
Por Mariano Vázquez. "Se nota que tienen poder y plata. Mirá la cantidad de policía que hay, son un ejército". Y fue así, no se equivocaba uno de los trabajadores despedidos, cuando afirmaba que la compañía del neumático tiene poder y plata para convertir al predio de Llavallol en un fuerte militar y, además, para que ni una línea ni una imagen ni una voz se filtrara en los medios masivos de comunicación sobre el paro de actividades y la movilización que ayer realizaron los trabajadores para exigir la reincorporación de los 58 despedidos. Los cuales decidirán hoy, en una asamblea, la puesta en marcha de nuevas medidas hasta lograr que la empresa cumpla con las leyes argentinas.
El acatamiento al paro fue total. Los trabajadores de la multinacional de origen japonés paralizaron la planta de Llavallol, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. Los tres turnos de trabajo de la fábrica se plegaron sin fisuras a esta medida convocada por la asamblea de trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA-CTA). Una compacta columna de unos doscientos metros caminó junto a los despedidos y a sus familias, alrededor de la empresa. Ataviados con sus ropas de trabajo azules, los operarios encabezaron la caminata. Se observaban carteles con la leyenda: “94 familias en la calle”, ¿entenderán los directivos de esta multinacional lo que esto implica?
Frente a un nutrido despliegue policial de hombres, armamento y móviles de todo tipo y color -incluso el cuerpo de bomberos aguardaba “el incendio”- en el interior y el exterior del predio, sobre la avenida Antartida Argentina, la calle que separa a la sede del SUTNA del predio de la fábrica, se comenzaron a concentrar los manifestantes. Sobre una camioneta se improvisó -con esa naturalidad de las luchas genuinas- el acto de inicio previo a la movilización.
“Esto demuestra que esta empresa tiene mucha plata”, dijo a ACTA uno de los operarios despedidos, que observaba, apoyado sobre las vallas colocadas por las fuerzas de seguridad, cómo en el interior del predio se parapetaban como para defender un bastión en litigio, mientras él sólo espera poder reincorporarse al sector de armado de cubiertas del cual fue injustamente separado el 5 de enero último. Su esposa y sus cuatro hijos, así lo sueñan. Es el sueño colectivo del trabajo digno. Un sueño que anida en cada casa argentina.
La medida de fuerza se desarrolló en un clima de tranquilidad y con el apoyo total de la CTA y de numerosas organizaciones sociales y políticas que se solidarizaron con las decisiones que viene tomando el gremio. De hecho, la Central realizó pintadas en las 16 terminales de Bridgestone-Firestone de Capital Federal y también en el conurbano bonaerense. En respuesta, la empresa amenazó con iniciar una causa judicial por daños y perjuicios contra la CTA.
A las 17 Pedro Wasiejko, titular del SUTNA, sobre la caja de una camioneta, como espontáneo escenario, hizo un racconto de la evolución del conflicto desde sus inicios en diciembre del año pasado. Al principio, la multinacional negaba la revisión de su postura y se negaba a reconsiderar la situación de los obreros despedidos. Por eso, Wasiejko se refirió a la importancia que tiene “después de 10 meses, hacerle modificar a una multinacional su negativa a reincorporar a los despedidos. Hacerle modificar esa actitud. Para los trabajadores, tanto de adentro como afuera de la fábrica, fue vivido como una alegría muy grande. Sabemos que esto no resuelve la situación, porque nosotros pretendemos que los despedidos que quieran ingresar a trabajar deben hacerlo y la empresa debe aceptarlos. Por eso tomamos la decisión de seguir adelante con las medidas, y la asamblea de trabajadores dio el aval al sindicato para tomar la medida cuando lo disponga: esto es lo que estamos haciendo hoy (por el jueves 9 de septiembre) y por eso la fábrica está paralizada”.
“Este sindicato no abandona a nadie, y los trabajadores decidirán en conjunto hasta donde da la fuerza para seguir peleando”, afirmó el dirigente del neumático y ratificó que “cuando tomamos la decisión ponemos todo lo que hay y lo que no hay, lo ponemos sobre la mesa. Queremos resolver este tema y, sabemos que es posible”. Al cierre de esta edición se estaba realizando una asamblea de trabajadores en la sede del SUTNA para decidir los pasos a seguir.
En referencia a la situación jurídica y legal, indicó: “Nosotros hemos respetado toda la legislación vigente, los contratos y los convenios firmados. Por eso, exigimos a los ministerios de Trabajo nacional y provincial que tomen una participación más activa en este tema. El Estado debe ejercer el poder que le corresponde para equilibrar estas situaciones para el lado de los trabajadores cuando discuten con una multinacional que no respeta lo que tiene firmado y no respeta las resoluciones de los ministerios”. Y remató: “La empresa firmó voluntariamente un convenio, nadie la obligó y, por eso, vamos a ejercitar todos nuestros derechos como corresponde”.
También exigió que la justicia cumpla su tarea: “Que se ponga en su lugar, porque tenemos más de 60 causas en los tribunales de Lomas, de Quilmes y La Matanza”. Y azuzó Wasiejko. “Los jueces la miran desde arriba pensando que no es un tema de ellos y que se va arreglar mágicamente”.
Luego, el secretario general de la CTA, Víctor De Gennaro, manifestó “el respeto y la profunda admiración que los trabajadores de Firestone tienen ganado a lo largo de cada día de lucha y organización en todos nosotros” y sostuvo que el objetivo de la Bridgestone-Firestone es “quebrar la voluntad organizada y conducir el sindicato. Y mal que le pese a ellos, Pedro Wasiejko fue electo secretario general de todos los trabajadores del neumático por voto directo”.
“Lo que no pueden construir ni debatir en democracia, quieren quebrarlo con autoritarismo”, señaló De Gennaro y llamó a “no subestimar al enemigo porque el que subestima al enemigo también puede subestimar lo propio. Aquellos que son capaces, día a día de cagarse en las decisiones legales y jurídicas de la provincia de Buenos Aires y de la Nación, no pueden ser subestimados, porque se enriquecen a costa de nuestro esfuerzo. Pero así como no hay que subestimarlos a ellos, tampoco hay que subestimarnos a nosotros mismos. Estos señores subestimaron a nuestros compañeros y había uno que venía con la idea de cerrar, echar trabajadores, pero el señor Mesidoro se tuvo que ir repudiado por los trabajadores y derrotado por la fuerza organizada”.
“La fortaleza son los compañeros que hoy pararon por los despedidos, que fueron capaces de frenar cualquier apriete y están hoy (por el 9 de septiembre) acompañándonos”, dijo el titular de la CTA, y recordó que la exigencia de respeto a la leyes laborales argentinas y la reincorporación de los 58 despedidos. Y pegó: “En pleno conflicto nos enteramos que los tenemos que subsidiar, ahora están pidiendo subsidios para tener alimentación de energía porque dicen que están sufriendo la crisis”.
Un pasacalle en Llavallol dice sin eufemismos: “Sres. del Directorio de Bridgestone, estaremos hasta el final porque creemos en la justicia y no en las coimas”. Firmado: Los despedidos.
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