
Por Nadia Mansilla, enviada especial. En el día de ayer se cumplió el primer aniversario del asesinato de Sandra Cabrera, secretaria general de AMMAR Rosario. En ese marco, se realizó una marcha en esa ciudad santafesina a la que asistieron representantes de distintas organizaciones sociales y de la CTA de todo el país, reclamando el esclarecimiento de este crimen, aún impune.
Más allá de las impresiones que desde la Justicia quieran imponerle a la opinión pública, este crimen tuvo el despotismo de quien tiene el poder de decidir sobre la vida de los otros. Y de eliminarlos cuando no les conviene que denuncien la corrupción institucionalizada que maneja la prostitución y las drogas en Rosario y Santa Fe, como lo hizo Sandra.
Los micros llegaron con representantes de diversos puntos del país, dispuestos a seguir adelante con el grito que no pudieron acallar con el asesinato de Sandra: el fin de la corrupción y del abuso policial y de justicia para las trabajadoras sexuales asesinadas. Desde la sede de ATE Rosario partió la columna principal con integrantes de AMMAR, de la CTA, de la Federación Judicial Argentina, docentes, de la Red porteña de personas viviendo con VIH-SIDA (CABA-PVVS), entre otros. Luego, en la Plaza 25 de Mayo se unió una multitud que esperaba para seguir marchando hacia la Plaza San Martín, donde se encuentra la sede del gobierno de la provincia de Santa Fe. En el trayecto, los vecinos se acercaban a preguntar los motivos de la manifestación y recordaban a “la chica que mató la policía”.
En diálogo con ACTA, la abogada de AMMAR Rosario, expresó: “La causa de Sandra Cabrera se ha transformado hoy, a un año de su muerte, en una de las causas emblemáticas de la justicia de la provincia de Santa Fe. Desde su comienzo tuvo un movimiento sumamente peyorativo para la organización sindical a la que pertenecía Sandra porque, como en el resto de las causas, se comenzó a investigar a la víctima y concluyó con la puesta en libertad del único imputado en la causa, Diego Parvlusik, un oficial de la Policía Federal, dependiente de la sección Drogas Peligrosas. Y como colofón, a fin de año, el regalo de la recusación del juez de primera instancia que lo había procesado.”
En otro tramo del diálogo, la abogada continuó: “A Sandra la mataron porque era peligrosa y el peligro estaba en la palabra y en la organización. Leíamos en el 2001una nota que denunciaba las cajas negras de la Policía de la provincia y para quién recaudaban: Moralidad Pública, una comisión con fines tan ambiguos como su denominación, recaudaba solamente de la prostitución en Rosario 20.000 pesos por mes. Y la problemática que ella denunciaba, continúa siendo el reclamo de AMMAR a un año de su muerte. Hoy sigue en manos de la policía la herramienta por la cual se extorsiona y se procesa a las trabajadoras sexuales en las calles.”
“Hubo cortinas de humo por parte del Ejecutivo provincial, de la mano de Jorge Obeid, anunciando que se iba a tratar en sesiones extraordinarias de este 2005 la derogación de los artículos, que son la herramienta que permite a la policía la recaudación por vía de la coima”, dijo María Eugenia Caggiano mientras los manifestantes caminaban por las calles rosarinas.
Una vez en la Plaza San Martín, el pedido de justicia para Sandra y para todas sus compañeras fue el denominador común de los distintos oradores. “Desde nuestra Central estamos acá no sólo para reclamar justicia, si no para decir que la lucha de Sandra es nuestra lucha y que va a continuar, porque con la fortaleza que la caracterizaba, Sandra denunció la explotación a la que eran sometidas sus compañeras, el negocio de la prostitución infantil en Rosario, el encubrimiento que el Gobierno provincial y las instituciones hacían de toda esta situación”, expresó el secretario general de la CTA de Rosario, Jorge Acedo. El dirigente agregó también que Cabrera “no sólo denunció ésto a la prensa, sino también ante la justicia de la provincia y a nivel nacional. Nadie podía decir que no sabía lo que pasaba. Por eso hubo zona liberada para matarla. Por eso es la indiferencia que sufrimos en una sociedad que es violenta y mafiosa. Y a las mafias las banca el poder. Pero nosotros sabemos que cambiar esta sociedad no depende de pedirle a ellos, depende de organizarnos nosotros, como lo hacía nuestra compañera”.
Luego, Elena Reynaga, subrayó que “tal vez los de enfrente (refiriéndose a la fuerte custodia en la puerta de la sede del Gobierno provincial) digan que somos pocos, pero no importa, somos pocos pero de garras muy fuertes y vamos a seguir viniendo todas las veces que sea necesario para obtener lo que nosotras queremos, que es justicia, verdad, trabajo, salud y educación”.
Reynaga, secretaria general de AMMAR a nivel nacional explicó que “somos pocas las personas que tenemos las manos limpias, que podemos caminar y mirar a nuestros hijos a la cara. Somos pocos los que tenemos el corazón limpio, que somos transparentes, que no nos tenemos que esconder como ellos ahí atrás de todos esos policías corruptos. Tal vez somos pocos. Pero nada de todo eso nos hará bajar los brazos, seguiremos viniendo a Rosario a pedir justicia por nuestra compañera, por las 30 compañeras asesinadas en Mar del Plata, por la compañera asesinada de Ushuaia, seguiremos denunciando la corrupción y el negocio, porque son inmorales”.
“No bajamos los brazos, estamos profundamente dolidas pero mucho más fortalecidas y hemos crecido mucho en organización. Nosotras subestimamos al enemigo y no pensábamos que las amenazas se iban a llegar a cumplir. Pero el enemigo nos sigue subestimando porque nosotras seguimos denunciando, seguimos creciendo en organización y fortaleza” cerró Reynaga.
El balance de la actual secretaria general de AMMAR Rosario, Claudia Lucero, fue positivo. “Gritamos la bronca que tenemos y que seguiremos teniendo y que no va a parar hasta que no veamos a los asesinos de Sandra detrás de las rejas. Se cumplió un año y Sandra merece que sigamos gritando justicia, porque no merecía la muerte que le dieron. Fue un crimen macabro que no se lo merecía nadie. Era una madre que dejó tres hijos. Y yo tengo el compromiso con ellos de seguir luchando hasta que les podamos decir que los culpables del asesinato de su madre están presos”, enfatizó.
“Los rosarinos saben lo que pasó, saben que la mató la policía. Y aunque la mataron, estamos más fuertes que nunca”, concluyó la dirigente rosarina. Fue un orgullo verlas marchar, ver la fuerza que tienen, la perseverancia y la resistencia de estas trabajadoras que, al igual que Sandra, luchan con “ovarios” para tener una vida digna.
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