
En la madrugada de hoy, cuando el recital de León Gieco y otros artistas populares ya había terminado, sólo quedaron en el lugar quienes le dieron vida a esta cena-show, quienes vienen peleando desde hace más de una década para organizarse como trabajadoras sexuales, en Ammar-CTA. Emoción, risas y lágrimas se juntaron en esta noche mágica. Espontáneo, surgió el canto en memoria de Sandra Cabrera -la secretaria general de la delegación Rosario de Ammar, asesinada el pasado 27 de enero- como estandarte de lucha y memoria.
A las 22 de ayer, “La Peña del Colorado”, en el barrio porteño de Palermo, lucía colmado. Los artistas participantes como Gieco, Teresa Parodi y Horacio Fontova recorrían las mesas charlando con la gente en este recital en solidaridad y homenaje a la lucha de Ammar. Elena Reynaga, secretaria general del sindicato que nuclea a las trabajadoras sexuales, también lo hacía pero garantizando que ningún detalle quede librado al azar. Hasta se rifó una guitarra autografiada por León que fue especialmente donada para este evento.
La jornada, organizada también por el diario Página/12, se inició con las palabras de Elena recordando la lucha de las trabajadoras sexuales: homenajeó a Sandra Cabrera y a las 1.700 afiliadas de Ammar que pelean en todo el país por sus derechos. También pronunció una de las frases más aplaudidas de la noche: “Este es el único sindicato que tiene la utopía, la aspiración de desaparecer”, sostuvo. Luego se proyectó un video sobre la historia, los hitos y las peleas de esta organización que, como dice Elena, “este documental vale más que cualquier cosa que podamos contar”.
La primera artista en subir al escenario fue Teresa Parodi, quien luego, en diálogo con ACTA, expresó su emoción por este acto solidario y dijo: “Es importantísimo que Ammar exista, es absolutamente necesario que así sea; además de la lucha que encabezan, me encantó conocerlas y charlar con ellas en la CTA”.
Elena Reynaga, Jorgelina Sosa y Elsa Caballero (Ciudad de Buenos Aires), María Eugenia Aravena (Córdoba), Sandra Rufino (Salta), Norma Torres (Entre Ríos), Nancy Contreras (Mendoza), Claudia Lucero (Rosario), Claudia Carranza (Entre Ríos), Susana Martínez (La Plata), integrantes de la mesa nacional de Ammar y Mercedes del Carmen Brito (Jujuy) alzaron sus copas por un día al que calificaron como “histórico”. Todavía les repiqueteaban las palabras de León Gieco cuando cerró su recital: “Ahora hasta el estadio no paramos y que sirva para que cada vez más chicas puedan organizarse y defenderse de la policía, porque para ellos no es lo mismo una mujer que está organizada que otra que está sola”.
Abierto, natural, surgió el canto visceral en memoria de Sandra Cabrera: “Somos trabajadoras, la que sufre en la calle, aguantando la yuta y los golpes salvajes / la vida que tuvimos no fue la que elegimos y a pesar de las muertes no nos han vencido / reclamamos justicia hoy por Sandra Cabrera, no va ser olvidada por la sociedad entera, / ya aguantamos bastante no queremos mas muertes seguiremos luchando cueste lo que nos cueste, cueste los que nos cueste”.
De sueños y utopías
“Me gustó mucho lo que dijo Elena -añadió Parodi-, que este es el único sindicato que tiene la utopía de desaparecer. La comprensión de este sentido, del porqué tiene desaparecer me parece extraordinario. Muestra esta cabal conciencia, esta necesidad de protegerse unas a otras y luchar desde ahí para salvarse, porque tantas veces está en pelirgo su vida”. Y añadió: “Me sentí convocada, me sentí compañera de esta dignidad profunda que Ammar representa”.
Sandra Rufino dijo que hoy “La sociedad está viendo la otra faceta de las trabajadoras del sexo. Es una historia desvirtuada la que tiene la comunidad hacia nosotros porque simplemente somos personas comunes y corrientes que salimos a vender nuestro cuerpo para sustentar a las familias que hay detrás de nosotros” y acerca de Ammar contó: “Está creciendo día a día en todas las provincias y por eso agradecemos la colaboración de todos los artistas y los compañeros de la CTA en las provincias”.
Acerca de la situación del sindicato en salta reflexionó: “Hace tres años que ha crecido un montón Ammar en la provincia, tenemos muchos proyectos y nuestra problemática es la parte social de nuestras compañeras y sus niños”. También subrayó que “Ammar se ha formado para que no haya más trabajadoras del sexo, ya dependerá de cada mujer, de cada persona y su responsabilidad, si lo desea hacer o no. Nosotras aspiramos a otras expectativas, a otras fuentes laborales, y los gobiernos se tienen que hacer cargo de la problemática de indigencia en el área general, no sólo en la trabajadora del sexo”.
Para Nancy Contreras “es un sueño para mi todo lo que estamos logrando y ojalá consigamos nuestra casa que es también nuestro sueño” y sobre la situación mendocina relató que “estamos trabajando bien, pero todavía se llevan presas a las compañeras aunque vamos a lograr la libertad”. Asimismo, dejó un mensaje para todas las mujeres trabajadoras: “Somos iguales a otras trabajadoras, sentimos, soñamos y nuestros sueños también se cumplen como los de ellas”.
“Estoy muy contenta de estar acá y ver a León Gieco y es un orgullo y algo que nunca había pensado que iba a ocurrir, me emocioné mucho”. Así describió Claudia Lucero sus sensaciones sobre la jornada de ayer.
Tampoco se olvidó de su amiga, de la titular de Ammar Rosario, de Sandra cabrera: “Era una mina con mucha polenta, muy corajuda, muy compañera, era nuestra líder, siempre estaba cuando la necesitábamos, en las buenas, en las malas, siempre al servicio de sus compañeras. Y de Sandra quedaron las ganas de luchar por la causa, por nuestros derechos y seguir adelante”. Y convocó a todas las mujeres a luchar “por sus derechos, que se acerquen y conozcan lo que es Ammar, somos trabajadoras como cualquier mujer, somos madres, somos jefas de familia. Lo que hacemos no lo elegimos, nos tocó”.
Para Nestor Piccone, dirigente histórico de la CTA y gerente de noticias de Radio Nacional, “si alguien tiene que hablar de revolución y no sabe explicar cómo se hace y no tiene ejemplos, puede hablar de las chicas de Ammar”.
“Es muy importante el reconocerse en su propio nombre, llamarse a sí mismo, le cambia la subjetividad a uno y le cambia a los demás, yo creo que esto es un dato, un acto revolucionario: dejar de ser llamadas putas o prostitutas y ser llamadas trabajadoras del sexo es un acto revolucionario y un reconocimiento a su lucha”, concluyó Piccone.
Estas palabras nos remiten directamente a la participación de Elena Reynaga en Cuba, en abril de 2003, en el “II Foro en VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de América Latina y el Caribe. Allí, la titular de Ammar expresó con identidad y contundencia: “Soy Elena Reynaga, no soy puta, no soy prostituta, no soy trapo ni jinetera, no soy cuero, no soy meretriz ni ramera, tampoco cortesana. Soy una mujer trabajadora; una mujer trabajadora sexual”.
Informe: María Mendez y Mariano Vázquez
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