El PT cerró su campaña con un acto multitudinario
Lula Da Silva asumió nuevos compromisos con los mas pobres
Viernes 29 de septiembre de 2006

En San Bernardo Do Campo, ciudad cuna de su militancia sindical el candidato presidente prometió que si triunfa el domingo, Brasil crecerá más y que la "vida del pueblo va a mejorar". Por asistir al acto, dejó vacía la silla de un debate televisivo.

Con la sorpresiva presencia del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, el Partido de los Trabajadores (PT) cerró su campaña con un acto multitudinario en la localidad de San Bernardo Do Campo, el municipio más importante del ABC paulista, el área industrial que limita con la ciudad San Pablo para formar un conglomerado de 30 millones de personas. El encuentro, que se realizó en la plaza pública, tuvo la presencia de unas 20 mil personas, que llegaron desde diversos puntos de la región.

El evento, que contó con las presencia de casi todo el Gabinete sobre el escenario, tuvo también como oradores al vice presidente José Alencar; al candidato a Gobernador de San Pablo por el PT, Aloisio Mercadante; al Senador Eduardo Suplici y a su esposa Marta, que fue alcade de San Pablo entre 1998 y 2002. Alencar, uno de los empresarios más prósperos de la región, dijo: "Lula tiene el más brasileños de los discursos; cuando lo veo decir y hacer me acuerdo de los grandes nombres de nuestra historia, por ejemplo, veo en él a Juscelino Kubitschek".

A su turno, Lula Da Silva le devolvió la gentileza su compañero al clasificarlo como uno de los empresarios más comprometidos con la causa nacional y al explicar que "no fue elegido como vice por su riqueza material, sino por su riqueza moral y política". Además, el mandatario comentó que fue una frase escuchada de la boca de Alencar la que lo motivo militar y organizar el movimiento sindical: "nunca hay que subestimar el poder de lucha del movimiento obrero".

Además de la formalidad de concluir un año proselitista, fue una noche de grandes definiciones en materia política. A partir de lo expuesto, el PT terminó por definirse como la opción electoral de los pobres y de los sectores más populares, en contraposición de los ricos. En ese sentido, Lula Da Silva expresó que "cuando nosotros votábamos a los ricos no pasaba nada, ahora que votamos por un gobierno del pueblo, ellos dicen que los pobres no saben votar". La idea sería no priorizar tanto la identificación ideológica con el electorado, sino la que tiene que ver con las condiciones socio económicas de los diferentes sectores de la sociedad.

Y, en la boca de Mercadante, estuvo la tarea más difícil y sobre la que todos pusieron mayor atención: los casos de corrupción en el seno del PT que hicieron peligrar la continuidad del Gobierno. El postulante estadual manifestó: "no se puede culpar a todos por las equivocaciones de algunos. El PT apartó y sancionó a las personas que traicionaron los valores y principios históricos".

Cuando llegó al micrófono, Marta Suplici ironizó con una serie preguntas dirigidas a la oposición: "le preguntaría a la oposición, que nos dice que no tenemos propuestas, ¿cómo es que el presidente Lula redujo la pobreza en Brasil. Cómo es que dobló el salario mínimo. Cómo es que redujo las internaciones por desnutrición infantil. Cómo es que consiguió hacer lo que nadie hizo en 500 años?”.

Por su parte Eduardo Suplici, que hizo una cronología de su historia política, prometió que si es elegido nuevamente Senador, trabajará para "ayudar y acompañar al presidente Lula en la implementación de programas sociales, en la promoción de pequeñas y medianas empresas y cooperativas, en la erradicación absoluta de la pobreza y en ampliación del sistema educativo". Y, en un tono más simbólico, aseguró que militar para el PT fue la decisión más importante de su vida. Luego, fue Suplici quien aportó el momento más risueño de la jornada: finalizó su exposición cantando a capella canción Blowin` in the Wind de Bob Dylan.

La participación de Lula Da Silva fue inesperada porque solo se creía que enviaría un mensaje al público desde la pantalla gigante montada en lugar. Es que estaba invitado, a la misma hora, a un debate televisivo en el canal de llegada masiva O’Globo, donde confrontaría con los restantes y principales presidenciables. A pesar de la ausencia del mandatario, la discusión se llevó adelante con Geraldo Alckmin, Heloisa Helena y Cristovao Buarque: pero resultó un sinsentido al no estar el blanco de las críticas que tenían preparadas.

El debate, según el editor general de la agencia brasileña de noticias Carta Mayor, Flávio Aguiar , "fue una farsa, una mala comedia donde los actores se habían olvidado el libreto; se interrumpían, se trababan y, por momentos, no sabían lo que decir. Definitivamente, Lula hizo bien en no presentarse; hubiese sido un todos contra él porque tiene mucho para peder".

La negativa del ex obrero metalúrgico a asistir las mesas para la pantalla chica tiene su explicación y su fundamento en los comicios del 1989. Por entonces, Lula Da Silva estaba pronto a competir en segunda vuelta contra Fernando Collor de Mello, quien lo había derrotado en primera instancia. Las intenciones de voto estaban parejas hasta que O’Globo organizó un debate con ambos, que en sí mismo fue pobre pero plagado de descalificaciones innecesarias. El problema vino al día siguiente cuando la selección de imágenes que la cadena se decidió a mostrar era totalmente a favor de Collor y en contra de Lula Da Silva. Luego, Collor sería elegido presidente.

Al comienzo de su oratoria, Lula Da Silva marcó los puntos que lo ligaban afectivamente al lugar anfitrión: "yo viví aquí (San Bernardo Do Campo) la mayor parte de mi vida, aquí fui preso en los año setenta y aquí decidí que era necesario organizar un partido para que los trabajadores fuesen escuchados. Sé que muchos tienen, pero aquí, yo me considero hombre de muchos amigos y de muchos compañeros. Cuando terminé mi mandato, habrá valido la pena ser Presidente si puedo mirarlos a la cara con tranquilidad".

"Siempre me aconsejaron no meterme", continuó Lula Da Silva, "me decían que no me meta en el sindicalismo porque era meterse en la mafia; después me dijeron que no me meta en Brasil porque estaba quebrado. Pero menos mal que no le hice caso: el PT es el partido más importante, y en el país la pobreza ha disminuido, las exportaciones son las mayores en la historia de Brasil y el pueblo está comprando más y más barato".

En el tramo más sentido de su discurso, comentó que tenía por delante dos disputas, una pública y otra personal: "una es la de intentar ser otra vez Presidente este domingo y otra es personal, ya que no estaba escrito para los de mi clase llegar a gobernar el país. Cuando llegué al poder, decían que todo lo que hacía era autoritario, pero yo le digo que la democracia es la esencia de mi vida".

Luego fustigó contra una elite prejuiciosa que gobernó Brasil desde" y contra "muchos periodistas que son operarios de esa élite, que dijeron barbaridades contra mí y contra mí familia, ofensas que son irreproducibles". Además advirtió que esa élite, "si sigue así, un día van a aprobar un decreto para que la parte pobre del pueblo no pueda votar. No van a poder votar los pobres, los viejos, los jóvenes, las mujeres ni ninguno que vote en su contra. No podemos aceptar expresiones del siglo pasado".

Casi al final de su intervención, Lula Da Silva destacó "el papel y el espacio extraordinario que las mujeres están conquistando en la política Brasileña", le agradeció a su esposa Marisa haberlo acompañado, desde la compresión y el apoyo durante su carrera política y pidió la ayuda de todos para "construir un Brasil donde la relación entre el hombre y la mujeres sea un tratado de igualdad, donde nadie será tratado mejor que otro en el salario y el respeto por la ciudadanía". Esta referencia tiene que ver con la estrategia que el PT puso en marcha para convencer al sector femenino, que tradicionalmente le es esquivo.

Para concluir, Lula Da Silva se comprometió a una continuidad en las acciones ya implementadas: "compañeras y compañeras, de corazón, quiero despedirlos hasta el domingo, los planes para el segundo mandato son muy grandes, las perspectivas de Brasil son muy grandes, la vida del pueblo va a mejor, la vida del pobre va a mejorar. Nosotros iremos construyendo un país donde todos puedan acceder la educación en todos los niveles".

Fuente: Eduardo Aller. Enviado Especial a San Pablo. Agencia Periodística del Mercosur (APM)

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