
En el marco del Primer Congreso Nacional de la Cultura que se desarrolló en Mar del Plata, periodistas de Barrios de Pie dialogaron el viernes pasado con Víctor De Gennaro, luego de su participación en la mesa redonda “Cultura y trabajo” de la que también participaron Hugo Moyano, secretario general de CGT, y el secretario de Cultura de la Nación, José Nun.
En esta conversación De Gennaro da cuenta del rol de la CTA en la redefinición de políticas culturales que sean atravesadas por las experiencias de los trabajadores argentinos, afirmando, “el único productor real de cultura es el pueblo”.
¿Cómo ve la CTA a este 1º Congreso de la Cultura?
La verdad que cómo lo dije en la mesa, era un hecho simbólico, importante y no menor, que los dos secretarios generales de las dos centrales sindicales fuéramos invitados a un Congreso de Cultura, un cachetazo simbólico a lo que fue la década del noventa donde no solamente decían que era el fin de las ideologías, el fin de la historia, sino hasta el fin del trabajo, cómo si se pudiera crear riqueza sin trabajo humano, sin la capacidad, la imaginación, el esfuerzo, la creatividad del los trabajadores.
Ese fue un hecho importantísimo, además me sentí muy cómodo porque defendí y defiendo lo que creo: que el trabajo es realmente el único generador de la riqueza y en esa sociedad nueva hay que construir, hay que cambiar el sistema perverso que inventó el hambre, la desocupación y la pobreza a propósito. Y se cambia dotando de poder a los representados, a los trabajadores, al pueblo.
En ese sentido creo que este Congreso para nosotros tiene un hecho positivo que hay que echar a rodar la pelota, hay que convocar al pueblo que yo creo que está para más, que las organizaciones populares, no gubernamentales, están para más, más concientes de los problemas, pero que también han construido respuestas de una magnitud espectacular, así que no hay que dejar de hacerlo y a nivel cultural también. El único productor de cultura real es el pueblo y evidentemente tiene que ser protagonista en esa construcción.
La CTA planteaba en la década del noventa que la fábrica se había mudado al barrio ¿qué significa esta nueva coyuntura en la cultura del trabajo de los argentinos?
La verdad es que fue una experiencia espectacular porque nosotros cambiamos. Yo dije en un momento que la CTA también fue un hecho cultural, porque no solamente entendimos que había que “permitir” afiliarse a un sindicato de los trabajadores permanentes, que en aquel momento eran una minoría, el 28%, sino al 72% restante, que éramos precarios, desocupados, empleados, trabajadores esclavos, jubilados. Así se abrió el concepto de clase, nos paramos desde la clase trabajadora.
En un país dependiente como el nuestro, la Central tiene que tener la afiliación directa. Al principio nos planteábamos que había que hacer uniones de desocupados, después aprendimos que el desocupado lo que quiere es trabajar, entonces no quiere organizarse cómo desocupado y empezamos a ver que en los barrios había organización de trabajadores. Cuando uno iba a ver la experiencia barrial de sobrevivencia se encontraba que había un trabajador ex telefónico, ex portuario, un ex, ex, ex, o sea que la fábrica se había trasladado al barrio, el barrio era la nueva fábrica y ahí había que organizarse también.
Después vinieron las experiencias espectaculares, los piquetazos nacionales, desde Cutral Có hasta el Matanzazo. Me parece que eso fue una etapa. Claro, con el correr del tiempo y estos cambios la fábrica se empieza a reactivar, a recuperar en los centros de trabajo con otra cultura, hoy los militantes jóvenes están participando, vienen con lo bueno y lo malo de esa experiencia barrial, vienen con una solidaridad muy efectiva, vienen con el tema de lo comunitario, hoy los pibes son uno para todos y todos para uno, por ahí no participan muchos pero de repente participan todos y tienen una fortaleza espectacular, son la oleada después del 2001 que está empezando a organizarse sindicalmente.
También existen hoy en los centros de trabajo nuevos desafíos para las organizaciones sindicales, el alcohol, la droga, temas que ha dejado la década del noventa de una impronta muy importante, han tratado de fracturarnos socialmente en todo los ámbitos. Por eso me parece que esta nueva reactivación nos plantea el desafío de revelarnos contra el trabajo en negro, contra el trabajo esclavo, contra el precario, y para eso hay que pedir libertad y democracia sindical, y en esa libertad y democracia sindical no hay que tenerle miedo a la organización de los trabajadores. No se trata solamente de la personería de la CTA, sino la de más de 2.000 organizaciones simplemente inscriptas y de 2.700 que se forman y no tienen ni siquiera inscripción.
Entonces decimos BASTA. Hay que lograr que esos 10 millones de compañeros que no están ni en la CGT ni en la CTA puedan vivir sus experiencias. Algunos no lo hacen porque no saben, otros no pueden, otros inclusive no quieren o no creen más. Pero hay que dar esa disputa.
En este Congreso también se habló de medios, la CTA comparte con Barrios de Pie el espacio de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, ¿cómo ves el tema de la Ley de Radiodifusión sancionada por la dictadura militar y que hoy empieza a debatirse?
Pensé en decir algo sobre eso en el debate. Lo tenía ahí cuando hizo la segunda intervención Nun donde hablamos de los medios, me lo había anotado. Pero después derivé para otro lado. Pero claro, ¿cómo se puede firmar un decreto que le da entre 15 y 20 años a los grupos económicos hegemónicos en el país y dotarle de la palabra y la disputa por el sentido como le dan?
Yo estoy en contra, el Congreso de Delegados de la CTA votó en contra y repudió expresamente esa medida. 8.000 delegados votaron ese repudio porque no hay posibilidad de construir una comunicación alternativa si sigue existiendo una Ley de Radiodifusión de la dictadura. Única ley, junto con la de Entidades Financieras, que sigue siendo de la dictadura, o sea que no es una casualidad. En aquel momento concentraron los medios específicamente para controlar, ahora los privatizaron para controlar.
Respecto a los medios alternativos y comunitarios, creo que estamos en un nuevo tiempo. Ya no solamente estamos resistiendo, estamos empezando a dar esa disputa en las radios comunitarias, los programas, los periódicos, que avanzan desde los sectores populares. Debo confesarte que me siento orgulloso porque el 17 de agosto último se acaba de crear la agencia de noticias de la CTA (ACTA), de manera cotidiana, así que está al servicio de las radios comunitarias como un elemento más y hemos abierto la instancia de una nueva experiencia.
Palabras de Víctor De Gennaro en el Congreso de Cultura
“Este Congreso a mí me impactó, primero por la cantidad de compañeros que había de todo el país, y segundo, porque me parece que es una convocatoria con un desafío muy importante: hay que ir y avanzar a democratizar todas las estructuras del Estado. No hay que tenerle miedo a los trabajadores, no hay que tenerle miedo a los generadores de cultura, no hay que tenerle miedo a los artistas populares, hay que abrir el espacio porque necesitamos un pueblo protagonista y creo que un hecho de estos se abre en esa dirección.
Este espacio nos permitió mostrar con toda claridad que hay otra alternativa, que se puede ser feliz, que nos animamos a cambiar este sistema perverso y que el mundo está cambiando y la Argentina tiene que ir a ese ritmo, terminando con esta idea de que la cultura es de algunos y no del conjunto del pueblo".
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