Niños sin derecho
En Córdoba hay 300 niños que son víctimas de explotación sexual
Miércoles 30 de agosto de 2006

El dato fue valorado en el marco de la reunión preparatoria del lanzamiento de la campaña nacional “El hambre es un crimen”. Representan el 30% de los chicos que están en situación de calle y que, en general, escaparon del maltrato al que eran sometidos en sus hogares.

El 30 por ciento de los chicos que se encuentran en situación de mendicidad en la ciudad de Córdoba sufre algún tipo de explotación sexual. El indicador se desprende de un relevamiento realizado por la Dirección de Políticas Vulnerables y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que sostiene actualmente hay cerca de mil menores en la calle que trabajan para paliar situaciones de extrema pobreza.

Federico Nazer, vicepresidente del Colegio de Profesionales en Servicio Social.

“Partimos de la base de que siempre hay dos formas de valorar este tipo de datos: de manera cuantitativa o en forma cualitativa. Y esta última nos indica que cada vez son más los niños que llegan a los centros de salud con algún tipo de lesiones y traumatismos, ligados a prácticas de explotación sexual infantil”, explicó a LA MAÑANA el vicepresidente del Colegio de Profesionales en Servicio Social de Córdoba, Federico Nanzer, quien refirió que “la información se sustenta, en parte, con la información aportada por los equipos de salud de dispensarios municipales o centros de salud, del Hospital de Niños, del Hospital Rawson y del Hospital Infantil”.

El profesional precisó que “generalmente, son chicos y chicas que se inician a los 8 ó 9 años y que, a los 15, ya cargan una historia de vida muy pesada encima”. Diferenciando -a priori- la denominación “explotación sexual” del de “prostitución infantil”, dio cuenta de que “generalmente, son niñas o niños que se escaparon de su hogar para evitar una situación de maltrato y que buscaron amparo en gente que está en la calle, como ellos. Se identifican con grupos que pueden estar en una esquina cualquiera limpiando vidrios o pidiendo. Seguramente, a partir de allí serán judicializados por el solo hecho de ser pobres y, hasta los 18 años, habrán entrado varias veces a distintas
instituciones de donde salen por fuga”.

“Nosotros decimos que estos indicadores son más que cifras estadísticas; todos los días nos damos con casos de niños que se convirtieron en muertes evitadas; tienen nombre y apellido, son rostros,
hay golpes, situaciones concretas. Hay familias detrás de cada uno de ellos y debemos comenzar a asumir el compromiso como tal”, sostuvo.

“Hijos del ‘menemato”

El trabajador social hizo referencia a que “antes se marcaba la diferencia entre quienes eran pobres estructurales y los denominados nuevos pobres, que eran parte de la clase media que se había caído”.

“Pero ahora tenemos que hablar de un núcleo duro de pobreza, que son los más pobres de todos, las personas que no tuvieron ni tienen ningún vínculo con el trabajo ni con la producción. Hay tres generaciones seguidas que sufrieron esa situación; no saben cuándo deben vacunar a sus hijos, nunca han ido a la escuela, no acceden al sistema de salud”, agregó.

Para calificarlos, Nanzer habló de “los hijos del ‘menemato’, una definición que abarca a quienes debieron atravesar -durante los 90- los
indicadores más significativos de desnutrición, mortalidad y trabajo infantil. ¿Quién hoy mira a estas familias para que esto pueda evitarse o
revertirse?”.

Ruidos cuantitativos

La campaña nacional instrumentada no descartó la importancia que tienen las cifras o estadísticas que miden cuantitativamente. “Sin duda, son las que más ruidos generan, pero que muchas veces son datos tamizados o pasados por filtros. Hace unos días el ministro (de Salud)
Ginés (González García) anunciaba que la desnutrición infantil había bajo a 13 por cada mil niños que hay en Argentina y, más allá de que
UNICEF haya felicitado al gobierno nacional por ese punto de diferencia, nosotros podemos decir que en la ciudad de Córdoba es del 15 por ciento; y que, incluso, llega al 18 o al 20 por ciento en otros puntos de la provincia”, destacó.

El hambre criminal

En el contexto de este estremecedor debate, Nanzer participó ayer en Córdoba de la reunión preparatoria del lanzamiento de la campaña “Ni un pibe menos. El hambre es un crimen” impulsada, entre otros, por el Colegio de Profesionales en Servicio Social de Córdoba, CTA, el Foro Niñez y Adolescentes, la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba y la organización no gubernamental Alegría Ahora.

La premisa de las organizaciones es alertar sobre el cambio de rumbo que deben tomar quienes tienen a su cargo la responsabilidad política de gobernar.

“Hay un genocidio en marcha que puede ser evitado con decisiones que van a incidir sobre lo económico. El objetivo es que los derechos de los
chicos de Argentina estén garantizados porque ellos tienen -como cualquiera- derecho a ir a la escuela, derecho a gozar del sistema de salud, derecho a tener una familia, derecho a ir a jugar a una plaza y no tienen porque estar vendiendo, mendigando o soportando situaciones de explotación”, graficó el referente.

Para Nanzer, “la situación actual te mata de una muerte bien muerta o te mata por indiferencia. Socialmente, culturalmente, familiarmente,
educacionalmente, etc.”.

Fuente: Valeria Trecco. La Mañana de Córdoba. 29 de agosto de 2006.

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