Pueblos originarios
Por un tiempo de derechos y libertad en América Latina
Miércoles 14 de octubre de 2009

El Equipo de Pueblos Originarios de la Central de Trabajadores de la Argentina difundió un documento en referencia a un nuevo aniversario de la llegada del colonialismo europeo al continente americano. En ese marco expresaron su apoyo irrestricto a los procesos de cambio en la región, en especial al que encabeza Evo Morales en Bolivia.

"Nos encontramos frente a un nuevo aniversario de la llegada de colonialismo europeo a nuestras tierras, causante del mayor genocidio conocido en la historia de la humanidad, que ocasionó 70 millones de muertos, y que asimismo dio inicio a un sistema de dependencia que se ha mantenido – con intermitencias, durante cinco siglos.

La resistencia de los pueblos originarios frente a un sistema de muerte y explotación ha sido permanente, desde el momento mismo en que Colón llegó a las Antillas, encabezada por los caciques Caonabó (en Haití), Guama y Hatuey (en Cuba) y Agüeibana (en Puerto Rico), continuada a lo largo de los siglos por Caupolican, Lautaro, Tupac Amaru, Micaela Bastidas, Bartolina Sicsa, Tupac Katari, entre otros. Participaron luego – en diversos casos - los pueblos originarios también de las luchas por la independencia. Y unos años antes, aquellos que no se encontraban sometidos al poder colonial ofrecieron sus armas para enfrentar a los ingleses cuando invadieron el Río de la Plata, ofrecimiento rechazado.

Los Estados Nacionales, desde mediados del siglo XIX, finalizaron la obra iniciada siglos atrás, al completar el control del territorio y el intento de exterminio. Ya no más naciones o pueblos originarios independientes. Al tiempo que los terratenientes desalojaban a las comunidades en los territorios bajo control de las oligarquías "blancas". En nuestro país, Roca fue el ejecutor de esta política que tenía como lema : Exterminio! Y paralelamente, para quienes se salvaron del genocidio, comenzó la incorporación como mano de obra: peones de esquila en el sur, obreros de los ingenios en el norte, muchas veces en condiciones de esclavitud.

Sin embargo, la resistencia continúo y continúa hoy en día. Fue un aliento que nunca murió. Y cobró auge en las últimas décadas, enlazándose paulatinamente con las luchas de la clase trabajadora, de los campesinos pobres y explotados, en fin, con el pueblo en su conjunto.

Hoy nuestro continente atraviesa una situación distinta, de posibilidad de cambio, donde los Pueblos Originarios tienen un importante papel que cumplir. La existencia de un proceso de emergencia de gobiernos con un mayor margen de autonomía frente al imperio y una base de apoyo popular (con sus más y sus menos en cada país), gobiernos que llevan adelante políticas que son en buena medida resultado de la lucha contra el neoliberalismo que los movimientos políticos y sociales libramos en la década del 90.

Frente a los mismos, distintas coaliciones de derecha intentan detener estos procesos y volver a los parámetros de los 90. A la vez, persisten situaciones de explotación y exclusión históricas que afectan a los sectores populares, y en particular a las poblaciones originarias. Es particularmente grave la continuidad y profundización de proyectos de explotación de los recursos naturales, siguiendo con el modelo neoliberal y expoliador de los ´90, que ponen en peligro la soberanía nacional, la vida de los habitantes de esos territorios y – a mediano plazo - el equilibrio ecológico del planeta.

La memoria histórica de resistencia indígena y popular es la vez, en esta coyuntura, un legado que exige lucha y compromiso, para profundizar el rumbo de transformaciones en nuestras sociedades. Sobre todo en un momento como el actual, cuando la crisis del capitalismo global parece anunciar, por un lado, un final de época. Pero donde también hay fuertes intento de continuidad desde los gobiernos de los países centrales y nuestras clases dominantes. Lo que se pone en tensión es quien pagará los platos rotos de la fiesta financiera del capital global, y si habrá un cambio de rumbo económico.

Es por ello que en esta fecha rescatamos la cosmovisión diametralmente distinta que los pueblos originarios tienen sobre el hombre y su relación con la Naturaleza, donde éste no se siente superior a las distintas especies que habitan la Tierra, donde la naturaleza es apreciada como dadora de vida; nuestra madre. Por eso no es posible agredirla, y es preciso mantener ciertas reglas en el intercambio que se realiza con ella. A diferencia del capitalismo, que tiene una práctica depredadora del ambiente y los seres humanos, donde sólo vale todo aquello que se puede vender o comprar, y todo aquello que no, es desechado.

Por ello, ante un nuevo 12 de octubre, queremos manifestar con nuestra lucha, organización y compromiso que hoy es tiempo de derechos, tiempo de reparación histórica, tiempo de avanzar por el camino de la liberación.

Y en función de ello expresamos:

- Nuestra solidaridad con las luchas de los pueblos originarios de América, ante las iniciativas racistas, xenófobas y represivas de las oligarquías locales.

- Apoyo al proceso de cambio en Bolivia y al gobierno de Evo Morales en el proceso de transformación democrática y cultural.

- Rechazo de las pretensiones del imperialismo de avasallar la soberanía y autodeterminación de los pueblos de América. Rechazamos el golpe en Honduras.

- Hacemos pública nuestra preocupación por la gravedad del estado de situación de la mayor parte de las comunidades originarias de nuestro país, afectadas por diversas problemáticas que exigen urgente solución.

- Demandamos el cese del avasallamiento y venta de las tierras tradicionales de las comunidades, así como las intimaciones, desalojos, violencias, bajo la nueva expansión de la frontera agrícola.

- Que se detenga la depredación del medio ambiente, producto de los proyectos mineros, desmontes, la contaminación de los suelos y el agua, etc.

- Exigimos que se cumpla la legislación existente, el art 75 inc. C de la Constitución Nacional, la ley 23.302 y el Convenio 169 de la OIT. Es necesario avanzar en nueva legislación y políticas públicas específicas, que garanticen los derechos y modifiquen las condiciones de vida de los pueblos originarios.

- Reclamamos que se termine con las históricas situaciones de explotación del trabajo que aún sufren nuestros hermanos, y que también se desarrollen iniciativas públicas que garanticen trabajo digno en todo el país -

- Reconocimiento de las culturas originarias. Expresado en políticas educativas, de cultura y de comunicaciòn.

- Frente al debate en torno al Bicentenario, manifestamos nuestro convencimiento que es preciso avanzar en una concepción de Estado multicultural, que recoja la diversidad de culturas que viven en nuestro territorio.

- Consideramos que el Estado Nacional debe avanzar en una política de reconocimiento del genocidio y de consecuente reparación histórica, como las políticas ya realizadas respecto del terrorismo de estado de los años ´70".

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