
Por Mariano Vázquez. Mientras la discusión sobre la instalación de plantas de celulosas en la ciudad uruguaya de Fray Bentos continúa en los términos que le conviene al sistema capitalista, el dirigente de la CTA llamó a “fortalecer, incentivar y regionalizar los lazos y los espacios de discusión política; este conflicto puede ser también una oportunidad para discutir en serio la necesidad de sistemas productivos que tengan que ver con la vida y no con la rentabilidad”.
“Uno percibe una gran conciencia social, asumida por la totalidad del pueblo entrerriano de Gualeguaychú y que funciona en una asamblea pública, donde no hay una referencia de conducción, donde es el pueblo mismo, con una capacidad de reacción movilizadora ante cualquier situación externa que cuestione esta decisión de defender el medio ambiente, la vida. Se trata de asambleas que no bajan de las 500 personas, representativas de toda la realidad social”, señala Juan González, en una entrevista con ACTA, quien participó el viernes pasado del corte de la ruta que une a Gualeguaychú con Fray Bentos: “El viernes, producto de una decisión de asamblea, se determinó un corte por tiempo indeterminado, que sólo se puede levantar con una asamblea de las mismas características y realizada en el lugar de corte. Tuve la posibilidad, la oportunidad de estar en el inicio del corte donde está el pueblo, porque se instalan las familias en defensa del medio ambiente. Hay unidad en esa conciencia social con capacidad movilizadora. Se ha tornado en un tema que tiene que ver con la vida del conjunto de la sociedad. Por lo tanto, hay una capacidad de reacción en términos sociales, no de sectores.
¿Por qué se dio esa unidad tan consistente?
Porque el tema unificador es el de la contaminación. Los que somos de pueblos costeros (Juan Gonzáles es oriundo de Corrientes Capital), que vivimos, nacimos y nos criamos a la vera de un río, donde la vida está muy relacionada con el agua, sentimos esto de manera muy fuerte en términos culturales. Por eso, se instaló claramente el tema de la contaminación del Río Uruguay, que tiene diferencias con el del Río Paraná, que es mucho más caudaloso. El Uruguay, que significa Río de los Pajaros, es cristalino, hay una relación de la población con este río que tiene que ver con el ambiente, la naturaleza, la vida. Haber puesto este tema de la papeleras en el tema de la contaminación, de la destrucción, es de un impacto directo con lo que representa una forma de vida, y nuestro hábitat. Y eso es fuerte porque justamente, lo que más fuerte uno tiene es la identidad cultural en su relación con su lugar. Desde ahí hay que entender el por qué de tanta fuerza, tanta convicción y tanta decisión. Están defendiendo la vida y la cultura del pueblo.
En los grandes medios de comunicación el tema se está presentando casi como una pelea de barras bravas entre uruguayos y argentinos, ¿cómo se sale de esa lógica perversa?
Quienes quieren agudizar esta confrontación para resolver el conflicto, sin ninguna duda que incentivan situaciones históricas. Los nacionalismos tienen que ver con un proceso histórico. Nuestra región tiene una historia, un proceso de integración latinoamericana: Uruguay, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones, conformaron la Confederación de los Pueblos Libres. Allí hay una historia de unidad y de concepción federal en la construcción política de la nación latinoamericana y que, lamentablemente, por traiciones e intereses, fue traicionado y quebrado. Por eso, lo que eran las provincias que podían haber sido los Estados Unidos del Río de La Plata hoy son varios países. Los intereses del saqueo, de la apropiación de la riqueza, de los negocios, son los que fueron dividiendo y parcelando territorios en función de esa explotación y hay quienes incentivan eso.
Entonces, allí, aparecen las identidades culturales para la integración...
... En la esencia de la identidad cultural está el camino de la búsqueda del encuentro, de la integración y estamos en un tiempo de integración de los movimientos sociales de América Latina. Esa es la postura nuestra.
El viernes en la CTA Gualeguaychú planteamos esto: ¿cuál es el rol nuestro como central de trabajadores en esta realidad que hoy nos plantea un conflicto? Y la tarea no es incentivar las contradicciones para ganar la discusión, sino fortalecer la posición histórica como clase y crear los espacios para la búsqueda de consenso. Así que con los compañeros del PIT-CNT (central obrera uruguaya) hemos asumido la voluntad política de transitar esos espacios de consenso. Hemos conformado un espacio común que le dimos el nombre “El río nos une”.
¿Por qué no se debate la decisión de los países desarrollados de instalar las papeleras en América Latina?
Justamente, en función de eso, hicimos la gestión para poder trasladar todo el conocimiento y la información de esa realidad política-social que vive Galicia (España) y que está claramente relacionada con la empresa Botnia (una de las empresas, junto a ENCE, que se instalarán en el Uruguay), porque el mejor aporte es limpiar la información, hay desinformación o malintencionada información. Para tomar decisiones lo mejor es tener la mayor y genuina información. Por eso hemos gestionado y logrado que los compañeros de la CIG (Confederación Intersindical Gallega) asumieran el compromiso de correr con los gastos de traslado del biólogo y especialista gallego, Antuan Mazda, que vendrá del 18 al 26 de febrero a contar la lucha de Pontevedra, lo que implica un aporte sobre las consecuencias de la contaminación, porque ahí funciona la papelera Botnia.
¿Cuáles serían los pasos para lograr un salida a esta situación?
Son dos cosas: primero, fortalecer lo que significan las papeleras y sus consecuencias; segundo, que la única forma de resolverlo es plantear alternativas. Habrá que definir qué producción y la estructura económica del sistema productivo.
Hay que fortalecer, incentivar y regionalizar los lazos y los espacios de discusión política; este conflicto puede ser también una oportunidad para discutir en serio la necesidad de sistemas productivos que tengan que ver con la vida y no con la rentabilidad, y así definir cuál es el sistema productivo que tenga que ver con la integración de los pueblos. Cualquier alternativa que busquemos tenemos que ponerla en el contexto de la integración. Ahí hay una posibilidad de salida. Si no es así ponemos la discusión en los términos en los que quiere el sistema capitalista.
La CTA se moviliza a la Embajada de Finlandia
La CTA, junto a otras organizaciones sociales y de derechos humanos, se movilizará el viernes 10 de febrero, a las 11, hacia la Embajada de Finlandia, ubicada en la avenida Santa Fe 846, en la Capital Federal. Llevarán muestras de agua del Riachuelo y la consigna será: "No queremos otro Riachuelo en el Río Uruguay"
Héctor Sejenovich, especialista en temas ambientales, profesor de las Universidades de Luján y La Plata e integrante del grupo técnico de alto nivel de cancillería explico que “las dioxinas y furanos que se depositarán sobre el suelo nos afectarán directamente, ya que las vacas consumirán el pasto contaminado y nosotros consumiremos su carne”.
En tanto, Luis Coria, secretario general del Sindicato de Ecología y Medio Ambiente de la CTA Buenos Aires señaló que “como hoy trabajan las papeleras en el mundo, no cabe ninguna duda que los desastres ambientales que van a ocasionar estas plantas serán catastróficos para ambos pueblos”.
Secretaría de Comunicación y Difusión
recibir ACTA en tu correo electrónico
Piedras 1065 - Ciudad de Buenos Aires - República Argentina
(5411) 4307-6932 - prensa@cta.org.ar - www.cta.org.ar
sitio desarrollado en SPIP y alojado en www.redcta.org.ar