Exigen respuestas a las autoridades
El sueño de la casa propia
Lunes 28 de agosto de 2006, por Luis Giannini *

En una numerosa asamblea realizada ayer por la tarde, los vecinos de la Toma ubicada frente a las 250 viviendas de la ciudad de General. Roca, muchos de ellos afiliados directos a la CTA, resolvieron organizarse para exigir respuestas inmediatas a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, para conquistar la dignidad de la vivienda para sus familias.

La convocatoria surgió a partir de la conmoción que produjo en la comunidad regional, el incendio de una casilla del barrio La Toma, el pasado 23 agosto a la madrugada, que tuvo como terrible resultado la muerte de un bebé de 9 meses. Soledad Montesino (de 19 años), madre de la criatura y una hermanita del bebé padecieron quemaduras de considerable intensidad y hoy se encuentran internadas en el hospital local.

La conclusión de los vecinos en la asamblea fue que las circunstancias que rodearon al hecho se vinculan directamente con el estado de abandono en que estos se encuentran, luego de más de tres años de permanecer en estos terrenos, que son parte de una propiedad abandonada desde muchos años por el Servicio Penitenciario Federal. Desde el inicio los vecinos han reclamado la expropiación de las tierras, la mensura y la instalación de servicios mínimos como agua y luz. La gestión por la expropiación se encuentra, desde hace dos meses, en manos de la Subsecretaría de Tierras y Hábitat Social, que conduce Luis D’Elía.

Recientemente un fallo de la justicia federal ha desestimado que los vecinos sean usurpadores, como así los calificaron las autoridades, sin embargo para la secretaria de Desarrollo Social del municipio de Roca, que conduce Carlos Soria, los vecinos son “ilegales”. Tal vez así se pretende cubrir la inoperancia de la actual y las anteriores gestiones municipales, así como de la administración provincial conducida ahora y antes por ex intendentes de Roca, Saiz y Verani, respectivamente, que conocen muy bien los problemas de exclusión y vivienda que hay en la zona.

La mensura de las tierras, la provisión de agua y luz, son los principales reclamos de los vecinos de los 213 lotes que constituyen el barrio, unas 6 hectáreas de las 45 que constituyen todo el predio que el Servicio Penitenciario Federal mantiene abandonado desde hace muchos años.

En la asamblea del domingo decidieron diferentes acciones para presionar y hacer oir su reclamo en forma contundente ante las autoridades municipales en primera instancia.

Vivir y Morir en la toma

"Nosotros escuchamos una explosión y salimos. Se veía todo el fuego y la chica venía corriendo con la nena. Lo único que pedía era que sacaran a su hijito pero ya no se podía. Según una vecina, Soledad había dicho que estaba dormida cuando comenzó el fuego y al despertarse intentó salir de la casa con sus dos hijos pero el más pequeño, entre el humo, el fuego y la desesperación se habría caído de sus brazos. El desenlace fue el peor. Soledad alcanzó a salir con su hija, ambas con quemaduras, pero no pudo volver a entrar por las llamas que cada vez ganaban más terreno y sólo atinó a pedir ayuda a los vecinos, dos de los cuales también sufrieron quemaduras al querer rescatar al chiquito."

Así relata la crónica del diario Río Negro del día 24, el espantoso episodio que no es el primero ni el último de las tantas tragedias humanas vinculadas con las familias y los niños que viven en la exclusión en la Argentina. Todas relacionadas con un proceso sistemático producido por las políticas neoliberales de los últimos años. Ninguna fue producto de una tormenta o una inundación, sino de la injusticia y la inequidad instaladas como una “miseria planificada”, al decir de Rodolfo Walsh en su memorable carta a la junta militar de 1977.

En la toma de las 250 viviendas la mayoría son mujeres solas con niños, las casillas son de cantonera y chapas de cartón, sólo algunas pocas tienen partes de ladrillo. Al no existir mensura muchos vecinos que son albañiles tampoco deciden levantarlas mejor, por miedo a que les ocurra lo mismo que al vecino de Neuquén que se quemó a lo bonzo hace poco.

En la toma sólo tienen luz los que lograron colgarse por estar cerca de la calle que rodea las 250 viviendas, pues la empresa de energía no los provee sin la autorización que el intendente de Roca se niega a dar. El agua llega escasamente desde una canilla pública a través de algunas mangueras que los vecinos compraron entre todos haciendo una vaquita. Justamente el uso de velas y la ausencia de agua abundante, así como la falta de iluminación, configuraron las condiciones propicias para el incendio, junto con los combustibles materiales de la casilla.

El paisaje del abandono, la extrema pobreza y la exclusión que se repite con desgracias silimares en Neuquén, en Bariloche en estos mismos días y en muchos lugares del país, donde la mayoría de los niños son pobres y donde la mayoría de los pobres son niños. Más que un asalto al futuro, un verdadero saqueo a la dignidad del presente: esa es la imagen que nos deja un bebe calcinado por la injusticia.


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Corresponsalía Río Negro

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