
Rodolfo Benito Valenciano, presidente de la Fundación Sindical de Estudios y miembro de la comisión ejecutiva confederal de Comisiones Obreras de España (CCOO), participó en la Argentina de la presentación de la Revista de Derecho Social Latinoamérica que ha lanzado el Observatorio de Derecho Social de la CTA. A continuación reproducimos la entrevista realizada en exclusiva por ACTA.
¿De qué se trata esta relación entre globalización y sindicatos?
Se trata fundamentalmente de universalizar la acción sindical para hacer frente a los nuevos retos que enfrentan los trabajadores en cuanto a la globalización e internacionalización de una parte de las empresas y la descentralización productiva. Estos retos tienen que ver con un mundo en el que el empleo se desregula y se precariza cada vez más. De no poner remedio, esto llevará al empobrecimiento de una parte importante de los trabajadores. Ante eso el sindicalismo tiene que actuar con mucha capacidad de iniciativa y de propuesta. Tiene, también, que renunciar a posiciones defensivas para empezar a trabajar a la ofensiva y eso requiere de la movilización de las ideas, que creo que es la más importante, porque las ideas son propuestas sobre cómo entendemos la globalización.
¿Cómo ve la creación de la Central Sindical Internacional, que se formó la semana pasada?
Creo que es muy esperanzador que traslademos al conjunto de los trabajadores a nivel mundial y al conjunto de la sociedad que el sindicalismo a nivel internacional ha sido capaz de ponerse de acuerdo en una única central sindical. A partir de ahí, se podrá abordar los grandes retos que tienen que ver con la defensa de los derechos humanos y la libertad sindical allí donde no existe y poner freno a la discriminación de la mujer y a la explotación infantil. Ese nivel de coordinación que vamos a tener nos va a permitir también enfrentarnos a retos que tienen que ver con las instituciones económicas internacionales, los desatinos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El sindicalismo con una sola voz es un paso estratégico en un mundo en el que las desigualdades siguen creciendo; en el que 5.000 millones de habitantes de los 6 mil que somos, vive con el 20% del producto bruto mundial, mientras que los otros mil millones viven con el 80% restante.
Recién mencionó la falta de libertad sindical, ¿cómo ve que no se otorgue la personería gremial de la Central de los Trabajadores de la Argentina?
He seguido muy de cerca la actividad de la CTA y resulta incomprensible que una central sindical tan representativa entre los trabajadores no tenga consideración de organización sindical de carácter nacional. Esto tiene que cambiar, porque si eso no ocurre, es una libertad sindical mutilada. En la CTA son los trabajadores los que se adhieren voluntariamente y es la CTA la que representa a un muy buen número de ellos en toda la Argentina. En ése sentido, se va a imponer el espacio que la CTA ya se ha ganado con su compromiso, su lucha y su capacidad de negociación y acuerdo. Por eso se tiene que dar la personería gremial: porque se la ha ganado y nadie tiene que otorgarle legalidad.
¿Cuál es su opinión sobre los desafíos de la clase trabajadora en Españaa y Argentina, tniendo en cuenta la fuerte presencia de capitales españoles en nuestro país?
Los grandes desafíos de la clase obrera española y argentina tienen que ver con los grandes desafíos de la clase obrera mundial. Sólo vamos a defender los derechos que tenemos si los hacemos extensibles a los demás. Por tanto hay que ir a una política de globalización de los derechos. Eso significa más y mejor empleo y mayor nivel de protección social. Hay que hablar de un estado de bienestar, de modelos sociales avanzados y no de políticas de beneficencia, planteadas única y exclusivamente hacia los sectores más excluidos.
Entonces, ¿qué vínculos se podrían establecer específicamente en términos de estructuras sindicales, en cuanto a los movimientos de capital entre España y la Argentina?
Considero que eso tiene que entrar de lleno con las multinacionales y que la organización de los trabajadores tiene que ser flexible y estar muy al tanto de las estrategias organizativas de las empresas. Yo quiero un sindicato que influya en quien toma las decisiones y no se quede en un mero negociador de las consecuencias de las decisiones que otros toman. Por eso, para influir en quien decide, se tiene que dotar de estructuras flexibles que permitan, por ejemplo en las empresas multinacionales, establecer coordinadoras entre los distintos frentes de los distintos países, para poner en común elementos centrales. Se han cambiado las formas de producir, la titularidad de las empresas; se difumina el propio papel del empresario como tal que antes percibíamos; estamos hablando de sociedades de capital de riesgo, es decir, de fondos de inversiones. Estos son conceptos distintos que teníamos hace 10 o 15 años. Ante eso el sindicalismo tiene que actuar.
La CTA reconoce la afiliación directa, ¿cuál es la postura de los sindicatos en España, respecto del fenómeno de la inmigración y cómo piensa que debería tratarse esta cuestión en nuestro país?
Este es un debate que transversaliza Europa desde un punto de vista social, económico y político. Por eso es un tema prioritario en la agenda de la Unión Europea y requiere, en primer lugar, que la Unión Europea tenga una política común sobre inmigración. Ningún país por sí sólo tiene capacidad de respuesta a los procesos migratorios. Además hay varias razones que lo explican: las fuentes y los problemas referidos a la desigualdad. En África se dedica un dólar por cada mil habitantes a investigación y desarrollo, mientras que en Europa se dedican 217 dólares por cada mil habitantes. Además, el peso que tiene la agricultura en el producto interior bruto es de un 32 % en el tercer mundo, y en los países más desarrollados es de un 2%.
Estamos ante un efecto huida: los flujos migratorios huyen de la pobreza y la miseria. Se trata de verdaderos desplazamientos poblacionales. Detrás de un inmigrante ilegal hay un empresario que lo explota. Hay que discutir a fondo la inmigración y hacer políticas preactivas en los países de origen con sus economías sumergidas. Y hablar luego de inversión. Pero no de la inversión de proyectos de beneficencia. Los países menos desarrollados requieren inversiones económicas y menos lazos con las deudas que tienen, si realmente queremos hacer frente a los problemas de desigualdad.
¿Cuál es su balance sobre su visita a nuestro país?
Es un balance muy positivo, he tenido la oportunidad de charlar con la dirección de la CTA, informándome de la realidad sindical, social y económica en Argentina. Por último, quiero destacar que he participado y con enorme satisfacción a la creación de una editorial de derecho socio-laboral y teoría crítica sobre el derecho de trabajo, reflexión y estudio. El que se haya presentado el primer número realizado aquí en Argentina, con gente de la universidad del campo del laboralismo y la investigación, que aporta mucha sabiduría al propio hecho sindical desde su reflexión sociolaboral, es un dato muy importante que puede aportar cosas de gran valor para el propio movimiento sindical.
Redacción
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