
La CTA participó del Congreso de la Federación Americana del Trabajo Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) que se realizó en Pittsburgh y contó con la presencia del presidente Barack Obama.
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* Secretario Adjunto de la CTA; Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA-CTA) |
La CTA, a través de su secretario adjunto, Pedro Wasiejko y el titular de la Asociación de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (Cicop), Hugo Amor, participó del Congreso de la AFL-CIO.
Para la CTA fue muy importante haber participado en el Congreso de la AFL-CIO. Implica un reconocimiento de primer nivel que una organización que tiene cerca de 10 millones de afiliados nos haya contado entre los 150 invitados internacionales. Es una experiencia invalorable poder ver de cerca las grandes transformaciones que se están realizando en el movimiento sindical en todas partes del mundo y también en Estados Unidos.
El hecho de que el Congreso se haya celebrado en una ciudad como Pittsburgh también es relevante, en tanto es considerada uno de los símbolos de la lucha gremial: baste recordar la huelga de 6 semanas que llevaron adelante 40.000 obreros en 1845 en demanda del reconocimiento legal de la jornada de 10 horas, o cuando en 1877 estalló un paro después de que los dueños de los ferrocarriles comunicaron a los trabajadores que reducirían sus salarios en un 10 % porque las empresas estaban perdiendo dinero. A su vez, Pittsburgh supo ser una gran ciudad industrial. Realizar allí esta actividad, en el contexto de una gran crisis internacional producto de la especulación financiera, puede ser leído a su vez como un mensaje respecto al cambio de rumbo que debe adoptar el sistema económico mundial.
Es muy interesante el giro que ha dado la AFL CIO: el rechazo al golpe militar en Honduras, la defensa de la democracia, el reclamo para que retornen las tropas de Irak y el levantamiento del bloqueo a Cuba son, entre muchas otras, resoluciones para celebrar de una Central que en las décadas del 50, 60 y 70 tomó posiciones totalmente contrarias a los avances progresistas, fundamentalmente en América Latina. Hoy tiene una postura diferente en la que combate además al ALCA, pelea contra las cuestiones vinculadas con el libre comercio, busca proteger los derechos de los trabajadores, emite resoluciones en las que incluye a las minorías y tiene, además avances interesantes en relación a la conducción que sumando dirigentes más jóvenes da muestras de su compromiso con la renovación y con una mejora en la calidad institucional de la Federación.
John Sweeney, que acaba de dejar el cargo de Presidente de la Federación a Richard Trumka, líder de los mineros del carbón en Estados Unidos, sin duda ha marcado una transición entre aquella AFL CIO que recordamos con una imagen negativa para los intereses progresistas y la administración actual en la que adquieren un protagonismo muy importante gremios como los de los profesores o el de Steel Workers. Estos cambios permiten que los sectores más avanzados del movimiento sindical tengamos expectativas en lograr avances en políticas favorables para el conjunto de la clase trabajadora.
Entre las principales conclusiones del encuentro se debe destacar, por un lado, el avance de la posición claramente defendida por Obama y, por supuesto, por parte de diferentes sectores, de conformar en Norteamérica un sistema de salud único y público, similar al que existe en Canadá y fortalecer, de esa manera el aparato público para todos los trabajadores y ciudadanos del país. La presencia del presidente Obama en el Congreso fue vital en el sentido de mostrar el compromiso de la actual administración en avanzar con este tema a pesar de los intereses de las grandes corporaciones que se oponen a él. Y, sin lugar a dudas, constituye un gran paso adelante en lo que a la seguridad social de los trabajadores de Estados Unidos se refiere. Este hecho, para el mundo en general, debe interpretarse como una señal positiva hacia la necesidad de fortalecer el papel del Estado y del sistema público para garantizar los derechos de las personas consagrados en diferentes instrumentos legales tanto internos como internacionales.
Por otra parte, y más allá de esta cuestión muy puntual para los norteamericanos, pero que no deja de ser relevante, se trató en el Congreso el tema de la libertad sindical y, en ese sentido, podemos establecer un paralelismo con la lucha que tiene la CTA en Argentina respecto a este tema. Una de las conclusiones importantes fue la resolución sobre la necesidad de que los trabajadores puedan organizarse en sus lugares de trabajo y que puedan tener su organización, la que ellos elijan, y que la patronal tenga que respetar los derechos democráticos de sus empleados a organizarse, a tener un Convenio Colectivo de Trabajo y que se respete la legislación vigente. Esta resolución es de fundamental importancia porque se consolida en distintos ámbitos internacionales este principio que es tan necesario para garantizar la democracia sindical y los derechos de los trabajadores. La histórica lucha de la CTA en general y la de los trabajadores de Kraft en estos días, la de los trabajadores del subte, los motosierristas de Alto Paraná o los pilotos ahora agrupados en UALA, entre otros, son un claro ejemplo de la importancia que adquiere esta discusión.
Los derechos se adquieren a través de un largo trabajo de concientización, de lucha, de movilización. Que la AFL CIO apruebe esta declaración se debe tomar como una victoria más en este sentido. Dependerá de todos nosotros seguir avanzando en este largo camino.
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