
Por Rosario Hasperué*. Otra vez un Falcon verde, como fantasma macabro del pasado, se llevó vida para dejar muerte y horror. El lunes 26, Lucas Ivarrola, de 15 años de edad, fue perseguido y raptado en su barrio La Perlita de Moreno, por los hermanos Jorge, Edgardo y Oscar Romero, dos de ellos suboficiales de la Armada Argentina. Por la sola excusa del robo, nunca comprobado, de un televisor, estos hombres ejecutaron y calcinaron a Lucas que finalmente fue encontrado en la madrugada de ayer.
Los culpables materiales del hecho ya fueron detenidos. El arma calibre 32, tres vainas servidas, un bidón con restos de combustible, rastros de combustible en el cuerpo de uno de los implicados, sangre en el Falcon, fueron las pruebas recabadas por la justicia hasta la fecha de hoy.
Dicen que este hecho es producto de una larga historia de inseguridad, de peleas entre pobres, de ese barrio duro del conurbano. Pero es en realidad parte de otras muchas historias que se repiten a diario en toda la provincia. Historias de larga data y de raíces bien profundas.
Cuando recurren a los golpes más bajos para generar terror, es porque algo los está molestando seriamente. Y hacen uso de metodologías inhumanas porque humanamente saben que ya perdieron. Ahora asesinaron de la forma más perversa a Lucas Ivarrola.
Justamente en Moreno, se encuentra uno de los Foros locales por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud, del que la CTA es parte promotora. Desde ese espacio, se trabaja activamente en la promoción y protección de los derechos, haciendo hincapié en la promoción de políticas públicas universales. Allí, el asesinato de Lucas, se sintió como la caída de una bomba en un parque de juegos repleto de niños. Rápidamente, las organizaciones se reunieron para analizar el gravísimo episodio y los pasos a seguir.
En la sede de CTA Buenos Aires, en la que se encuentra el equipo provincial del Foro por los Derechos, también se organizaron reuniones para tratar el caso.
Para Adolfo Aguirre, coordinador del Foro Provincial por los Derechos, el suceso se relaciona a otras causas que no tienen nada que ver con el robo de un televisor, otra vez “la tortura y la muerte son usadas para generar terror, y los pibes son las víctimas más fáciles que encuentran estos asesinos para enviar mensajes mafiosos, como ocurrió hace un mes en la Ciudad de La Plata, y en otros tantos lugares de la provincia. Tenemos que intervenir para que no se naturalice la práctica de matar jóvenes”.
“Hay una batalla ideológica, política y económica, de la que los pibes son rehenes. Nosotros apuntamos a que es necesario un mayor involucramiento de todas las herramientas disponibles que tiene el Estado, ya que están en mejores condiciones que todas las organizaciones sociales para la concreción de las políticas públicas universales” señaló Aguirre y añadió que “en esta disputa, creemos que el mejor aporte que podemos hacer como sociedad, es promover la formación de un sujeto de derechos que recupere la capacidad de soñar. Que pueda sentir que vivir es más que consumir productos estandarizados cuando se tiene el poder adquisitivo, en una sociedad que ofrece felicidad enlatada a una minoría y deja a la mayoría de la población mirando por detrás de las vidrieras”.
“Revertir esta situación también está en juego cuando hablamos de pasar de una cultura de patronato a una cultura de promoción y protección de derechos de todos, y volver a soñar que puede ser posible una sociedad basada en la igualdad, para avanzar en la recuperación de la esperanza que es en definitiva lo que quieren matar, cada vez que nos dejan un pibe menos” consideró Aguirre.
El referente del Foro, también Director del Instituto de Estudios y Formación - IEF- de la CTA Provincia, fue contundente sobre este punto, y afirmó “Con los pibes no se jode. La muerte de Lucas, como la de otros, no se tolera, no se debe permitir. Por eso desde el Foro por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud de la Provincia trabajamos para combatir con más política, más formación, más organización, más conciencia y convocando a más sociedad, no vamos a quedarnos en silencio. Desde estos espacios no se mata, se da vida a proyectos y esperanzas de muchos que creen que es posible una sociedad mejor, construyendo una conciencia basada en repensar el Estado, asegurar los derechos y ser parte de una permanente participación popular”.
Declaración del Foro por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud de la Provincia de Buenos Aires
Otra vez un pibe del conurbano, otra vez una muerte atroz que nos vuelve a recordar las viejas prácticas que -a falta de políticas publicas de contención que prevengan y permitan proteger lo que crece- sólo protegen a los adultos de los chicos, en el más amplio sentido de la idea.
En los últimos tiempos, vuelven a aparecer retratados en todos los medios nuestros pibes, pero no aparecen sus sueños, sus historias de sobrevivencia diaria, vienen de la más larga nada y sólo pasan como fotos.
Fotos de una realidad compleja donde la muerte es cada vez más “natural”.
En este escenario, nuevamente surgen los personeros de la derecha que sostienen la necesidad de una penalización cada vez mas rígida, que sigue sosteniendo todo el andamiaje que en este país permite que en la actualidad tengamos pibes condenados a cadena perpetua, que la deserción escolar sea moneda corriente y no importe tanto, como la falta de servicios de salud. Y solo nos preocupa el Código Penal.
¿Justicia para quiénes? ¿Para los adultos que temen a los pibes porque no los entienden, pero han acompañado este proceso de invisibilidad al que nos someten los grandes grupos económicos y sus más fervientes seguidores, con sus estrategias impunes?
Y ¿Cuándo llega la idea de incluir, de ser todos parte de un país que pueda pensarse a sí mismo respetando sus prácticas cotidianas y sus realidades?
Desde el Foro por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud de la Provincia de Buenos Aires, como desde todos los espacios donde entendemos cabalmente la importancia de los jóvenes en un país y su futuro, volvemos a tomar la posta de seguir construyendo para abrir espacios no solo de pensamiento teórico, sino de acciones concretas, como es hoy la demorada ley 13.298, que a nivel provincial no solo trabaja en la restitución de los derechos vulnerados de niños y jóvenes, sino que apunta de manera prioritaria a la promoción de eso derechos, a su real ejercicio como un puntal de la prevención de estas situaciones extremas.
Los tiempos han cambiado y algunos sistemas vienen ya colapsados, pero mirar por la ventana no resuelve los temas de fondo. Es urgente que todos podamos involucrarnos en la resolución de los grandes temas, como la discusión del sistema educativo, que tiene pronta fecha, pero que no logra abarcar a la situación en su real dimensión.
Por otro lado, sabemos que el caso de Lucas, es otra parte más de un largo rosario de situaciones que dejan siempre a alguien muerto, como lo que sucedió en La Matanza hace unos meses, o también en la ciudad de La Plata. Seguramente en cada rincón de nuestra provincia el comienzo de la semana nos despierta con nuevas situaciones de desigualdad, que producto de la pobreza, siempre nos dejan con algún pibe menos.
Siempre pierden los pibes, porque son los más vulnerables, porque eso no toca a los grandes intereses, porque después es fácil pedir mano dura y leyes más fuertes, porque esto sigue sosteniendo esa vieja costumbre de matar al “árbol torcido”.
Si vemos el modo en que se producen estos asesinatos, y a quienes involucran, también podemos pensar la extraña y contradictoria relación entre lo legal y lo legítimo, y preguntarnos por el resultado de las leyes que tutelan y no cuidan, de las fuerzan del orden, que coersionan permanentemente sosteniendo el enfrentamiento de pobres.
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