
Guillermo Carrera, está por pisar los 40 años y trabajó casi la mitad de su vida como operario de la fábrica Ford, en la localidad bonaerense de General Pacheco. Luego de ser electo secretario gremial de la CTA Regional Tigre la empresa decidió despedirlo. Se iniciaron las acciones legales y comienza una campaña de toda la Central por su reincorporación.
Carrera es padre de dos hijas, una de 17 años y otra de apenas 13. Ambas nacieron de la unión con Roxana, su mujer de toda la vida, con quién soñó un futuro sobre la base del trabajo y del esfuerzo cotidiano. Pero Guillermo tenía bien en claro que a sus hijas, además de la educación escolar tradicional, debía enseñarles los valores de la solidaridad, la libertad y la defensa de la dignidad de la clase trabajadora.
Y fue así que hace más de un lustro comenzó a participar en forma activa en la Central de Trabajadores de la Argentina. Primero, en la consolidación de la CTA regional Tigre y más tarde en la Central a nivel provincial.
Por eso no es todo. Junto a sus compañeros de la empresa Ford de Pacheco se animó a enarbolar la bandera de la libertad y democracia sindical y denunciar la discriminación laboral, en especial para que las mujeres trabajadoras tengan el mismo status que los hombres.
Esa actividad gremial le valió el respeto de sus compañeros, quienes no dudaron en apoyarlo y votarlo como secretario Gremial de la CTA de Tigre.
Y la respuesta patronal no se hizo esperar. Los directivos de la multinacional decidieron enviarle el telegrama de despido y dejarlo sin trabajo y sin derecho a defensa.
Si bien la persecución ideológica sobre Carrera era cada vez más notable y evidente, fue la denuncia por discriminación contra el personal de limpieza -en su mayoría integrado por mujeres- la que originó su despido.
Es que la empresa Ford, en su proceso de reestructuración de personal, comenzó a tomar a los trabajadores que en la década del 90 habían ingresado a la fábrica a través de empresas tercerizadas. Pero con una salvedad: las mujeres del sector de limpieza debían quedar afuera.
En ese contexto, la CTA de Tigre montó un programa de defensa de las trabajadoras y reclamó a los directivos que las convoque y las incluya en su planilla de empleadas al igual que el resto de los operarios.
Este reclamo de Carrera y la CTA fue también denunciado por distintos organismos sindicales internacionales, que comenzaron a interiorizarse en el tema y a denunciarlo en todos los foros. Quizás esto último haya sido la gota que colmó la paciencia de los empresarios de la Ford, quienes finalmente no dudaron en despedirlo y, como si eso no bastara, le impidieron el ingreso a la fábrica y el contacto con sus compañeros.
Sin embargo, Carrera ya ha recibido la solidaridad de los operarios de la planta, quienes salieron a la calle a solidarizarse y a reclamar su inmediata reincorporación. Además, junto al equipo del Departamento Jurídico de la CTA comenzó las acciones legales y se preparan nuevas actividades para denunciar a la Ford, “empresa que no sólo no respeta la libertad de organizarse sindicalmente, sino que también arrastra una historia de traición y entrega de sus trabajadores en tiempos de la dictadura militar”, según explicaron los representantes de la Central.
Corresponsalía Buenos Aires
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