
Más de cien trabajadores del subterráneo se concentraron el martes en la estación Congreso de Tucumán, junto a la CTA Capital y compañeros de otras organizaciones para exigir una vez más que el Ministerio de Trabajo reconozca al nuevo sindicato.
“Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad, para todo el subterráneo democracia sindical”, cantaban los trabajadores junto a los compañeros de las distintas organizaciones. Además de una consigna, expresaban así la voluntad de pelear por el derecho de darse su propia forma organizativa y no la que les permita el gobierno o la burocracia sindical.
La jornada empezó temprano. Antes de la cinco de la mañana y pese a la presencia policial, los trabajadores reafirmaron que la tarea de ese día sería repudiar las agresiones sufridas y exigir libertad y democracia sindical.
Mientras los medios seguían construyendo su realidad con expresiones como: interna gremial, caos, usuarios rehenes e incidentes; el Ministerio de Trabajo aportaba las suyas: activistas, intereses políticos y grupos minoritarios. Metrovías, por su lado, afirmaba ante los medios, que funcionaba un diagrama de emergencia, pero sin poder mostrar una sola formación en marcha.
La patronal se asombraba de algunas presencias con frases como: “pero si este toma tareas a las cinco de la tarde ¿Qué hace tan temprano?”. Pablo, uno de los delegados de base, le contestó: “es que la defensa de nuestros derechos nos hace madrugar a todos”, mientras marchaba a una primera asamblea. En la misma agradeció la participación de CTA Capital, informó las novedades y reafirmó que el paro era total. La ovación terminó con el canto que pedía Libertad Sindical, mientras que en un televisor sin audio la empresa intentaba convencer de sus mentiras.
El día fue largo, hubo asambleas, discusiones, chistes y reencuentros. Periodistas que nunca entrevistaron a los trabajadores, o mejor dicho, que pretendían hacer creer que los únicos protagonistas eran los usuarios frustrados. Sándwiches, mates, bizcochos y el convencimiento que el paro se iba a sostener sí o sí.
A las nueve de la noche el cansancio -que se notaba en todas las caras- se transformó en silencio para escuchar el resultado de la última asamblea de delegados: el paro se daba por terminado por ese día, pero la lucha no. Se empezó, sin esperar hasta mañana, a discutir qué nuevas formas tomaba. El canto volvió a explotar entre abrazos y promesas. Desde el televisor mudo la empresa seguía mintiendo, pero nadie le creyó.
Fuente: www.ctacapital.org.ar
Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA Capital
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