
El periodista y escritor Sergio Ciancaglini asegura que los grandes medios están en decadencia y se transformaron en “mentiras institucionalizadas” con intereses concretos. Ahora, los movimientos sociales están mostrando nuevas formas de comunicación y cómo se puede pensar distinto. Con estas ideas, Ciancaglini presentó el martes pasado el libro de la Lavaca “El fin del periodismo y otras buenas noticias” en la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA).
Romper con los esquemas que plantea el capitalismo mediático y animarse a descubrir el potencial que cada uno tiene para proyectar nuevas formas de comunicación. Esta es la idea fuerza que dejó en danza en la mente de más de 30 personas que participaron el martes pasado de la charla que planteó el periodista y escritor Sergio Ciancaglini, quien fue invitado por la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA) para la presentación del libro de la Lavaca “El fin del periodismo y otras buenas noticias”.
Se trata del tercer libro de la cooperativa de Lavaca, formada por un grupo de periodistas porteños, que contiene un análisis sobre cuáles son los nuevos medios sociales de comunicación y la decadencia de los grandes medios que se transformaron en “mentiras institucionalizadas”. En estos términos, Ciancaglini, quien es ex editor de los diarios La Razón, Página 12 y Clarín y, dos veces ganador del premio Rey de España de prensa escrita, otorgado por la Agencia EFE y la Agencia de Cooperación Iberoamericana, dialogó con primerafuente:
¿Cuál es la crisis del capitalismo mediático que se vive en la actualidad?
Hay una crisis del capitalismo mediático que está dada por los medios de comunicación que trastornaron su sentido y se trasformaron en actores que juegan a favor de intereses concretos. Ya no están entre la información y el público, sino que su negocio es lo que no informan. Y en algunos casos funcionan como mecanismos de extorsión: hay gente que paga a los medios para que no salga publicado algo que los perjudica.
Hay una decadencia general del periodismo y una mediocridad que se percibe en los medios. Desde el punto de vista empresario, los medios dejaron de ser empresas periodísticas y pasaron a formar parte de un negocio mucho más amplio, por ejemplo petroleras o telefónicas son dueñas de diarios o radios.
¿Cuáles son los nuevos medios sociales de comunicación?
Reflejan cómo la sociedad encara sus propios modos, estilos y formas de comunicar lo que le ocurre. Si la sociedad se queda esperando que los llamados “medios masivos” lo hagan, eso no va a ocurrir y si ocurre, lo harán de una forma distorsionada. Cuando uno ve los ejemplos de las fábricas recuperadas, la asamblea de Gualeguaychú, la movilización de la comunidad de Esquel contra la minería, familiares de Cromañón, constatamos que no se quedaron esperando que los medios -cada vez menos creíbles- informen sobres sus realidades.
Los grandes diarios son leídos por una ínfima cantidad de personas en relación a la población del país. La sociedad tiene un criterio más crítico de los medios, se distanció naturalmente de ellos y generan sus propios medios de comunicación.
El libro también contiene una guía de unos 200 nuevos medios sociales de comunicación como casos testigos del fenómeno. Se trata de radios comunitarias, periódicos barriales, páginas de internet, publicaciones indígenas, entre otros. En esa lista, primerafuente, el portal de noticias de la Asociación de Prensa de Tucumán, también figura como un ejemplo de los medios que reflejan la realidad desde la libertad de expresión y el compromiso social.
¿Cómo se redefine el rol del periodismo en medio de este fenómeno social?
Una frase dice que: “El periodismo debería contentarse con recuperar su alto rol de escribano honesto de los acontecimientos que ocurren”. Hay que buscar lo mejor de la subjetividad y no una falsa objetividad porque sino parecemos científicos que analizan hechos.
En un contexto de precarización laboral, como el de Tucumán ¿cómo hacen los trabajadores de prensa para generar sus propios proyectos de comunicación?
No tengo la menor idea. Pero procuro no tener idea para empezar a pensar. La primera barrera es el modo en que el poder nos hizo creer que no podemos hacer las cosas. Pero esto es mentira. Con tantos cambios que ocurren, lo primero es analizar cuáles son todas las posibilidades, grietas y fortalezas para encarar un proyecto. Uno tiene que armar un esquema para encontrar soluciones, se trata de una liberación de la imaginación para pensar qué se puede hacer. Muchos movimientos sociales se formaron desde la desocupación y la precarización. La base es tener ganas de hacerlo. No hay una receta única, cada grupo la tiene que descubrir la propia.
¿Cuál es el mensaje a través de este nuevo libro?
La invitación es a pensar que existe una posibilidad de comunicación honesta, sincera, divertida, interesante para los lectores y liberada de moldes pensamientos y acciones que impusieron a la comunicación. Descubrimos que hay gente que no lee los diarios ni ve la tele “masiva” y se dedica a generar una nueva comunicación. Los movimientos sociales están mostrando esa nueva comunicación y cómo se puede pensar distinto. Hoy, las empresas tienen a periodistas asalariados para que mientan sistemáticamente y ejerzan la obediencia debida..
¿Los grupos sociales están descubriendo su propio poder?
Habría que cambiar el significado de la palabra poder. El poder como sustantivo e idea de dominación lo tienen los políticos, como verbo significa acción y que para ello no se depende de ese otro poder que sólo ejerce dominio sobre los demás. Estas formas de tiranía (de cómo pienso, visto y vivo) está en contra de la misma gente. Núcleos de personas que están mostrando nuevas formas de democracia.
Informe: Primerafuente, Portal de noticias de la Asociación de Prensa de Tucumán (APT-CTA)
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