Leonardo Boff en Argentina
Bajo las cenizas
Lunes 4 de diciembre de 2006, por Verona Demaestri *

Tras doce años de ausencia en el país, el brasileño Leonardo Boff, referente de la Teología de la Liberación , esbozó su diagnóstico y sus propuestas frente a la agenda neoliberal, la ecología, el medio ambiente, el cuidado de la Tierra. “Tal vez la crisis más grande de hoy es la crisis de sensibilidad. La sensibilidad está cubierta de cenizas por un exceso de racionalidad instrumental-analítica, con una visión utilitarista. No somos Sapiens sapiens, somos Sapiens demens demens”.

Foto: Carolina Balderrama del Centro Nueva Tierra.

Leonardo Boff tiene la rara cualidad de achicar los espacios; los vuelve familiares y cómodos, cálidos y aprehensibles. Así lo hizo por ejemplo, aquella tarde del día en que fueron trasladados los restos de Carlos Cajade, cuando en el Hotel Bauen recuperado por sus trabajadores, acercó su silla solitaria en el panel para aproximarse al público y convertirlo en interlocutor. Retomaba la charla, invitado por el Centro Nueva Tierra, tras doce años de ausencia en Argentina. Charla que tendría su segundo capítulo al día siguiente en el Centro Cultural Plaza Defensa, ambos en Capital Federal.

Leonardo Boff no habla, discurre. Y discurrió sobre temas difíciles que también, volvió aprehensibles: el neoliberalismo, la ética, la justicia y la solidaridad, la ecología, la juventud, hoy y mañana, presente y futuro...

Nació en Concordia, Santa Catarina, Brasil. Cursó estudios de Filosofía y Teología. Fue uno de los grandes impulsores de la Teología de la Liberación , originada a fines de los ’60. Aquella que practicó el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Aquella que disparó declaraciones tan opuestas como: “El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo es sin duda un movimiento religioso, con una admirable disposición de entrega, es también una lección de compromiso y, en muchos casos, de heroísmo” (Arzobispo Eduardo Pironio, 20-2-72). O: "Hoy los agitadores más peligrosos son los Sacerdotes del Tercer Mundo, especialmente los de extrema izquierda" (Brigadier Eliseo Ruiz, Jefe de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto. La Razón 1-10-70). O: "Los Sacerdotes para el Tercer Mundo pagan con la marginación de la Iglesia y con la persecución política su esfuerzo por hacer creíble el cristianismo" (Paolo Pombeni, Il regno 9-70).

Para mediados de los ’80, el cardenal Joseph Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, lo sentenció a un "silencio obsequioso". Frente a una advertencia de la Congregación para la Doctrina de la Fé , Boff se fue de la Orden de Frailes Menores a la que él pertenecía. Desde entonces escribió más de 60 libros y es asesor de movimientos populares como los Sin Tierra de Brasil y las comunidades Eclesiales de Base.

"Si no decimos el pan nuestro con el padre nuestro, no podemos decir Amen. El capitalismo está en la fase pre humana, es la política del chimpancé". La frase es sólo un botón de muestra de las que, a continuación, reseñamos de ambas charlas.

Neoliberalismo: La política del chimpancé

"Si hoy realmente los que se dicen católicos en la Argentina pusieran todas sus tierras en común, todas sus casas en común, no habría necesidad de reforma agraria, no habría necesidad de construir una sola casa (...) No quiero pertenecer a una Iglesia que sea garantía sagrada de un orden injusto", había dicho Carlos Mugica en 1973.

Treinta y tres años después, Leonardo Boff lo dice con otras palabras: "Sentarnos todos a la mesa supone luchar contra todos los que creen que la mesa es de ellos, de unos pocos. Creo que respecto a los que deben comer estamos aquí de acuerdo. El tema es que hay un combate afuera, en términos ideológicos, políticos, religiosos... Sabemos perfectamente que hay muchos católicos que no piensan como nosotros. La gran parte de la humanidad, es sufriente y hambrienta. Dios no ha dividido la tierra, es un bien colectivo para todo el mundo. (...) El capitalismo no ama personas, ama músculos, ama la inteligencia, pero no a la persona. Hay que ser un consumidor, un productor. Y gran parte de la humanidad no cuenta.

"Sería arrogante decir que tengo la solución al neoliberalismo. Hace 200 años que muchos como Marx se están ocupando. El neoliberalismo es el capitalismo en versión planetaria. El neoliberalismo es su ideología política. ¿Cómo suplantar un monstruo cuyos tentáculos cubrieron toda la Tierra ? Este sistema cubre 1.6 mil millones de personas, pero somos 6 mil millones: para gran parte de la humanidad este sistema es malo. Para unos, un infierno; para otros, un purgatorio. Nosotros estamos en el epicentro de una crisis que lejos de ser pasajera, es global y estructural".

Depredación mundial: pequeño compendio de pecados capitales

"Buscamos alternativas al sistema mundial. El paradigma de producción, de consumo, modifica la relación con la naturaleza y no permite que se mantenga un horizonte de esperanza posible. De alguna manera estamos condenados a pensar eso. Porque, o pensamos juntos esto o vamos al encuentro de lo peor.

“El ser humano no fue necesario para que la Tierra organice su complejidad. Apareció como un ser altamente peligroso y se comportó más bien como el Satán de la Tierra , que como el jardinero del Jardín del Edén. Por otra parte, es el único ser complejo, portador de conciencia, de amorosidad, de responsabilidad, de cuidado, que está llamado a ser el guardián de todos los seres.

“Esa ecología ambiental, que entiende al ser humano junto con los demás, es necesaria. Pero la condición judeo-cristiana ha favorecido una visión antropocéntrica. Todos los problemas culturales, políticos y económicos están interconectados y tenemos que buscar soluciones que involucren todo.

“La globalización es una occidentalización del mundo. Y, desde lo cultural, una hamburguerización del mundo. Este pensamiento único pasa por encima a la naturaleza y al ser humano.

“Este sistema vive en dos ilusiones: Que los recursos son infinitos. Y la Tierra como planeta es pequeña, muchos recursos no son renovables, el bien natural más escaso es el agua potable: quien controla el agua controla la vida y quien controla la vida tiene poder.

“La otra ilusión: Pensar que se puede sostener este crecimiento -yo no lo llamo desarrollo- a futuro... la Tierra no aguanta. Pero no basta con decir esto, entonces viene el problema de la alternativa. El neoliberalismo es la fase más avanzada del capitalismo. El problema es global, la solución tiene que ser global".


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*Integrante del Foro de Comunicación de La Plata, Berisso y Ensenada.

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