
Por María Mendez. Más de 200 representantes de las asociaciones sindicales afiliadas a la CTA que firman Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) se reunieron el 8 de marzo en la ciudad de Buenos Aires para fijar políticas comunes con respecto al salario, las condiciones de trabajo, la flexibilización laboral, el empleo en negro y la distribución de la riqueza. Delegados y dirigentes paritarios de todo el país definieron continuar reuniéndose en ese ámbito “estratégico y fundamental para hacer a la Central más central”.
“El Convenio Colectivo de Trabajo nos sirve para consolidar un espacio de poder dentro de la empresa, para discutir salarios pero también cómo nos desarrollamos como personas en nuestro trabajo”, definió Aldo Villavicencio, delegado paritario de la ATE neuquina, trabajador de la fábrica estatal de agua pesada de la ciudad de Neuquén (ENSI SE). Otros representantes de la Central, de distintos puntos del país, asintieron y agregaron que el CCT “es parte de la disputa para poder construir nuestra propia fuerza”, “una herramienta para dar la disputa por la distribución de la riqueza” y para “defender nuestros derechos como trabajadores”.
El debate abrió la puerta a los nuevos desafíos de la CTA. Los trabajadores de la producción, de la industria, de los servicios, de la energía, los que están dentro del ámbito estatal o privado, estén reconocidos legalmente o tengan simple inscripción gremial, quieren discutir con los patrones sus ingresos, las condiciones de trabajo, su participación en las ganancias, la generación de empleo y la libertad y la democracia sindical que les permita organizarse para defender sus derechos.
Por eso, resolvieron ayer, luego de participar de esta primera reunión plenaria federal, darle continuidad a este espacio y desarrollar de manera conjunta un plan de trabajo y de acción que ya tiene una serie de actividades para los próximos días. Una de ellas es impulsar la presentación en el Congreso nacional de una serie de proyectos de ley que abarquen la problemática de la falta de libertad y democracia sindical, una reforma impositiva que eleve el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y la universalización de las Asignaciones Familiares para todos los menores de 18 años.
En ese sentido, también exigieron a las autoridades nacionales que convoquen, de manera urgente, a una nueva reunión del Consejo del Empleo, la Productividad y el Salario para resolver la suba del salario mínimo, vital y móvil, la conformación de la canasta básica y la implementación de un seguro de empleo y formación. De esta manera, la CTA solicitará reuniones a los ministros de Trabajo y Economía, Carlos Tomada y Felisa Miceli, respectivamente.
Además, resolvieron convocar al conjunto de las organizaciones que componen la Central a reunirse en un gran plenario nacional el próximo 29 de marzo, en la sede del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata, en el marco de la realización del 7º Congreso Nacional de Delegados de la CTA, que se llevará cabo en esa ciudad el 30 y 31.
Uno de los desafíos planteados en la reunión de ayer es el de construir este ámbito y darle una continuidad al debate entre los trabajadores que se están organizando y participan en la discusiones paritarias. Para ello, los delegados reunidos ayer resolvieron conformarse en el marco de la Secretaría Gremial de la CTA y trabajar de manera conjunta con el Instituto de Estudios y Formación (IEF), el Observatorio del Derecho Social y la Secretaría de Comunicación y Difusión de la Central. “Necesitamos tener una estrategia que nos permita crecer, convocar al conjunto de los trabajadores y contar con herramientas comunes para dar ese debate”, decían ayer los delegados y delegadas de la CTA.
Estaban los trabajadores de la planta de Agua Pesada y del Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN), junto a los delegados de Luz y Fuerza de Mar del Plata y Zárate. Los telefónicos de FOETRA y CePETel con los obreros de la UOM de Villa Constitución y los de las refinerías de maíz de Baradero (SOERM). Los actores, los de la industria del cine, gastronómicos y bancarios. Desde la provincia de La Pampa llegaron los petroleros de 25 de Mayo, que se reunieron con los operarios del neumático (SUTNA), los del gas (APJ-Gas) y los ferroviarios de APDFA. Junto a ellos, también participaron docentes, trabajadores estatales nacionales, judiciales, visitadores médicos, discapacitados y docentes universitarios.
“Queremos ser más Central, queremos que la CTA sea más central. Y por eso estamos hoy aquí, para concentrar en este ámbito el caudal de experiencia y conocimiento que tienen nuestros compañeros a la hora de debatir sus convenios y desde allí organizar nuestra fuerza para cambiar este país”, expresó Víctor De Gennaro al comienzo del encuentro, que sesionó en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y en nombre de las 129 mujeres, obreras textiles, que murieron quemadas, en 1908, en los Estados Unidos.
“La devaluación es uno de los flagelos más importantes que estamos viviendo los trabajadores, nos redujo nuestra participación salarial, nos comió el 30% de nuestros salarios, eso es verdad. Pero también abrió la posibilidad de empezar a discutir salarios y organización. Eso nos abrió la cabeza para que no estemos sólo pensando qué hacer para que no nos echen”, reflexionó el secretario general de la CTA.
El dirigente expresó que la necesidad de la CTA es que los trabajadores organizados del sector privado “sean capaces de conmovernos a todos, ya no sólo con su presencia, sino con sus propuestas”. Y sobre la falta de libertad y democracia sindical agregó: “No es la legalidad de un número lo que va a transformar a la Central, sino la posibilidad de volver a vertebrar la verdadera organización de los trabajadores: los cuerpos de delegados”.

El 2005 fue récord en la cantidad de negociaciones colectivas homologadas por el Ministerio de Trabajo. Fueron 621 y representan un crecimiento del 78,4% respecto de 2004. Un documento elaborado por el IEF y el Observatorio del Derecho Social, que contiene un pormenorizado informe acerca de los 110 CCT firmados por organizaciones sindicales que componen la CTA, fue entregado ayer a todos los delegados paritarios presentes.
Allí se indica también que, sin embargo, las características del mercado laboral actual, con una gran cantidad de trabajadores informales o precarizados, y la falta de libertad y democracia sindical “acotan la activación de los trabajadores formales en la discusión y disputa de sus intereses”. Así, en 2004 la ronda de negociaciones abarcó a 1.222.000 asalariados, o sea, el 22,7% del total de trabajadores formales de ese año. Y lo mismo ocurrió en 2005: de los 5.583.701 asalariados formales, la ronda negocial abarcó a 1.650.000 , es decir, el 29,5% de los asalariados formales.
En cuanto a la participación de la CTA en este espacio, el Observatorio indicó que “las escalas salariales y otros rubros complementarios del salario representaron el 35% del total negociado por los sindicatos de la CTA en el período 2002-2006”. Y que “ la cobertura de los CCT vigentes de los sindicatos afiliados a la Central asciende a más de 600.000 trabajadores, sin contemplar los convenios sectoriales o de empresa. Esta sola cobertura representa el 36% de los asalariados incluidos en la negociación colectiva en el año 2005 según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación”.
Un párrafo aparte merecieron los aportes de los responsables del Departamento de Discapacidad de la CTA y de la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades. Fue Carlos Ferreres quien expresó una necesidad concreta por parte de los trabajadores con discapacidad: “Creemos que es importante que todos nuestros compañeros de la Central sepan y luchen para que en los convenios y negociaciones con la patronal se respete la ley, para que respeten el cupo de 4% para las personas con discapacidad a la hora de crear nuevos puestos de trabajo”.
Por su parte, Estela Díaz, recordó que el 8 de marzo es un día de lucha y compromiso para todas las mujeres y habló sobre las problemáticas de género en el marco de la negociación colectiva. “Los CCT son una herramienta para el debate de la distribución de la riqueza pero también una herramienta de otros derechos como la no discriminación, no sólo de las mujeres, sino también etarea, sexual, o de personas con discapacidad”.
Además de debatir y poner en común las distintas experiencias de la negociación colectiva, los puntos más discutidos con la patronal, el avance de los convenios por empresa y no por rama y la voluntad y compromiso de los trabajadores a la hora de avanzar en la organización gremial dentro de las empresas, los delegados de la Central exigieron la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, o como ellos lo denominaron “Impuesto al Salario”.
Los trabajadores calificaron como un “castigo” el actual sistema de retención impositiva y explicaron que en muchos casos “el aumento conseguido con la lucha lo perdemos por pagar ese impuesto”. Desde los trabajadores de la cultura, pasando por los obreros metalúrgicos, hasta los visitadores médicos y de sectores productivos del Estado y las empresas privatizadas, todos estuvieron de acuerdo: “Muchas veces, lo que el Estado nos saca por ese impuesto vuelve a las empresas a través de subsidios”.
“Desde que nació la Central, en todos estos años que desarrollamos tantas acciones, no habíamos tenido sin embargo la posibilidad de hacer un encuentro como éste. Por eso es inédito. Pero también es histórico porque nos plantea un antes y un después en la construcción de la CTA”, indicó José Rigane, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Energía (FeTERA-CTA). Además, el dirigente indicó que una de las cosas más importantes para discutir en este nuevo ámbito es cómo fortalecer la organización sindical. “Para las empresas, sobre todo para las multinacionales, el mejor sindicato es el que no existe. Y el mejor trabajador es el que no conoce sus derechos. Por eso es fundamental estar reunidos hoy. Porque hasta aquí todos hemos sido capaces de discutir convenios desde lo sectorial, hemos resistido”, indicó el dirigente.
Sobre el cierre de la jornada, que estuvo cargada de alegría por este nuevo compromiso, Pedro Wasiejko, integrante de la Federación de Trabajadores de la Industria (FeTIA-CTA), reflexionó: “reconstruir hoy el convenio colectivo por empresa, por sector, por actividad, por grupo empresario, reconstruir el convenio colectivo regional y nacional, es una tarea, una obligación y una necesidad. Y para iniciar ese camino es que tenemos que se volver a pensar cómo reconstruimos el poder de los trabajadores”.
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