
Luego de un acto, en el que participaron músicos de distintos géneros, el propietario del lugar habló ayer ante el público y los medios. Con una dosis de cinismo, se comprometió a una rápida apertura del local. Mientras tanto, los empleados continúan en Asamblea Permanente, debatiendo los pasos a seguir.
“Yo tengo un compromiso público aquí. Hacer, como propietario de este edificio -a través de mi sociedad- todo lo posible para que esto vuelva a ser lo que era, pronto, pero muy pronto”, expresó Máximo Galimberti ente el público. Esto fue como cierre a una jornada de protesta en la que no hubo oradores, y solo se escuchó la música de los artistas que trabajaban en el Club del Vino.
La empresa Cavin S.A., concesionaria del café concert y restaurant Club del Vino, el viernes 4 de agosto, tomó la abrupta decisión de cerrar las puertas del lugar. A partir de ese momento, los 40 empleados del sector gastronómico que perdieron su fuente de trabajo, se encuentran en Asamblea Permanente.
Luego del escrache realizado en las puertas del local, el mismo día en que éste cerró, el empresario italiano, radicado en Londres, se comprometió a viajar a Buenos Aires, para hacerse cargo personalmente de la conflictiva situación planteada en ese tradicional rincón gastronómico.
Al llegar al país, su ofrecimiento fue pagar el 50 por ciento de la doble indemnización correspondiente a cada uno de los empleados despedidos. Los trabajadores, asesorados por la Nueva Organización Sindical Gastronómicos (NOA-CTA), votaron por la negativa y decidieron hacer un nuevo acto de protesta, junto a los artistas.
Para evitar este nuevo escrache, Galimberti accedió a todos los reclamos de los empleados. Es decir, el pago de los sueldos de julio y agosto, el cien por ciento de la doble indemnización, además del pago de la diferencia por los aumentos de sueldos -correspondientes al personal gastronómico- que rigen desde noviembre de 2005.
Tras una nueva asamblea, los trabajadores decidieron por unanimidad, seguir adelante con el acto de protesta programado, pero encararlo de una manera diferente. Para no romper el acuerdo con el dueño del Club y poder percibir los sueldos adeudados, el objetivo del acto pasaría a ser la solicitud de apertura a los futuros dueños.
De esta manera, en la fría noche del martes, los gastronómicos ofrecieron copas de vino al público que se acercó a la vereda de Cabrera 4737, a escuchar a los artistas, que ofrecieron más de dos horas de buena música. Al finalizar el acto, Galimberti tomó el micrófono, y con una cuota de cinismo dijo a los presentes que Cavin S.A. y el Club del Vino S.A. son dos empresas distintas, por lo cual él no tenía relación con el conflicto. Además agregó que haría todo lo posible para que el restaurant y café concert abra sus puertas pronto.
“El capital extranjero hace lo que quiere. Está probado fehacientemente que no son dos empresas distintas. Ambas tienen el mismo apoderado -Carlos Cola- y son administradas por el mismo estudio jurídico y el mismo estudio contable. Todo esto está documentado”, informó a ACTA, Daniel Jorajuría, Secretario General de la NOA. Además agregó que Galimberti ofreció pagar el total de lo adeudado para que todo esto no se siga investigando.
Hasta el cierre de esta edición, los trabajadores despedidos continuaban reunidos en asamblea permanente, revisando todos los puntos del acuerdo, para firmar el acta final el viernes 18 de agosto, en el Ministerio de Trabajo.
Corresponsalía Capital Federal.
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