Posse” un tratamiento no aprobado por la Organización Mundial de la Salud que consistía en la internación de todos los pacientes con gripe A a los que se suministraba doble dosis de Tamiflu y corticoides por vía endovenosa. Se hizo sin el consentimiento de los pacientes, aplicando un protocolo ilegal.
¿Entonces?
Dicho en otras palabras, se violaron los derechos humanos de los enfermos. Ante lo sucedido, la CICOP exigió al Intendente Gustavo Posse que diera explicaciones. No sólo nos la dio sino que respondió trasladando a los denunciantes, entre los que está nuestro secretario gremial a 40 cuadras del Hospital. También los pacientes que se atendían con los denunciantes fueron derivados al Centro de Atención Primaria Muñiz.
¿De qué manera afecto la medida a los propios pacientes?
Se trata de personas que requieren atención integral, lo que implica la posibilidad de ordenarles radioagrafias, análisis de laboratorio, interconsultas en el momento o internación. Hasta para obtener los medicamentos, ahora esos pacientes tienen en muchos casos que recorrer cuarenta cuadras.
¿Hubo alguna reacción de parte de la comunidad?
Los pacientes se dirigieron al intendente denunciando que cuando fueron a atenderse se encontraron que el área había desaparecido. La trasladaron con urgencia, al otro día de la denuncia. En su nota señalan que es poco creíble que el traslado se haya realizado para protegerlos de la fiebre porcina ya que igual tienen que ir al nosocomio, por ejemplo, para retirar sus medicamentos.
¿Qué pasa con los afectados por el tratamiento en cuestión?
Ya hay 150 con síntomas adversos, gastritis, infección con hongos por la aplicación de corticoides. Seguimos exigiendo que se deje de experimentar con la gente. Inclusive la Defensoría del Pueblo abrió un expediente de oficio para investigar el caso.
¿Qué objetivo persigue este tipo de experimentaciones?
Pensamos que detrás de esto hay algún grupo de médicos que utiliza el brote de fiebre porcina para concretar un tratamiento experimental que de tener suerte presentarán en algún Congreso como una nueva panacea. Por suerte no hay enfermos graves ni muertos, pero no se puede jugar así con la salud de la gente.
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