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Gualeguaychú cerró la frontera hacia Uruguay
Sábado 14 de octubre de 2006, por Redacción *

Desde ayer a las 14 rige el corte de ruta y bloqueo de frontera en Gualeguaychú y parcialmente en Colón, a raíz de que las Asambleas Ciudadanas Ambientales decidieron expresar de esa forma su cansancio ante la falta de respuestas por parte de ambos gobiernos nacionales y ante la inminencia de que el Banco Mundial termine avalando la presencia de las fábricas de celulosas en la región.

La respuesta ciudadana es una cabal expresión que hay que leerla en términos colectivos: Por un lado expresa el no a la licencia social para las empresas de celulosas; además interpela las acciones de ambos presidentes para buscar un espacio que genere políticas de Estado para las dos orillas pero que sean sustentables en su desarrollo; y es una clara advertencia a los organismos de crédito multilareal para que no apoyen emprendimientos por ser socialmente conflictivos y agraviantes para el estilo de vida que se ha sustentado hasta ahora.

En la ruta internacional 136, Gualeguaychú realiza un corte absoluto, impidiendo el traslado desde y hacia el Uruguay con el bloqueo del acceso al puente “General San Martín”; mientras que en Colón la medida es parcial, porque se habilita el paso al tránsito vehicular cada dos o tres horas. De todos modos, los informes de Gendarmería Nacional y los testimonios de las cabinas de peaje sobre la ruta nacional 14, coinciden en indicar que ha sido mucho el flujo de tránsito hacia Concordia, que es el único paso en Entre Ríos que no sufre inconvenientes para cruzar la frontera. De todos modos, las demoras en los trámites son más que significativas.

Las advertencias anunciadas el jueves por los gobiernos nacional y provincial, lejos de atemperar o contener los ánimos, los reavivó; por lo que el corte de ruta continuará hasta el domingo a las 18, si es que antes la Asamblea no dispone la construcción de otro escenario para su protesta.

La cobertura periodística nacional ayer tuvo al corte de ruta como uno de sus principales temas de agenda, lo que se presupone continuará todo el fin de semana largo.

Una medida previsible

La medida -previsible- afectará especialmente al comercio y al turismo, porque se realiza sobre el último fin de semana largo del año; pero es un anticipo de lo que podría ocurrir durante el verano si las autoridades son incapaces de modificar el actual escenario.

En Gualeguaychú, los dos últimos vehículos que transitaron por la ruta internacional 136 -a la altura del kilómetro 28 y en inmediaciones del ya emblemático Arroyo Verde- fueron dos camiones con patentes uruguayas: Uno con dominio MTP 1622 y otro con matrícula MTP 1724, perteneciente a la empresa Tirapú. Pero a las 14 en punto, un tractor arrastrando un acoplado de la Federación Agraria Argentina (FAA) y que llevaba una bandera blanca con la inscripción: “Este pueblo no se dejará aplastar por el capitalismo salvaje”, todo el tránsito quedó bloqueado al menos hasta el domingo a las 18; si es que antes la Asamblea no resuelve otro escenario.

Con más de setenta uniformados, Gendarmería Nacional estableció cuatro puestos clave para la seguridad: Uno en el Acceso Norte de la ciudad; el segundo en la intersección de la ruta internacional 136 hacia Pueblo General Belgrano; otro que incluye una guardia sanitaria en Arroyo Verde; y un cuarto en inmediaciones al puente internacional “General San Martín”.

A las 14:10 y bajo un sol implacable, las casi mil personas que iniciaron el corte de ruta en Gualeguaychú se abrazaron bajo un mismo canto cuando entonaron las estrofas del Himno Nacional. Nada impedirá la medida adoptada el martes pasado, ni siquiera la presión que impulsaron los gobiernos nacional y provincial al expresar públicamente que hacían responsables a los asambleístas por los daños que el corte podría generar a los intereses de la República Argentina.

“El gobierno no está en condiciones de advertir nada, porque fuimos los ciudadanos que le venimos advirtiendo al gobierno lo que iba a pasar”, sostuvo Alejandro Gahan.

Esta noche a las 20:30 se desarrollará una nueva asamblea para analizar la jornada y las posibles propuestas que se maduren de aquí al domingo.

Por su parte, la Asamblea Ambiental de Colón también bloqueó la ruta internacional 135, inscribiendo ambas medidas como una clara y contundente protesta por la voluntad de Botnia de instalar una planta procesadora de pasta de celulosa sobre el río Uruguay.

Algo más que una protesta

“Si Botnia nace, Gualeguaychú muere”, es la síntesis del concepto de la licencia social que sostiene la Asamblea para oponerse a toda presencia de emprendimientos celulósicos en la cuenca del río Uruguay y que ha generado la controversia ambiental más importante a escala planetaria que hoy enfrentan tanto los gobiernos como las empresas y los organismos multinacionales de crédito. Pero, en realidad, el conflicto expresa el desarrollo territorial por el cual los ciudadanos del hemisferio sur se oponen a que las directivas que vienen del Norte del planeta, conviertan a esta región en su basurero industrial. El monocultivo del eucaliptos que degrada la biodiversidad y atenta contra las actividades agropecuarias tradicionales, la defensa del acceso al agua potable y en quién reposa la decisión sobre el desarrollo colectivo, son variables que no pueden quedar eclipsadas por el corte de ruta, sino también una cuestión de fondo que debe solucionarse.

El cansancio y el hartazgo social, son otro componente de este corte de ruta, que trepa en su escalada de conflicto ante la impotente -a veces cómplice- mirada de los gobiernos nacionales que no han sabido o no han querido encontrar una solución superadora.

Por otro lado, la recurrente actitud agresiva de la empresa finlandesa Botnia, las flagrantes contradicciones entre el Banco Mundial y el mundo académico en la materia y los intereses económicos en juego -que cooptaron a la clase dirigente política- convirtieron a la región en un cóctel socialmente explosivo. “Si Botnia nace, Gualeguaychú muere” no es un slogan publicitario sino la certeza de miles y miles de ciudadanos que no están dispuestos a asistir a la defunción de su propio destino.

Testimonios en el corte

Para Juan Veronessi, “volver a la ruta implica decirle al mundo, pero especialmente al Banco Mundial y a Botnia, que en Gualeguaychú se acabó la paciencia y que estamos hartos de promesas. El directorio del Banco Mundial debería tomar conciencia de que si otorga estos créditos, serán los principales responsables de la crisis que se vive en la región y especialmente del malestar social”.

“Estas obras desde un principio han nacido mal, contrarias a todo derecho y violando el Estatuto del Río Uruguay y siguen construyéndose mal porque desconocen la licencia social. Nosotros, y esto lo tienen que comprender ambos gobiernos y el Banco Mundial, vivimos esta situación como una agresión, una violencia a nuestras vidas y nos encontramos en un punto de mucha desesperación”, sostuvo Veronesi en el escenario de Arroyo Verde para recordar que “la paciencia se terminó. La única solución es que Botnia se vaya de Fray Bentos”.

Al ser consultado Osvaldo Moussou sobre la lectura que deberían hacer los gobiernos al retornar Gualeguaychú al corte de ruta, dijo: “Esto es un retorno por el cansancio de los vecinos ante la inactividad del gobierno nacional. Uruguay sigue violando el Estatuto binacional y la gente dijo basta”. También adelantó que si el escenario no cambia drásticamente, los cortes de ruta seguramente continuarán por tiempo indeterminado, “hasta que las plantas de celulosas comprendan que se tienen que ir de la región”.

“Si Botnia nace, Gualeguaychú muere”, es algo más que un slogan para la Asamblea Ciudadana Ambiental, porque implica la síntesis del concepto de por qué se les niega la licencia social a estos mega emprendimientos industriales. “Ni los gobiernos ni las corporaciones financieras internacionales ni el Banco Mundial, decidirán por nosotros en materia de desarrollo territorial”, es el concepto que desde ayer anidó con más fuerza en una comunidad que está dispuesta a resistir todo avasallamiento a su calidad de vida. “Nos queda un año de muchas movilizaciones y acciones, antes de que Botnia inaugure su planta. Si los gobiernos, las empresas y el Banco Mundial no nos toman en serio, entonces los ciudadanos los responsabilizamos por la violencia social que están generando con su actitud”, sostuvieron desde la Asamblea Ciudadana para expresar el malestar y la bronca, que por ahora se expresa en un corte de ruta. En ese sentido, cuesta creer que desde ambos gobiernos, desde el directorio del Grupo Botnia y desde el Banco Mundial no se tenga la percepción de que el futuro será peor si no cambia este presente.

Fuente: Diario El Argentino de Gualeguaychú, Entre Ríos

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