
Por Duilio Ferro, CTA Buenos Aires. El martes pasado falleció Omar Nuñez, quien fuera integrante de la conducción provincial de ATE de la provincia de Buenos Aires y actual secretario general de la CTA, delegación La Plata, Berisso y Ensenada. Familiares, amigos y compañeros de lucha y militancia acompañaron sus restos que fueron velados en la sede de la CTA, calle 1 entre 61 y 62 de la ciudad de La Plata.
Cuando un amigo, compañero y militante de la talla de Omar se despide para siempre, la vida se altera, se confunde, se resquebraja y entra en un espiral que nos marea. Nos adormece. Tratamos de buscar explicaciones en la mirada de los demás. Y sólo encontramos lágrimas, dolor contenido y un hueco difícil, muy difícil de llenar.
Omar, con sus 61 años, desde la conducción de la Central de los Trabajadores Argentinos -ocupaba la secretaria general de la CTA La Plata, Berisso y Ensenada- y desde la secretaria de Finanzas de la Asociación de Trabajadores del Estado de la provincia de Buenos Aires, se transformó en faro y guía de miles de jóvenes que daban sus primero pasos en la militancia social y gremial.
El “gallego”, el “viejo”, el “Preso” o el “Coco” -como lo llamaban sus amigos- inició su militancia en distintos partidos de izquierda hasta que en los en los 70 fue encarcelado por la dictadura militar. Tras cinco años de prisión y a poco tiempo de instaurarse la democracia, se enroló en las filas del Partido Intransigente y en el sindicalismo local. Luego llegó a ATE como delegado gremial en representación de sus compañeros de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires y desde allí trabajó en la construcción provincial de un gremio que atendiera las necesidades de todos los estatales y de la Central de los Trabajadores Argentinos.
Desde que salió de la cárcel hasta los últimos minutos de su vida batalló incansablemente para enfrentar las políticas liberales de los años noventa. Y cuando muchos hablaban del fin de las ideas él entregó su vida a la lucha por un mundo más justo y feliz.
El cariño profundo que supo sembrar a lo largo de su vida fue manifestado por más de un centenar de amigos, compañeros, familiares y militantes políticos y sociales del ámbito provincial y nacional que ayer se acercaron a la capilla ardiente, que se levantó en la sede de la CTA en La Plata, para despedir al hombre ejemplar que desde muy joven trazó el camino para alcanzar la justicia social y la dignidad humana.
Sus restos fueron cremados en el Cementerio Parque Campanario de la localidad de Berazategui y sus cenizas serán esparcidas el sábado próximo, tal como él había solicitado a su familia y amigos íntimos, en una playa céntrica de Santa Teresita junto al monumento que recuerda a nuestro compañero Germán Abdala, de que coincidentemente ese día se cumpliría un nuevo aniversario de su nacimiento.
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