
Desde CTA Villa Constitución. El programa Casa de los Niños de la CTA Villa Constitución es un espacio dedicado a la promoción, prevención y asistencia en el cumplimiento de los Derechos del Niño y los Derechos Humanos en general. Teniendo como premisa el reconocimiento de los niños no como sujetos asistibles, sino como sujetos de derecho, un equipo de trabajo formado por profesionales, docentes y madres, viene realizando distintas actividades desde 2001. Este esfuerzo se verá coronado este viernes cuando León Gieco brinde un recital a beneficio en el Estadio-Club Porvenir Talleres.
Múltiples son las tareas que cotidianamente se hacen en Casa de los Niños como la copa de leche con desayunos y meriendas reforzadas, apoyo educativo, talleres para promover el desarrollo psico-físico y social de los niños. También el seguimiento del desarrollo grupal, familiar e individual con trabajos en red junto a los docentes de las escuelas donde asisten nuestros chicos, con visitas vinculando el hogar y los padres con este proceso y con el Juzgado de Menores de los Tribunales de Villa Constitución. Los beneficiarios en la actualidad son 112 niños de 2 a 14 años.
El involucramiento de los padres en el proceso de desarrollo integral de sus hijos es para nosotros de vital importancia. Sabemos que la pobreza es algo mas que una carencia, es un estado que coloca a los sujetos bajo el dictado absoluto de la necesidad. Padres, madres e hijos son atravesados por el dolor, la angustia y la tristeza por la ausencia de trabajo o precarización de los mismos que les impide el acceso a vivir dignamente y las posibilidades de pensarse junto a otros mas allá de la sobrevivencia. Seguir construyendo con ellos y nuestros educadores un espacio de encuentro que nos permita saltar las barreras de la supervivencia hacia un tiempo de equidad humana, es el objetivo.
En Villa Constitución, otrora una cuidad pujante, parte vital del cordón industrial argentino, privilegiada con sus tierras para el trabajo agropecuario, con un gran puerto que supo albergar buques de diferentes nacionalidades, hoy más del 30% de su población esta desocupada (según censo año 2001). El flagelo de la desocupación ha empobrecido a las familias, no sólo en lo económico, sino también privándola de salud, alimentación y vivienda digna, precarizando la educación y rompiendo sus lazos afectivos más íntimos. Así asistimos a la escena deshumanizante de la miseria, con padres mendicantes de “changuitas”, madres que debieron salir en procura de trabajos precarizados, hijos mayores que deben cuidar de sus hermanos menores, haciéndose cargo de la crianza, del aseo, de la organización del hogar, siendo desterrados de su propia infancia. Ese tiempo de abrazos, de contención, de asombros, sorpresas y cuentos compartidos queda pendiente en la desolación de las horas que esperan el regreso de los padres, que en algunos casos solo acrecienta la ausencia.
Según el último relevamiento realizado en el año 2003, junto a la Unión Obrera Metalúrgica de Villa Constitución, la Asociación del Magisterio de Santa Fe (AMSAFE), la Juventud CTA, y otras organizaciones sociales, los niños de nuestra ciudad y zonas aledañas que asisten a comedores escolares son: 2.348, y aquellos que toman la copa de leche: 7.693.
Datos que nos dicen que no es tiempo de manteles tendidos en la mesa familiar y que la historia de los chicos, sus familias y de la comunidad con que trabajamos se abren como heridas.
Con relación a los más pequeños, los niños que aún no están dentro del sistema escolar, ellos no cuentan con comedores, ni espacios para su contención, socialización y desarrollo que sean gratuitos; sólo existen 2 jardines nucleados en la periferia de la ciudad y un jardín municipal, excedidos por la gran demanda existente.
En este contexto nuestras intervenciones son pensadas más allá de una asistencia ante las carencias propias de la desigualdad social que los niños vienen padeciendo. Para ello apostamos a construir un espacio donde los lazos afectivos tengan un valor preponderante. Sabemos que la educación más que una Formación es una condición formadora necesaria para el desarrollo mental, desde esta convicción es que jerarquizamos el funcionamiento de la biblioteca, la ludoteca y los talleres de expresión corporal, murga, artes plástica y títeres como herramientas que abran a la potencialidad propia de la infancia.
La infancia no es un estado efímero y de preparación, sino una edad de la vida que tiene su funcionalidad y su finalidad en sí misma, y que está regida por leyes propias, sometida a necesidades particulares. Los educadores pretendemos actuar en nuestra intervención pedagógica cotidiana de tal forma que se corrijan las diferencias que son debidas a la desigualdad del medio y proporcionar un ambiente educativo en el que se pueda revelar las auténticas posibilidades de los niños cuyo medio familiar y social es desfavorable.
Ya hemos descripto el destierro de la infancia en la niñez empobrecida, generar mejores condiciones educativas no debe orientarse a futuro, sino al presente garantizando la posibilidad de vivir felizmente la infancia. Para ello la principal estrategia a darnos es fomentar la alegría, curiosidad, facultad de asombro, creatividad, dotes de juego y fantasías que son los pilares donde se asentaran todas las estructuras cognitivas y de desarrollo de los chicos.
Por ello el trabajo en Casa de los Niños planifica sus actividades, sin perder de vista que cuanto más pequeño es el niño, más difícil y llena de consecuencias para el futuro es la enseñanza que recibe. Considerando, además que su comportamiento depende del estado fisiológico, orgánico y constitucional, trabajamos en el seguimiento de la nutrición, la salud y los vínculos afectivos primarios.
Abrir las puertas a los padres, quienes golpeados por la realidad que les toca sobrellevar, también precisan ser escuchados y contenidos, es uno de los primeros pasos que llevamos adelante a través de las entrevistas individuales con los mismos. Colaborar con ellos para llegar conjuntamente a la resolución de los conflictos que se presentan y para lograr una distribución en las responsabilidades en la crianza de los chicos, es la meta de nuestros encuentros.
La capacitación pensada como producción de conocimientos apunta a intervenciones concretas en el quehacer educativo frente a las exigencias del medio. Teniendo en cuenta que la educación es para nosotros “la vida en todas sus manifestaciones” apostamos a construir desde las experiencias propias de las respuestas sociales sostenidas por educadores, cuidadores, docentes, dirigentes sociales y organizaciones comunitarias, las técnicas e instrumentos más adecuados para la transformación de las realidades que no permiten generar el desarrollo humano y que arrasan nuestros derechos.
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