Libertad y democracia sindical
Explotación obrera en Molinos La Misión de Oberá
Miércoles 16 de septiembre de 2009, por Corresponsalía Misiones *

Molinos La Misión, fabricante de la yerba Mate Rojo, tiene trabajando bajo un sistema absolutamente esclavista a unos 150 trabajadores que tras años de humillaciones hace días decidieron denunciarlo.

El régimen implementado por la empresa de Juan Eladio Stepaniuk –el temido patrón y dueño– no se priva de nada: sueldos miserables, explotación horaria, pago en vales de “uso interno” para que los obreros dejen lo poco que ganan a la empresa, trabajo de menores en áreas de alto riesgo, accidentes de trabajo que quedan en la impunidad, infracciones a las condiciones mínimas de seguridad, fraguado de recibos de sueldo, amenazas constantes a trabajadores y la complicidad absoluta de un sindicato servil: UATRE.

La ministra de Trabajo de la Provincia, Claudia Gauto, está al tanto de absolutamente toda la situación, pero sin embargo aún no efectuó ni siquiera una denuncia pública ante los medios. Hace poco tiempo, un funcionario de Trabajo de la provincia – apellidado Medina y con domicilio en San Ignacio – fue echado a golpes por el patrón de la empresa cuando intentó hacer una inspección.

Un cronista de la revista Superficie recorrió las instalaciones del molino – ubicado en el barrio Bella Vista, a escasa distancia de la nueva terminal de Oberá – y acopió el testimonio de algunos de los obreros esclavizados, familiares y vecinos víctimas de una situación que suplica una intervención firme y urgente del Estado.

Los mensú del siglo XXI

Los obreros de Mate Rojo trabajan entre doce y trece horas por día. La paga, varía según el sector en el que se trabaje, pero en líneas generales oscila entre los 3 y los 5 pesos por hora. Un buen porcentaje de este ingreso, los obreros lo reciben en “vales de uso interno”, a través de los cuáles la patronal logra montar un cínico negocio a base de la explotación.

“Nos pagan con esos vales y sirven solo para comprar las mercaderías del mercadito que la empresa tiene. Ahí todo cuesta mucho más caro que afuera a pesar de la mala calidad. Una lata de caballa sale 7 pesos, es decir, mucho más de lo que cobra un obrero por hora de trabajo” relata uno de los pocos hombres que aceptaron hablar bajo absoluta reserva de fuentes.

Este método, el de pagar con vales de uso interno, fue uno de los pilares en que basaban su enriquecimiento las empresas de larga tradición explotadora como por ejemplo La Forestal de Santa Fe. Sirve para maximizar la explotación: se paga poco y lo poco que se paga queda dentro de la empresa.

Lo que dicen los recibos de sueldo contradicen la realidad. Los trabajadores del secadero reciben recibos a nombre de Don Lirio S.R.L, acopiadora de los Stepaniuk inscripta en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (también cómplices de esta situación). Allí figura que a los empleados se les paga 7,50 la hora y que trabajan 8 horas por jornada.

En el molino es posible encontrar obreros que trabajan desde que tienen 12 años y aún hoy se ven trabajando en zonas de máximo riesgo, a chicos de 16 años. Las faenas más duras les corresponde a quienes trabajan en el “noque”: Allí, entre miles de bolsas de yerba y un polvillo que impregna todo el aire – sin ventilación alguna – los peones pasan la jornada sin siquiera una mascarilla, cargando bolsas todo el día, con el rostro, los pulmones la piel y el alma atiborradas del polvillo verde.

Feudal

Stepaniuk, el dueño de Mate Rojo, es propietario además de varios lotes aledaños a la planta, sobre el cuál hay viviendas dónde viven muchos de sus empleados. “Hasta la gente está amenazada con eso. Si alguien se queja puede perder el trabajo y la casa. Lo peor es que no hay trabajo y muchos no se van para no arriesgarse, por miedo. Pero muchos se fueron porque no aguantan vivir como esclavos” aseguraron.

En materia de accidentes de trabajo, la impunidad es total. Es que una simple recorrida por el secadero – dónde abundan las cámaras de filmación que vigilan absolutamente todos los rincones – denota que no se cumplen los requerimientos mínimos de seguridad. Las calderas arden todo el día junto a máquinas de enorme porte sin que haya señalización alguna. “Bah, acá hubo muchísimos accidentes. Hay un hombre que vive acá en la esquina que se cortó una pierna y se tuvo que ir sin que le pagaran un peso. A otro hombre que perdió el dedo no solo no le pagaron nada sino que le descontaron los días que no pudo venir por estar accidentado”:

Perfil de un “patrón”

Juan Eladio Stepaniuk es los que se dice un típico hombre “de campo”. Tiene varias chacras, plantaciones de yerba y té, pino, y el mayor orgullo familiar es Molinos La Misión, dónde se manufactura la yerba mate de los Stepaniuk: Mate Rojo. Cuentan los vecinos que suele andar armado, y que hace poco les disparó al aire a unos chicos que jugaban al fútbol en un terreno de Mate Rojo. “Les pinchó la pelota de un balazo y les dijo que salgan rajando mientras disparaba al monte”.

Legalmente, parte de Molinos La Misión sigue estando constituida como una empresa unipersonal de Juan Eladio Stpeaniuk, quien goza de cierta buena reputación en los estratos superiores de la sociedad misionera. “Es un hombre trabajador y que da trabajo, un típico hombre de campo” cuentan por ahí personas ligadas al medio yerbatero.

Amenazas

Los obreros de Mate Rojo están siendo representados legalmente por un conocido abogado posadeño. Además, la semana pasada un medio radial dio a conocer la situación, al igual que un matutino provincial. Las represalias no se hicieron llegar.

A algunos obreros le impidieron hacer compras con los vales que la empresa les paga para uso interno, y hubo despidos y amenazas a granel. La situación actual es de máxima tensión y merece del máximo acompañamiento de las instituciones que hasta ahora, vienen haciendo la vista gorda.

Fuente: Revista Superficie de Posadas

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