
Por Mariano Vázquez. “Entramos a la CTA con la cabeza gacha. Sentíamos vergüenza. Culpa. Hoy, diez años después, estamos orgullosas de nuestra lucha, de nuestra organización, de sentirnos trabajadoras y caminar con la frente bien alta sin remordimientos ni culpas”. Así, llena de emoción, recordó Elena Reynaga, secretaria general de Ammar, el camino que inició esta organización en 1995.
La calle Carlos Calvo al 2.300 fue el escenario del homenaje por los diez años de existencia de Ammar. Elena Reynaga, Jorgelina Sosa, Silvia Izquierdo y Elsa Caballero (Ciudad de Buenos Aires), María Eugenia Aravena (Córdoba), Sandra Rufino (Salta), Norma Torres (Entre Ríos), Nancy Contreras (Mendoza), Claudia Lucero (Rosario), Susana Martínez (La Plata), Silvana Castillo (Viedma) y Mercedes del Carmen Brito (Jujuy) integrantes de las delegaciones del sindicato de trabajadoras sexuales de la CTA expresaban en sus rostros todas las emociones mezcladas: desde aquellos inicios inciertos hasta este presente repleto de objetivos cumplidos y por cumplir.
Unas quinientas personas dijeron presente para celebrar los primeros 10 años de vida de Ammar. Familiares, amigos, compañeros de militancia y vecinos disfrutaron del espectáculo de danzas árabes, de los bailarines de tango y de la música del 2 x 4. También del video sobre la historia de Ammar, realizado por su Equipo de Comunicación, dónde se hace un recorrido de la historia de Ammar.
Múltiples testimonios recorren esta producción. Uno de esos relatos, el de Néstor Piccone, dirigente histórico de la CTA y gerente de noticias de Radio Nacional, es elocuente: “Las chicas de Ammar nos han enseñado mucho. Ellas han hecho algo muy importante, que es reconocerse en su propio nombre, llamarse a sí mismas. Eso le cambia la subjetividad a uno y le cambia a los demás, yo creo que esto es un dato, un acto revolucionario: dejar de ser llamadas putas o prostitutas y ser llamadas trabajadoras del sexo es un acto revolucionario y un reconocimiento a su lucha”.
Militantes y dirigentes de la Central, diputados nacionales, representantes de asociaciones como ONUSIDA, Nexo, Buenos Aires Sida. También funcionarios del Ministerio de Salud de la Nación, de la Dirección de Sida de la ciudad de Buenos Aires, entre otros, se dieron cita para saludar y participar de esta jornada.
Mientras se sucedían los espectáculos artísticos y Eduardo, militante del Frente Amplio uruguayo en la CTA Capital, leía los mensajes de adhesión que no sólo llegaban de la Argentina sino también desde Italia, Holanda, Venezuela, Ecuador; cada delegación de Ammar expresaba desde el escenario sus inicios en la organización. El agradecimiento a Elena por “sus ovarios, su insistencia y su lucha”, como dijo María Eugenia Aravena, estuvieron en las palabras de cada integrante de Ammar.
“Ammar empezó a sembrar flores donde había espinas, conquistando terreno y enfrentando a ese monstruo enorme que es la policía, para todas era imposible, algo incierto, y para Elena ya no era así, va dejando su semilla en cada punto de este país (...) llevando su experiencia por el mundo, porque hoy a los 10 años recorridos, su seguridad fu madurando y su voz rebelde dice no estoy sola, las tengo a mis compañeras y nos dice que somos ciudadanas y pueblo argentino. Somos Ammar CTA, por eso le decimos
gracias a nuestra compañera y secretario general, Elena Reynaga”, escribieron “las chicas” de Ammar en su homenaje.
También surgió espontáneo el recuerdo de Sandra Cabrera, secretaria general de la delegación Rosario, asesinada el 27 de enero de 2004. “Somos trabajadoras, la que sufre en la calle, aguantando la yuta y los golpes salvajes / la vida que tuvimos no fue la que elegimos y a pesar de las muertes no nos han vencido / reclamamos justicia hoy por Sandra Cabrera, no va ser olvidada por la sociedad entera, / ya aguantamos bastante no queremos mas muertes seguiremos luchando cueste lo que nos cueste, cueste los que nos cueste”, es el canto que hoy sintetiza la lucha de las trabajadoras sexuales en la Argentina y el recuerdo para la dirigente.
La jornada cerró con todas las militantes de Ammar en el escenario, flanqueando orgullosas a Elena. En sus evocaciones, Elena recordó la lucha de las trabajadoras sexuales, homenajeó a Sandra Cabrera y a las 1.700 afiliadas de Ammar que pelean en todo el país por sus derechos.
“Entramos a la CTA con la cabeza gacha. Sentíamos vergüenza. Culpa. Hoy, diez años después, estamos orgullosas de nuestra lucha, de nuestra organización, de sentirnos trabajadoras y caminar con la frente bien alta sin remordimientos ni culpas”, sintetizó Elena a los años de lucha y crecimiento de la organización.
Historia viva
A partir de la organización de Ammar se ha comenzado a debatir públicamente, una realidad que hasta hace menos de siete años era ignorada socialmente y estaba ausente en cualquier agenda de los organismos gubernamentales y no gubernamentales.
Hoy Ammar esta presente en 13 provincias, e la Red de Trabajador@s Sexuales de Latinoamérica y el Caribe, que actualmente preside Elena Reynaga. Asimismo, el 18 de junio del año pasado realizó asamblea fundacional de la Asociación de Trabajadores Sexuales de Argentina (ATSA-AMMAR) de la CTA. “Compañeras y compañeros, acabamos de parir nuestro sindicato”, expresó orgullosa Elena Reynaga y el secretario general de la CTA, Víctor De Gennaro, afirmó en aquel el acto que “ustedes son nuestro emblema de dignidad”.
También ha participado activamente de programas de promoción integral de la salud y la prevención de enfermedades de transmisión sexual y VIH Sida; de cursos de capacitación; de congresos y seminarios a nivel nacional, y mundial sobre distintas temáticas que involucran al trabajo sexual; de debates sobre las leyes contravencionales que criminalizan al trabajo sexual; y de marchas y luchas históricas por defender los derechos de la mujer.
Porque como dijo Elena Reynaga en Cuba, en abril de 2003, en el “II Foro en VIH/SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) de América Latina y el Caribe: “Soy Elena Reynaga, no soy puta, no soy prostituta, no soy trapo ni jinetera, no soy cuero, no soy meretriz ni ramera, tampoco cortesana. Soy una mujer trabajadora; una mujer trabajadora sexual”.
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