
“Sí, en la Tupac, las mujeres podemos demostrar todo lo que somos capaces de hacer por una vida digna" Eso nos dice Olga, encargada de obra de la fábrica textil que ya está flotando para su inauguración. Y que una mujer sea albañil, es un “invento” tupaquero, es lo que marca la diferencia y donde comienza a resquebrajarse la estructura machista de una comunidad. Por eso el título de la nota: En la Tupac, las mujeres somos.
Bueno. Es un 2 de enero del 2010, el segundo día del año y el barrio sigue con la fiaca del festejo, todo tranquilo, silencioso, parte festejo, rastros de una alegría que pertenece a quiénes luchan por ser, por lograr y ya saber que el destino, tu propio destino, está en tus manos, en tus ganas de lucha.
Y por las calles de Villa el Libertador –esta barriada de Ciudad Córdoba- algo acontece, el ruido de una hormigonera despierta a los más dormilones. Es así, la cuadrilla de mujeres obreras no para, ya tempranito han decidido hacer una vaquita y salir a comprar una hormigonera nueva. ..."es que llegamos al fino dicen y todos sabemos que la hormigonera ayuda un montón, entonces decidimos hacer una vaquita entre las cuadrillas y comprar una para la organización”.
Sin tiempo para tomarse un recreo, o sabiendo que el tiempo es nuestro, que necesita de esa prepotencia del trabajo, entonces son compañeras y compañeros que encuentran en el hacer colectivo la alegría de un futuro digno. “Mirá, yo se coser y tengo una máquina en casa, pero aprendí que tenemos que pensar en grande y ser solidarios, ¿para que voy a coser yo sola, si como ves podemos hacer una fábrica para generar más puestos de trabajo entre todos?
Eso comenta una compañera. Y bajo ese fundamento, y la perseverancia, el saber que cada día, cada hora vale, la fábrica – en realidad el espacio donde estará la fábrica- se levanta así, día a día y con el protagonismo de las familias.
¿Y como hicieron para organizarse?
"Al principio, como todo es un lío –responde otra compañera. Algunos venían, otros no. Parecía que no podía organizarse. Sabíamos que, por ejemplo, nuestros maridos tienen changas en la semana, que ese día no vendría a la obra. Así que se algunas veces se podía contar y otras no. Entonces Olga nos propuso armar cuadrillas de mujeres con horarios y metas diarias. Así fue como empezamos a organizarnos y saber algo. Empezar un oficio que es de hombres – o lo era. Ahora es re lindo ver como crece nuestro sueño, cada una sabe que hacer, nos colaboraremos y los fines de semana vienen nuestros maridos y se quedan sorprendidos. Nosotras también estamos sorprendidas, ahora cuando me dicen que hay que encuadrar, nivelar, hacer un fino, ensanchar una viga. Ahora tengo –vamos teniendo todas- conocimientos sobre eso y una se siente capacitada. También ayuda como ejemplo: le demuestro a mis hijos que una puede tener lo que quiere con voluntad y trabajo."
Eso dice la compañera.
Que podemos agregar compañeros, si en estas palabras se trasluce claramente el sentido tupaquero, es emocionante ver como la obra crece día a día y son los mismos compañeros y compañeras que van llevando adelante y solucionando los problemas que surgen porque también son concientes de lo que están generando. “Es algo que sale de nosotros, para nosotros, todo esta acá, solo es cuestión de organizarnos y meterle para adelante.
"Algunos dicen que la Tupac hace asistencialismo, pero vos fíjate, acá nadie nos trajo ni un bloque, ni ninguna herramienta, esto es fruto de nuestras manos y de nuestra solidaridad, porque sabemos que podemos hacerlo. Además es cierto, el trabajo es salud, es futuro y cada día que pasa cuando llegamos a nuestras casas y le comentamos a nuestra familia lo que hicimos vemos la alegría de ellos, eso nos llena el corazón. A veces pienso que lo que hoy estamos haciendo, van a ser las futuras fuentes de trabajo de nuestros jóvenes, acá en nuestro barrio, con su gente, con la Tupac
La Tupac Córdoba sigue creciendo, no para, y para este 2010 los desafíos son más grandes, por vivienda, trabajo, educación y salud seguiremos luchando día a día. Las compañeras de Villa El Libertador son un claro ejemplo de que con voluntad todo es posible. Despiertan al barrio, con trabajo. Pasan su fin de semana, metiendo mano a la obra y son ellas mismas las que construyen un presente digno para así poder brindar un futuro digno.
Entonces, desde Córdoba, sin más palabras, un saludo a todos los tupaqueros y tupaqueras de Argentina, porque no nos sentimos solos. Bien sabemos que mientras trabajamos, en muchos otros barrios de la argentina, la Tupac, los compañeros y compañeras están haciendo lo mismo. Por eso, por trabajo, educación y salud, siempre adelante.
Equipo de Comunicación de la Organización Barrial Tupac Amaru-CTA
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