Lograron un aumento del 20 por ciento
Los trabajadores telefónicos ganaron la pulseada
Martes 7 de diciembre de 2004, por Secretaría de Comunicación y Difusión *

Por Alicia Depetri. Intentaron compartir los halagos con todos sus compañeros, pero el lunes los aplausos y el festejo fueron para homenajear el compromiso y la voluntad de lucha de ese puñado de trabajadores telefónicos que durante una semana resistieron en sus puestos de trabajo, en los centros de supervisión, para garantizar las comunicaciones, demostrando a toda la sociedad que las personeras del caos no eran otras que las propias empresas, que sufrieron un rotundo fracaso al pretender instalar el miedo con la amenaza de un colapso en los servicios.

Los trabajadores que resistieron en el ya emblemático piso 9 del edificio República de Telefónica saludaban desde ln alto mientras una lluvia de papelitos tapizaba la calle Corrientes y terminaban de llegar sus compañeros que, minutos antes, habían aprobado en un plenario la propuesta de la conducción de FOETRA, Sindicato Buenos Aires, de suspender las medidas de fuerza ante el ofrecimiento de las telefónicas de otorgarles un aumento salarial del 20 por ciento.

En primera fila, frente a la entrada principal del edificio, sus familias esperaban que concluyera el trámite de un escribano público para poder abrazarlos después de varios días de mucha tensión, en los que no faltó siquiera la amenaza de desalojo por parte de un grupo de choque que logró trasponer la puerta de ingreso sin que la seguridad contratada por Telefónica se diera por enterada. Por eso, porque resistieron a las presiones y porque demostraron que las comunicaciones las manejan los trabajadores y no las empresas, se repitió la ovación cuando cada uno de ellos era levantado en andas.

Estaban dejando atrás las instancias más duras de un conflicto que se había iniciado siete días atrás con paros parciales y que se fue endureciendo por la intransigencia de las patronales, que frustraron la primera negociación convocada por el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, y ofrecieron un tibio aumento del dos o tres por ciento. “El conflicto fue un catalizador, alineó a distintos actores sociales, desde el Gobierno -que pasó a tener un rol activo a partir de comprobar la dinámica y solidez que tenemos los telefónicos- hasta los partidos de izquierda y las dos centrales sindicales, y creo que esto es un elemento político cuantitativo”, dice Claudio Marín, secretario adjunto de FOETRA y miembro de la mesa nacional de la CTA, al intentar un primer análisis del desarrollo del conflicto.

La fuerza de los trabajadores

Para Osvaldo Iadarola, secretario general del gremio, “el balance es muy positivo porque hemos conseguido un 20 por ciento de aumento y junto al movimiento obrero hemos demostrado que hay posibilidades de ir incrementando el salario en nuestro país. Es una pulseada con dos multinacionales que vienen de la década del ‘90 con un marco jurídico y político totalmente favorable a ellas”. Además del aumento, los telefónicos obtuvieron el compromiso de discutir el convenio colectivo de trabajo y la recategorización, pero también recuperaron una conquista que tiene un fuerte contenido político: “El 18 de marzo, día en que se estatizó la empresa inglesa, es el día del trabajador telefónico y vuelve a ser feriado” afirmó Marín.

Para el dirigente de la Central, si bien considera que todavía no se puede hacer un balance definitivo, el cambio de actitud en la opinión pública se empieza a dar “cuando el colapso no se produce. Nosotros dijimos que el sindicato garantizaba las comunicaciones y que las empresas eran quienes sembraban el caos y ésto, dicho con seriedad y apoyados por los hechos, dejó a las empresas sin argumento. Además, las empresas empezaron a perder cuando el viernes se decretó la conciliación obligatoria y la gente hizo como si no existiera y decidió continuar con el paro”. Asimismo, explicó que “las declaraciones del Presidente en el acto de La Matanza son otro hito fundamental en el conflicto y el remate fue la movilización programada por la CTA y la CGT que iba a convocar a miles y miles de personas”.

En el momento del agradecimiento por los apoyos recibidos, Iadarola también marcó otro hecho por lo menos curioso, que fue la adhesión del Sindicato de Rosario, enrolado en la Federación, a las medidas de su par de Buenos Aires. Es que allí ganó una lista opositora que, si bien asume en enero, motivó la participación de todos los trabajadores que decidieron saltar por sobre la decisión de su conducción. Y el tema de la participación es una constante que enorgullece a los trabajadores de FOETRA: “Todo el conflicto reafirma una metodología, que es la consulta permanente con la gente”, resaltan sus dirigentes, que pronostican una asamblea general del gremio con cuatro mil afiliados y que no tiene fecha porque no consiguen un lugar adecuado para tanta gente. Hasta entonces, las medidas de fuerza siguen suspendidas, porque será el voto directo de todos los afiliados el que pondrá el punto final a este conflicto.

Los números de las privatizadas
Por Carlos del Frade, desde Rosario.

El reclamo de los trabajadores telefónicos es justo desde lo social y necesario desde lo político. Hace casi doscientos años, Manuel Belgrano y Mariano Moreno sostuvieron que el objetivo de la política era hacer feliz al pueblo y para ello era necesario que el estado garantizara la distribución de la riqueza “descontentando” a las grandes riquezas acumuladas en “pocos individuos”.

Semejantes claves para transformar el presente forman, por ahora, parte de un mandato inconcluso. De allí que el conflicto gremial entre los telefónicos y las principales empresas que se quedaron con un servicio anteriormente estatal sirve para pensar por qué es legítima la concentración de dinero hasta el grado de obscenidad y, al mismo tiempo, se intenta satanizar la necesidad de los empleados.

Los números de Telefónica expresan que el grupo facturó durante el año pasado 7.638 pesos por minuto, mientras que Telecom, 7.239. Era indispensable el pedido de reivindicación salarial ante tremendas cifras. Pero la mayoría de los medios de comunicación prefirieron hablar de un hipotético peligro de las comunicaciones nacionales. No dijeron una sola palabra del peligro real de la continuidad de la acumulación de dineros en unos pocos. Tampoco se informó que desde su llegada a la Argentina, los gerentes de la empresa Telecom ganan tres veces más que sus colegas en Francia. Más allá del conflicto gremial se impone una necesaria discusión política sobre la riqueza en la Argentina.

Números y corrupción

Durante el año 2003, el Grupo Telefónica generó un volumen de venta de 3.914 millones de pesos anuales; 326 millones mensuales; once millones diarios; 458.333 pesos por hora y 7.638 pesos por minuto. Los trabajadores telefónicos han denunciado en los últimos meses la aparición del trabajo en negro en varias áreas del servicio. La idea de la empresa es reducir costos. Extraño objetivo si se tienen en cuenta estas cifras.

Por su parte el consorcio Telecom, también recientemente denunciado por sus propios trabajadores por su intento de multiplicar formas precarias de producción, facturó por 3.753 millones de pesos anuales; 312 millones mensuales; 10,42 millones diarios; 434.375 pesos por hora y 7.239 pesos cada sesenta segundos. La firma Telecom fue presentada como una empresa del primer mundo. Sin embargo sus gastos gerenciales la ubican en la tradición histórica de los países dependientes con altos sueldos para los ejecutivos.

Según su propio balance, las erogaciones correspondientes a honorarios por gerenciamiento y por servicios -generalmente encargados a firmas que conforman el mismo holding empresario- los porcentajes llegan hasta el 9 por ciento, tres veces más de lo que ocurre en las llamadas industrias del primer mundo.

Aquí se repite la vieja lógica de los países dependientes, donde los ejecutivos de firmas de origen extranjero tienen sueldos superiores a los aconsejados en aquellos países base, con lo que el concepto de primer mundo no deja de ser una ficción. Los números de la torta de gastos de Telecom demuestran que en "honorarios por gerenciamiento" se gasta un 6 por ciento y otro 3 por ciento está destinado a "servicios".

En una de las reuniones de accionistas, los dos directores obreros expusieron estos números y por primera vez en más de seis años de funcionamiento, fueron escuchados y atendidos por los otros dueños de la empresa que recomendaron una mayor eficacia a la hora de la adjudicación de dineros para los ejecutivos. Fue "una sensación extraña", confiaron fuentes vinculadas a los directores obreros de Telecom a este cronista. "Habíamos ganado una en el marco de una película de Wall Street en la que nunca nos habían prestado atención", sostuvieron los hombres del sindicato.


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