
Hombres, mujeres y niños mbya cortaron la ruta provincial 7, frente a la comunidad Yvy Pyta, del Valle de Cuñá Pirú. Es la primera vez que el pacífico pueblo guaraní de Misiones encabeza una medida de protesta de estas características para defender sus derechos ancestrales.
“Después de seis años de negociación con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) por la titularización de nuestra tierra, entendimos que nadie, sólo nosotros, defenderá nuestro derecho a ser propietarios de esta tierra donde viven desde hace más de 150 años nuestras familias”, remarcaron ayer en conferencia de prensa los caciques y representantes de las tres comunidades en lucha, junto a referentes del Equipo Misiones de la Pastoral Aborigen (EMIPA) y del Servicio de Paz y Justicia. Según anticiparon, el corte de ruta continuará hasta oír “una propuesta seria y respetuosa de la UNLP”. La modalidad de protesta incluyó un corte total de la ruta durante una hora y la liberación del tránsito durante quince minutos antes de la siguiente hora de corte.
Pese a la lluvia que cayó ael miércoles sobre el Valle de Cuñá Pirú, comenzaron a llegar a la zona paisanos de otras comunidades para acompañar la lucha en defensa de sus derechos.
Lejos de sus comunidades y acompañados por el segundo cacique de la aldea Catupirú, José Catri Duarte; los caciques de Kapi ’Poty, Salustiano González; de Yvy Pyta, Agustín González; y Laurito Chamorro, de Ka’aagy Poty, convocaron a una conferencia de prensa en Posadas para denunciar las presiones y maniobras por parte de representantes de la UNLP que, en junio de este año, propuso a los mbya tramitar la propiedad de sus tierras como un condominio.
Según contaron, ante la negativa de los caciques, que desde hace seis años piden ser propietarios legales, la universidad envió a dos representantes para que negociaran en forma individual con cada cacique. Entre otras cosas, según precisaron, les habrían prometido viviendas y fondos mensuales para cada comunidad. “La UNLP nos engañó, envió a los ingenieros Cavigillo y Orlando Maiola que pretendieron generar acuerdos individuales para separarnos, por eso éstos ni ningún otro funcionario de esa universidad ya no son más bienvenidos en la Valle de Cuñá Pirú”, aseguraron los caciques. En diálogo con FM Universidad, Maiola negó que haya ejercido presiones e iniciado negociaciones separadas con las comunidades.
Pero los jefes del pueblo guaraní están cansados de sentirse usados y reclaman que se hagan cumplir los derechos indígenas, reconocidos en la Constitución Nacional y convenios con organismos internacionales.
En este contexto, el cacique de Catupirú, remarcó que “ésta ya no será la lucha de tres caciques para que la UNLP le reconozca la titularidad de las tierras, porque cuando negociamos solos se nos puede presionar e incluso sobornar para que traicionemos a nuestra gente. Por eso, de ahora en más, esta será la lucha de todo del pueblo mbya, porque están violando los derechos indígenas. Si tenemos que cortar rutas, hacer denuncias públicas, ir a la Justicia o viajar a La Plata para dialogar, lo haremos”, advirtió Catri Duarte.
En cuanto a la postura del Consejo de Caciques, Duarte indicó que “no creemos que el cacique general, Lorenzo Ramos, se ponga a favor de la propuesta del condominio sino que está esperando que organicemos la lucha para poder apoyarla, estoy seguro”, aseveró. Lamentó la postura del cacique Sirilo Duarte que, en principio, había aceptado la propuesta de la UNLP, “sentimos que traicionó a su pueblo y a su comunidad, eso es muy grave”.
Hace más de 150 años que el pueblo guaraní ocupa el territorio del Valle del Cuñá Pirú. Allí desarrolla actividades de siembra, caza, pesca, recolección de hierbas imprescindibles para su medicina natural, sus propias viviendas y los elementos utilizados para la confección de sus artesanías, principal medio de subsistencia.
El predio en cuestión, ubicado en el centro de Misiones sobre la ruta provincial 7, tiene cerca de 6.500 hectáreas y le fue donado a la UNLP por la empresa Celulosa SA en 1992, con las comunidades indígenas viviendo en él.
Según indicó ayer Laurito Chamorro, de una de las comunidades que habitan este suelo, Ka’aagy Poty, “estamos pensando en nuestros hijos, en el futuro; porque necesitamos de la tierra apta y suficiente para mantener nuestra cultura así como hace 500 años atrás, si nos sacan la tierra se acaba el pueblo mbya”. En este territorio los mbya tienen, también, sus cementerios y lugares sagrados.
“La lucha por la tierra no es de una sola comunidad, cuando se logra el título de propiedad de una tierra aborigen es un logro para todo el pueblo mbya, porque para nosotros las tierras son comunitarias”, precisó Catri Duarte.
Los caciques testimoniaron sobre los muchos años que llevan como pueblo sin que sus derechos sean garantizados y respetados. De hecho, la institución principal que debería salvaguardar sus derechos es, paradójicamente, la que más los viola.
En Misiones, “el gobernador no cumple el mandato constitucional de llamar a referéndum, como se lo ordena la Constitución Provincial, para incluir los derechos indígenas en ella frente al silencio de los diputados; los niños instruidos dentro de una falsa educación bilingüe oficial son empujados sutilmente fuera de su cultura. Los mbyá guaraní, mayoría en esta provincia, hablan un guaraní que guarda grandes diferencias con el del Paraguay que es el que hablan algunos docentes, cuando otros ni siquiera hablan guaraní”, según consignaron organizaciones mbya.
Fuente: Primera Edición de Posadas, Misiones
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