La CTA en el Encuentro Nacional de Mujeres de Mendoza
"Ni sumisas ni resignadas"
Jueves 21 de octubre de 2004, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Opinión. Por Estela Díaz*. Venimos de un encuentro exitoso y muy problemático a la vez. Los contrastes entre los obstáculos fenomenales vividos y la prepotencia de trabajo, la decisión de participar y de hacernos escuchar en el Encuentro son parte de este evento, que va a requerir de mucha recopilación de vivencias, debates y reflexiones entre las compañeras, para poder cerrar un balance compartido y colectivo.

Los Encuentros Nacionales de Mujeres que se realizan en Argentina son únicos en el mundo. Salvo el Foro Social Mundial, que tiene algunas características similares, no hay otro evento social y político que se parezca. Mujeres aborígenes, campesinas, artistas, académicas, desocupadas, sindicalistas, activistas lesbianas, políticas, amas de casa, militantes y no, con experiencia previa y sin ella, con toda esta diversidad, nos damos cita hace 19 años.

Cerca de 15.000 mujeres en los talleres y de 20.000 en la marcha estuvimos presentes este año en Mendoza. Unos cuantos miles de ellas no pudieron llegar por problemas con el transporte, desde roturas en la ruta hasta micros que se prometieron y nunca llegaron al lugar de salida. Alrededor de 1500 compañeras de la CTA se dieron cita en la ciudad de Mendoza y calculamos que otras tantas no pudieron asistir por las razones señaladas.

Nuestra participación en el Encuentro muestra que año a año vamos creciendo en organización y valorando este espacio como parte de nuestra política hacia las mujeres de la Central y del movimiento en su conjunto. Quisimos reunirnos con las compañeras asistentes de todo el país, pero las múltiples dificultades de todas las delegaciones, hizo que estuviéramos hasta la madrugada y desde muy temprano, como bomberas, corriendo a apagar los incendios originados por las múltiples dificultades organizativas padecidas.

Nos preguntamos: ¿Fueron sólo organizativas? ¿Hay responsables con nombre y apellido? ¿Hubo maniobras orquestadas desde los que manejan resortes de poder para que esto sucediera? ¿Hubo vinculación con los grupos de choque de la Iglesia, que operaron en el Encuentro? El cuestionamiento y los insultos a las Madres de Plaza de Mayo, ¿tienen que ver con esos intereses del poder? Los problemas de alojamiento de más de 1500 compañeras, que ya habían pagado y se encontraron en la calle sin respuesta; el incendio de material de anticoncepción en las escuelas, el atentado a la central eléctrica en el club donde si iba a realizar la peña, el atentado al micro de las compañeras de la CTA y otros, la luz cortada en toda la calle de la iglesia por donde pasaba la marcha, las pintadas nocturnas dentro de los colegios contra “las autoconvocadas, el aborto, las lesbianas y las zurdas”, el intento de entrar con escribanos y abogados a los talleres. El llamativo silencio de los medios de comunicación masivos, salvo contadas excepciones: ¿Son hechos aislados o formaron parte de un plan orquestado para boicotear la cumbre?

Indiscutiblemente, todos estos incidentes tienen conexión con la decisión de realizar una intervención violenta por parte de la derecha católica de Mendoza, y sería ingenuo desconocer o minimizar esta realidad.

Tal como lo describieron las compañeras de la comisión organizadora: “no somos ni sumisas ni resignadas”, somos parte de las miles de mujeres que nos hemos enfrentado al neoliberalismo, a las privatizaciones, al hambre, quienes sostenemos que a la inseguridad se le responde con trabajo, salud y educación para todos y todas. Quienes queremos igualdad y derecho a decidir en libertad, quienes defendemos el derecho a la educación, a la salud, a la libre opción sexual, al aborto, a la recreación, al placer y a vivir una vida digna”.

El movimiento de mujeres es un espacio político vital, que molesta al sistema, que molesta al status quo. Los que quieren que en este país no cambie nada, se dieron cuenta de que tenían que amedrentarnos, ponernos vallas, meternos temor, obstaculizar nuestra participación. Nosotras respondimos haciendo que el Encuentro funcione: los más de 200 talleres con 50 ejes temáticos, debatieron con intensidad los dos días. La maravillosa marcha fue la otra gran respuesta - acompañada por mendocinas y mendocinos asomados a los balcones y las veredas aplaudiendo nuestro paso- y el cierre en el que elegimos la nueva sede, para ratificar una vez más que nos vamos a seguir encontrando.

Nuestras compañeras, las que pudieron asistir a los talleres, llevaron las propuesta de la Central, las propuestas del Confederal de abril en el que afirmáramos que estaba abierta una nueva etapa en la Argentina, que había un gobierno en disputa, y que, la profundización de un proceso de cambio estaba asegurada en la medida que hubiera distribución de la riqueza, profundización de la democracia y la soberanía nacional, lo que vamos a lograr con mayor organización y protagonismo popular.

Otro eje central fue el reclamo por el desprocesamiento de los luchadores populares, contra la criminalización de la protesta social, y por la libertad y la democracia sindical. Posturas que sin dudas se enfrentan a visiones apocalípticas y voluntaristas de la realidad y con la izquierda tradicional, que por solo declamar sobre la revolución cree estar más cerca. Diferencias que también se expresan en torno a la necesidad de discutir ahora y no mañana los derechos postergados de las mujeres: el derecho a la justicia social, a la salud sexual y reproductiva, al aborto, a la no violencia, a la diversidad sexual, a la equidad en el trabajo; en definitiva a una ciudadanía más plena.

Lo singular de los Encuentros Nacionales de Mujeres es el elevado cuestionamiento ideológico, que asume no solo ante la problemática de la mujer - más de la mitad de la población -, sino ante todos los problemas sociales, una mirada inclusiva, cuestionadora de la cultura dominante: neoliberal, conservadora y patriarcal; que aporta en el sentido de fundar prácticas que permitan una transformación profunda y revolucionaria de la sociedad

La síntesis fue el saludo de despedida de la mayoría de la compañeras: Nos encontramos en Mar del Plata en el 2005, esta vez más y mejor organizadas.

*secretaria de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA nacional


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