
Pedro Wasiejko, secretario adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina fijó posición en torno del modelo sindical y el modo de fortalecer al movimiento obrero. El secretario general del SUTNA también explicitó la postura de la Central frente a los conflictos del subte y de Kraft.
El conflicto laboral en la alimentaria Kraft, que aún no finalizó, es manejado por delegados disidentes al Sindicato de la Alimentación, el gremio que forma parte de la CGT. La discusión que desató las huelgas en los subtes directamente es por la representatividad de ese medio de transporte. Estos casos, y otros con menor repercusión, abrieron el debate sobre el modelo sindical vigente. Pedro Wasiejko, secretario general del Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático (SUTNA-CTA) señaló que para hablar de unidad, “primero se debe asegurar que las organizaciones disidentes tengan los mismos derechos que las históricas”.
¿Cuál es el modelo gremial más conveniente para este momento del país?
Del tema del modelo sindical se habla mucho, pero una de las cuestiones que son básicas es que primero tiene que haber unidad sindical en serio en el lugar de trabajo. Y en esto, la realidad muestra que muchas veces eso no ocurre. Nos encontramos con que en una empresa hay tres o cuatro representaciones. Con lo que, por más buenas intenciones que haya, la fuerza del sector sindical no es de la misma intensidad. Y el otro aspecto, en un marco más general, es que nosotros nos encontramos al principio de los años noventa con una clase trabajadora totalmente fracturada, de trabajadores que estaban en una situación irregular o semirregular o que estaban desocupados. Toda esa situación era muy difícil de poder interpretar y expresar por las organizaciones sindicales de las que nosotros provenimos en general, que fueron construidas en la década del veinte al cincuenta, y que durante todo ese período expresaban una realidad de nuestra sociedad. Ahí es donde surgió la necesidad de generar una alternativa en el movimiento sindical, como la CTA, que pusiera en discusión todas estas cuestiones. Es cierto que hoy esa realidad cambió y hay que repensar el modelo.
¿Hay diferencias ideológicas o estratégicas para relacionarse con el Gobierno que hagan inviable esta unión?
En realidad, cuando nosotros hablamos del tema de la unidad de los trabajadores creemos que no es un imposible, pero que es una tarea que hay que construirla todos los días, y que no se resuelve con la construcción de una unidad orgánica. La unidad se construye a través de proyectos, a través de objetivos comunes. Una organización sindical tiene que tener basamentos claros en los principales temas de la democracia y la participación interna. Debe generar la discusión y el debate profundo en nuestra sociedad; primero en nuestra clase trabajadora, y luego en la sociedad entera. Las reivindicaciones son claras: una situación para la clase trabajadora de pleno empleo, acceso a la educación y a la salud para todos son valores irrenunciables. A esos reclamos hay que sumarles, obviamente, los valores de la democracia, la distribución de la riqueza, una matriz redistributiva que permita un desarrollo sustentable. Hay que proponer un desafío profundo al conjunto de la sociedad con respecto a abrir el debate sobre la necesidad de una red de seguridad social. O sea, hablar del tema del subsidio para los desempleados, subsidio de empleo y formación, la asignación universal por hijo, todas medidas que, en una Argentina acostumbrada al pleno empleo, no eran fáciles de plantear, pero que hoy son imprescindibles.
¿Cuán importante es el tema de la personería para la CTA?
La cuestión de la personería siempre la hemos planteado porque es un acto de absoluta justicia. Pero, en realidad, a lo que apuntamos es a que se resuelvan las cuestiones que garanticen la libertad sindical. O sea, que las organizaciones sindicales tengan la capacidad de desarrollarse y ahí hay cuestiones básicas: el fuero para los delegados, la cuestión de la igualdad ante la ley desde el punto de vista impositivo, el tema de la negociación colectiva y también el descuento por nómina salarial. Todas cuestiones prioritarias que permitan a las organizaciones poder formarse, crecer y representar genuinamente estos intereses que son parte de la realidad. Y esto está por delante de todo. A partir de ahí, hoy tenemos que tener herramientas que permitan construir esta unidad , pero en serio. Si los trabajadores no pueden expresarse genuinamente en organizaciones de primera o de segunda cuando son realmente representativas, estamos hablando de una cuestión de sellos sin peso alguno ni posibilidad. Estamos hablando de organizaciones que tienen presencia real, que tienen el apoyo de los trabajadores y que, para poder construir una unidad en serio, hay que construir con ellos, con las organizaciones que están y también con ellos. Es ahí donde nosotros no entendemos por qué se limita esta situación.
¿Cuál es la posición de la CTA ante el conflicto en los subterráneos?
No existe la autonomía que deberían tener los trabajadores. En el conflicto del subte específicamente, esta cuestión de la tensión interna para tener una organización no es nueva, se viene discutiendo desde los setenta. Esto es un hecho y considero que es la base por la cual se dio esta situación. No corresponde que yo opine sobre el tema de la UTA, pero dado que estos trabajadores generaron su propia dinámica participativa, es importante que tengan la capacidad de generar su propia organización y dar ese debate desde su propia realidad. Estamos convencidos de que no hay ninguna razón para que no les den la inscripción gremial, que es simplemente un registro ante el Ministerio de Trabajo de alguien que manifiesta su voluntad de construir una organización. Que a partir de la decisión de la Corte este tema aparezca como un tabú habla de una intervención desmedida del Ministerio de Trabajo en este aspecto, que encima no ayuda en nada. Además, estamos hablando de gente que de alguna manera ha logrado formar su organización con mecanismos interesantes de plebiscitos y participación.
¿Y en el caso Kraft?
Los compañeros de Kraft en ningún momento plantearon formar otro sindicato, aunque hubiera diferencias políticas desde hacía tiempo con la organización. Lo que nosotros hicimos fue prestarles nuestra colaboración, prestarles toda nuestra experiencia de cómo una corporación de esta naturaleza actúa en situación de conflicto. En una situación de enfrentamiento con una empresa que, en realidad, no está buscando la reestructuración sino que buscaba disciplinar a su fuerza laboral, sabíamos que si Kraft avanzaba sobre ellos, después iba a tener consecuencias en otros lugares y en otras empresas.
Fuente: Roberto Navarro, Diario Página/12
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