
El V Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por Madres de Plaza de Mayo contó con aportes de especialistas locales. El jueves 16 de noviembre la marcha de las Madres de Plaza de Mayo adquirió características especiales al coincidir con la inauguración del V Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la asociación de las Madres y su Universidad Popular.
En el acto inaugural del evento internacional, que contó con cinco mil participantes, Hebe Bonafini entre otras cosas dijo “...estamos preparadas para inaugurar el Encuentro de Salud Mental y Derechos Humanos. Siempre queremos hacerlo en la Plaza porque este es nuestro bastión, y porque desde ahí nos conocen. Este año hay muchísimas más personas que el año pasado. Muchísimas más mesas. Y disculpen, porque algunos se quejan por no poder ir a todas las mesas. Y bueno... hay mucha gente que participa y nos manda trabajos, y queremos respetar a toda esa gente”.
Entre los trabajos presentados se contó con tres que llegaron desde Villa María. Aquellos que integraban la mesa “Miedo, democracia y sociedad” desarrollada el día sábado 18 en uno de los lugares más amplio dispuestos para el encuentro. Allí expusieron Fernando Ceballos, Gabriela Naselli y Jesús Chirino de la CTA villamariense.
El primero de los profesionales villamarienses expuso acerca del trabajo como herramienta de subjetividad disciplinaria. Ceballos habló acerca del miedo a la pérdida de la vida social que habita al sujeto que enfrenta el riesgo de quedar fuera del aparato productivo, sin actividad económica socialmente reconocida. Trazó un hilo conductor entre el miedo a la pérdida de la vida individual en los años de dictadura y el uso, en la actualidad, de ciertas formas de gestión propias de una concepción neoliberal de la sociedad. Así abordó la generación de la incertidumbre de los trabajadores como técnica de disciplinamiento del sujeto. En esa línea se aportaron datos acerca de la realidad de los trabajadores en diferentes ámbitos, tanto en el mundo de las empresas privadas como de los organismos estatales. En este punto coincidió con lo expuesto por Chirino quien presentó el caso de la precarización laboral en el municipio de Villa María donde un alto porcentaje (alrededor del 60%) de los trabajadores cumple funciones bajo la figura de contratados por tareas eventuales o “prestadores de servicio” (facturantes).
Chirino, ante el numeroso público, inició su ponencia haciendo pie en el documento producido recientemente por la Asociación de Abogados Laboralistas de la Argentina. En esa declaración, aprobada en la localidad de Huerta Grande, la mencionada entidad sostiene que “si la estabilidad laboral es una exigencia de la condición humana, entonces también es un derecho humano, tutelado por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos”.
Partiendo de este concepto y del entendimiento que para todo individuo que vive en esta sociedad, el trabajo es un soporte privilegiado de inscripción en la estructura social, el disertante se lanzó por un camino lógico que lo llevó a pensar las consecuencias de vivir una relación laboral inestable con el Estado. Organización ésta que debería asegurar el ejercicio de los derechos y no generar la naturalización de las relaciones laborales precarias, e injustas, como forma de empleo público. También reflexionó acerca de cómo esa realidad atraviesa las prácticas profesionales y, a la vez, ante el riesgo permanente de perder el puesto de trabajo genera un miedo que dificulta las prácticas científicas de los trabajadores calificados. Esto último se explica, dijo, por la necesidad de innovación que demanda la práctica de la ciencia.
Un trabajador conciente de la falta de protección que proporciona su relación laboral inestable difícilmente puede asumir los compromisos que superen la inmediatez de las urgencias. Así como no puede construir un “plan de vida” por la incertidumbre laboral en la que se encuentra inmerso, también ve dificultada las posibilidades de planificar intervenciones profesionales a mediano o largo plazo. Por otra parte, y desde el trabajo de investigación realizado por el Centro de Investigaciones del INESCER, explicó cómo un trabajador que vive en la incertidumbre, por la falta de estabilidad, termina entendiendo que los límites que debe respetar en su actividad, para no perder su trabajo, no sólo están fijados por la legalidad o la ética, sino también por los “deberes” establecidos por el funcionario de turno. Esto último, hay que aclarar, es algo que no suele estar muy definido como tampoco necesariamente establecido a partir de criterios razonables o científicos.
Entonces el trabajador vive limitado en su accionar para no romper estos últimos límites, dado que hacerlo pondría en riesgo su continuidad laboral. Es decir, en el miedo de no ir más allá de lo permitido por quien decide si continuará trabajando. En esta situación y por la dificultad de reclamar por sus derechos y modificar la relación laboral, el trabajador suele terminar identificándose con quienes son responsables de la precarización, cuestión que repercute en la relación con el contribuyente y con sus propios compañeros de trabajo.
También se comentó que los trabajadores, bajo una relación laboral que los violenta, y las “obligaciones” extralaborales que se le suele imponer como la asistencia a reuniones políticas, contribuyen a la construcción de aparatos políticos que integran los partidos políticos. Desde ese razonamiento no resulta ilógico, se dijo, sospechar que el modelo vincular establecido en las relaciones laborales, impregnado de miedo, se traslada a las estructurass de los partidos. Cuestión que desemboca en el gran interrogante acerca de algunas formas en las que nuestra sociedad construye la participación en democracia.
Luego participó de la mesa la licenciada Naselli, quien expuso acerca de los miedos en los ámbitos escolares y las cosas “no dichas” en el sistema escolar. En los miedos que manifiestan los niños cuando los escuchamos y cómo esto se relaciona con transmisión intergeneracional del miedo en los ámbitos educacionales y en la sociedad general. La disertación de la psicóloga impulsó el rico debate que se dio con los asistentes entre los que se contaban representantes de varias provincias argentinas y de países latinoamericanos.
Fuente: Diario del Centro de País, Villa María, Córdoba.
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