
El líder docente reemplazará a Víctor De Gennaro en las elecciones de noviembre. A continuación reproducimos parte del reportaje publicado hoy por el periodista Luis Laugé en el diario La Nación:

Por primera vez, un dirigente sindical docente, Hugo Yasky, será secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) en los diez años de la organización, con vista a las próximas elecciones de autoridades del 9 de noviembre. Y para no hacer extrañar el estilo combativo del titular saliente, el estatal Víctor De Gennaro, el líder de CTERA garantizó que no habrá "ni un milímetro de sumisión al Gobierno" y explicó que aceptó la candidatura "en una lista de unidad para evitar que hubiese rupturas".
Tiempo atrás dudaba de encabezar la mayoritaria lista oficialista Germán Abdala de la CTA, que lo consagrará secretario general de la central. ¿Qué lo hizo cambiar de idea?
Cuando se me propuso encabezar la nueva conducción fue para mí un requisito ineludible que fuera una lista de unidad. Los intereses que defiende la CTA son lo suficientemente importantes como para que no haya rupturas. Y además, reemplazar a un dirigente emblemático e histórico de la CTA como Víctor De Gennaro [quien por propia decisión no se postulará a la reelección, sino que irá como secretario de Relaciones Institucionales] no es una tarea sencilla y requiere la presencia de un colectivo fuerte.
¿Su postulación evitó una ruptura de la CTA a partir de las diferencias en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) con el kirchnerismo que lidera [el diputado nacional] Edgardo Depetri?
Surgió por la necesidad de un recambio, de oxigenar políticamente la conducción de la CTA. Se priorizó incorporar por primera vez a un dirigente de CTERA en la secretaría general para dar una buena señal de que el principal cargo de la central no es hereditario ni se transmite automáticamente desde ATE, a la que pertenece De Gennaro.
¿No se discutió un acercamiento mayor al Gobierno?
La CTA mantendrá una autonomía que le permitirá "pararse" frente al Gobierno y superar el viejo mecanismo de subordinación sindical a los gobiernos, sectores de poder o partidos políticos. Nuestra política desde la CTA es que no habrá cambios de fondo si no se ejercen una presión y una demanda popular organizada. Apoyamos las políticas oficiales de derechos humanos y los avances para elaborar una nueva ley de educación, pero eso no impide que critiquemos la falta de distribución de la riqueza o la parsimonia con que, por goteo -simboliza-, el Gobierno incrementa el ingreso de los trabajadores. No todo es blanco y negro. Hay grises.
¿La CTA tiene una postura de rebelde sin causa?
Pretendemos que el Gobierno reconozca la personería gremial de la CTA. No se la puede subestimar diciendo que su función es sólo testimonial o discursiva. Si la CTA fuera reconocida en pie de igualdad legal con la CGT, estaría en condiciones de demostrar que sus planteos, con democracia sindical, tienen la fuerza que hoy le impide la discriminación de la que es víctima.
Pero Kirchner quiere la sumisión que consiguió de la CGT...
La CTA garantiza una genuina representación de los trabajadores y ni un milímetro de sumisión. No entendemos la relación en otros términos.
Fuente: Luis Laugé. La Nación. 19 de septiembre de 2006.
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