
Los pilares esenciales sobre los que se deben trabajar para erradicar la violencia de los estadios de fútbol, la irrupción de las empresas multinacionales, su quasi equiparación con las principales organizaciones de este deporte en el país y el mundo y las responsabilidades que les caben a los diferentes estamentos -y sus correspondientes actores-, fueron algunos de los temas abordados por el árbitro internacional Horacio Elizondo durante su visita a la ciudad cordobesa de La Carlota, invitado por la delegación del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (Cispren-CTA).
En el primer caso, consideró que por lo menos son dos los cambios que deben operarse para erradicar la violencia del fútbol argentino: un cambio de naturaleza cultural y el otro, de tipo estructural. “Se vive a un ritmo violento, más que acelerado... Hoy nos toca vivir en este mundo”, reflexionó, sobre este problema fuertemente instalado en la sociedad argentina y en el fútbol en particular, como es el caso de la violencia en los estadios y que volvió a emerger en los últimos tiempos con singular virulencia.
Luego agregó que “es nuestra cultura la que debemos cambiar. El silencio y el miedo paralizan”, opinando que el segundo “y la valentía van de la mano”, reclamando esto último como conducta para denunciar los hechos de violencia y sus autores.
También fue crítico respecto de las conductas de los diferentes actores de esta historia, apuntando que “cada uno vive cuidando sus propios intereses”, en lugar de asumir esta disciplina deportiva como “un bien común”.
Se lamentó que los denominados “barrabravas” hayan alcanzado el grado de trascendencia que tienen, opinando que “más allá de los dirigentes surge de nosotros un malestar, pero no un cambio”.
No se abstuvo de analizar el rol de la dirigencia y particularmente el de la emblemática y controvertida figura de Julio Humberto Grondona -titular de AFA-. Sobre si el alejamiento del también vicepresidente de la FIFA sería una solución, prefirió abordar la cuestión desde lo estructural. En tal sentido sostuvo que “lo que necesita la Argentina es un cambio de estructura y no de hombres”.
Consultado sobre si el fútbol en el país se encuentra “en terapia intensiva”, Elizondo lo admitió, para considerar posteriormente que “me encantaría tener la solución del problema”. “Hoy vemos que tienen (los dirigentes) al fútbol con una enfermedad y no saben como curarla”, remató.
Para comenzar a entender la introducción de las empresas privadas en el fútbol quizás sea conveniente prestar atención a la caracterización que puede hacerse hoy de la competencia local la que se define como “uno de los torneos más importantes del mundo” y que, consecuentemente, despierta un enorme interés en propios y extraños o, para ser precisos, extranjeros.
En ese sentido admitió que “el sector privado hace sus negocios”, pero diferenció el local del europeo en que este “hace negocios para el beneficio de todos”. No tuvo reparos en definir a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) como “una de las grandes multinacionales que más factura en el mundo”. Después subrayó: “la FIFA en los dos últimos mundiales fue muy precisa: en Corea-Japón (2002) tuvo respuestas más políticas y después -en la Copa de Alemania 2006- más empresarial”.
A continuación se preguntó si “¿la AFA sin la participación del sector privado funciona bien?” En la Argentina el sentido empresarial nuestro es negativo, es una mala palabra... ¿El fútbol nuestro camina bien? No” fue su inmediata respuesta, agregando a continuación que “nadie se interesa por tener una mejor respuesta”.
A su juicio “el gran problema es que el (sector) privado no trabaja mancomunadamente”. Se mostró, también, preocupado por la antinomia privado/público, a los que observa “confrontando, en vez de unirse en algún punto para el bien común. Los grandes países funcionan en comunión, por eso crecieron...”.
Otra cuestión que emerge en esta nueva realidad del deporte en general y del fútbol en particular es el “fútbol espectáculo”. Por caracterizarse hoy como una conducción más empresarial de los organismos que gobiernan el fútbol, este “está proyectado como espectáculo y no está mal, pero siempre que no perdamos de vista que es un juego, que es maravilloso... No se tiene que perder de vista nunca esto”, remató.
Informe: Ángel Ludueña
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